El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró que su pueblo se defenderá “hasta la última gota de sangre” tras la última advertencia de Donald Trump para que La Habana llegue a un acuerdo, al estilo del que Washington logró con la actual presidenta de Venezuela, la chavista Delcy Rodríguez, quien habría concedido al inquilino de la Casa Blanca el “acceso total” al crudo venezolano a cambio de garantías de gobernabilidad luego de la captura de Maduro.
PRESIÓN Y EMBARGO VIGENTE
Cuba dará batalla a Donald Trump: "Hasta la última gota de sangre"
El gobierno de Cuba, socio del chavismo, afirma que luchará hasta "la última gota de sangre" tras que Donald Trump le advirtiera que deben llegar a un acuerdo —como el que hizo Delcy Rodríguez con Washington—.
Miguel Díaz-Canel, el mandatario comunista de la isla caribeña, también desmintió cualquier tipo de conversaciones con Estados Unidos, luego de que Trump lo presionara públicamente para que acepte un trato "antes de que sea demasiado tarde" y propusiera al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, hijo de cubanos, como presidente de Cuba al compartir un reposteo de una publicación de un usuario de X que decía ello.
“Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta lo que hacemos”, escribió Díaz-Canel en X. “Cuba no agrede, es agredida por Estados Unidos durante 66 años, y no amenaza, se prepara, dispuesta a defender la Patria hasta la última gota de sangre”, añadió.
Además, dijo que cualquier crítica dirigida contra su gobierno y la revolución comunista, debido a los problemas económicos actuales que enfrenta Cuba, debe ser atribuida a las sanciones estadounidenses.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, escribió en un mensaje en redes sociales que Cuba "a diferencia de EE.UU." no tiene "un Gobierno que se presta al mercenarismo, el chantaje o la coerción militar contra otros Estados". Esto en respuesta a otras declaraciones de Trump, realizadas este domingo, señalando que la isla ha estado "viviendo durante años" gracias al dinero y el crudo venezolanos a cambio de "servicios de seguridad" para los "dos últimos dictadores (Hugo Chavez y Nicolás Maduro)".
Respecto a las importaciones de petróleo, el cual venía importrando del chavismo, Rodríguez sostuvo que su país "tiene absoluto derecho a importar combustible desde aquellos mercados dispuestos a exportarlo y que ejercen su propio derecho a desarrollar sus relaciones comerciales sin la interferencia o la subordinación a las medidas coercitivas unilaterales de EE.UU.".
Según Cuba, Estados Unidos asfixia económicamente a la isla desde 1960
Las sanciones de Estados Unidos hacia Cuba comenzaron un año después de la Revolución Cubana de 1959, debido a la preocupación de Washington por el alineamiento de Fidel Castro con la Unión Soviética.
Sin embargo, la crisis económica en Cuba se agravó desde mediados de 2024 debido a las frecuentes averías en sus obsoletas centrales eléctricas y a la falta de divisas del Estado para adquirir el combustible necesario para sus unidades de generación.
Como resultado, el país aumentó la importación de crudo venezolano, dado que necesita alrededor de 110.000 barriles diarios para cubrir sus necesidades energéticas básicas. De estos, unos 40.000 provienen de la producción nacional y el resto se importa de Venezuela y México, en menor medida de Rusia, según estudios independientes. Sin embargo, con el bloqueo total del flujo de petroleros sancionados ligados al chavismo tras la embestida de Donald Trump en Caracas, se estima que la situación financiera de los cubanos que viven en la isla empeorará drásticamente.
En 1960, el gobierno cubano nacionalizó propiedades y empresas estadounidenses en la isla, lo que llevó a Estados Unidos a imponer una prohibición de exportación de productos a Cuba, con algunas excepciones. El embargo parcial prohibió exportaciones como productos manufacturados y maquinaria, pero permitió la exportación de alimentos y medicinas.
Dos años después, la Casa Blanca, bajo el liderazgo de John F. Kennedy, impuso un embargo total a la isla, conocido como la Ley de Comercio con el Enemigo (Trading with the Enemy Act), el cual perdura hasta hoy. La ley dispuso una prohibición total de comercio y transporte con Cuba, estableciendo las bases del bloqueo económico que, según el castrismo, continúa siendo el gran culpable de la inflación y el deterioro económico en la isla.
En 1996, la administración de Bill Clinton promulgó la Ley Helms-Burton, la cual endureció aún más las sanciones, imponiendo restricciones adicionales, como la prohibición de hacer negocios con propiedades expropiadas a ciudadanos estadounidenses. También se incluyó la Sección 211, que bloqueó el uso de marcas registradas de empresas estadounidenses en Cuba, como la famosa marca de ron Havana Club.
Tres años más tarde, se aprobó la Ley Torricelli, que impuso restricciones adicionales a las remesas enviadas por los cubanoamericanos a sus familiares en Cuba y limitó los viajes de ciudadanos estadounidenses a la isla.
Con el ascenso al poder de Barack Obama, la nueva Casa Blanca intentó restablecer relaciones diplomáticas y económicas con la isla caribeña, logrando una apertura parcial. De hecho, en 2014, se implementaron algunas medidas de relajamiento de sanciones, como la autorización para realizar ciertos viajes, el aumento de las remesas y el restablecimiento de algunos lazos comerciales limitados.
Obama levantó muchas restricciones económicas y permitió las transacciones financieras en sectores específicos, como telecomunicaciones, energía y productos agrícolas.
Pero con el advenimiento de Trump a la Casa Blanca, se revirtieron gran parte de los avances logrados por Obama. En 2017, Trump comenzó a tomar medidas para restablecer sanciones, limitando aún más los viajes a Cuba, prohibiendo las transacciones con empresas vinculadas al ejército cubano y aumentando las restricciones en las remesas.
Ese año, Trump implementó un reglamento que restringió los viajes de ciudadanos estadounidenses a Cuba, especialmente aquellos relacionados con el turismo y la industria del turismo, además de limitar las remesas enviadas a la isla.
En 2019, la administración Trump activó el Título III de la Ley Helms-Burton, permitiendo que los ciudadanos estadounidenses demandaran en tribunales de EE. UU. a empresas extranjeras que operaran en propiedades que fueron expropiadas en Cuba después de la Revolución Cubana.
Luego, con el retorno en 2021 de los demócratas al poder bajo el liderazgo de Joe Biden, se tomaron medidas simbólicas para restablecer ciertas flexibilidades, como el incremento de las remesas, el levantamiento de restricciones a los viajes y el restablecimiento de relaciones con algunas instituciones internacionales, pero no ha cambiado la postura fundamental de Estados Unidos sobre el embargo, que aún sigue ininterrumpidamente desde 1960.
Donald Trump postula a Marco Rubio como "rey de reyes" en Cuba tras volteada a Maduro
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aumentó la presión sobre Cuba, bajo el liderazgo de Miguel Díaz-Canel, sugiriéndole que “debe hacer un trato antes de que sea demasiado tarde”, en medio del bloqueo petrolero impuesto a Venezuela, que afecta como un dominó a La Habana, Teherán y Moscú, aliados comerciales del chavismo.
Actualmente, el inquilino de la Casa Blanca, de 79 años, tiene varios frentes de batalla: uno en Venezuela, donde capturó a Nicolás Maduro para que rinda cuentas en Nueva York por supuesto narcoterrorismo, pero dejando en el poder a la chavista Delcy Rodríguez, quien sí se doblega ante Washington; otro con el gobierno danés, dado el afán del republicano de anexar Groenlandia a la jurisdicción norteamericana; y otro más con el gobierno comunista de Cuba, antes mencionado, al cual ya le anticipó que será el siguiente en ser atacado tras la caída en desgracia del líder chavista.
En este contexto, en el que la Casa Blanca está metiendo sus narices en las soberanías externas bajo la doctrina Monroe “remasterizada”, Trump instó en un posteo de Truth Social al gobierno de Cuba a negociar si no quiere caer en la misma suerte que el líder chavista Nicolás Maduro, capturado en jurisdicción venezolana en el marco de una operación estadounidense que viola los convenios internacionales, tal como lo hace el propio chavismo al perseguir a la oposición venezolana.
La publicación continuó: “La mayoría de esos cubanos están MUERTOS tras el ataque de EE.UU. de la semana pasada, y Venezuela ya no necesita protección de los matones y extorsionistas que los mantuvieron como rehenes durante tantos años. Venezuela ahora tiene a Estados Unidos, el ejército más poderoso del mundo (¡por mucho!), para protegerlos, y los protegeremos. NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA - ¡CERO!”.
“Les sugiero firmemente que hagan un trato, ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE”, agregó.
Más tarde el domingo, Trump reveló que EE.UU. dialoga con la nación insular. “Estamos hablando con Cuba y lo sabrán muy pronto”, dijo Trump a los periodistas en el Air Force One, cuando se le preguntó qué tipo de acuerdo está buscando.
La semana pasada el gobierno de Cuba confirmó que 32 de sus oficiales asignados para proteger a Nicolás Maduro fueron asesinados por fuerzas estadounidenses durante el operativo del sábado, que incluyó bombardeos a cuarteles militares en Caracas. También se habla de militares fallecidos y algunos civiles venezolanos heridos como daño colateral, según la agencias estatales chavistas, aunque Washington aún no ha oficializado la información.
Trump propuso a Marco Rubio como presidente de Cuba durante la transición
El mandatario estadounidense Donald Trump reposteó este domingo en su red Truth Social un mensaje de un usuario de X en el que proponía al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, como presidente de Cuba.
Trump republicó un mensaje del usuario Cliff Smith, publicado el 8 de enero, que decía: "Marco Rubio será presidente de Cuba", acompañado de un emoji de risa y con el comentario "¡Suena bien para mí!".
Consultado por la prensa sobre la situación en Cuba tras la intervención estadounidense en Caracas, Trump dijo la semana pasada que el gobierno comunista de La Habana estaba al borde del abismo, sugiriendo que Miguel Díaz-Canel sería el siguiente en caer.
Pero, según los analistas internacionales, el gobierno de Díaz-Canel, a diferencia de la gobernanza chavista con nuevo rostro en Caracas, no está dispuesto a doblegarse ante Washington, mientras Trump lo presiona para hacer un trato. De hecho, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel le restregó a la Casa Blanca que La Habana es independiente y soberana, y que no se dejará mandar; además, el pueblo está dispuesto a luchar con derramamiento de sangre, si es necesario, ante la amenaza imperialista.
En este contexto de tensiones regionales tras la captura de Nicolás Maduro por supuestamente liderar el “Cártel de los Soles” —un grupo que, según la agencia de noticias demócrata The New York Times, formalmente “no existe”—, el presidente Donald Trump ha amenazado a Cuba, México y Colombia con intervenir en sus territorios, bajo el argumento de querer desarticular el crimen organizado, el principal responsable de la crisis de opiáceos y el abuso de sustancias en Estados Unidos, según lo ha expresado el republicano.
Durante una entrevista para FoxNews, el presidente de Estados Unidos anunció que atacará a los cárteles que "gobiernan México".
Días antes, Trump había tildado de “enfermo” a Gustavo Petro y no había descartado llevar a cabo una operación militar especial en Colombia, similar a la de Venezuela que terminó en la detención de Maduro y su posterior rendición de cuentas ante un Tribunal Federal de Nueva York por cargos relacionados al narcotráfico.
“Venezuela está enferma, Colombia también está muy enferma. Gobernada por un hombre enfermo al que le gusta producir cocaína y venderla a los Estados Unidos, y no va a estar haciéndolo por mucho tiempo, déjame decirte”, afirmó hace unos días Donald Trump durante el vuelo presidencial a bordo del Air Force One.
Hace una semana, Trump también había argumentado que su país necesitaba anexar Groenlandia por “seguridad nacional” debido a la presencia de buques chinos y rusos en la zona, apenas unas horas después de que la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, instara a la Casa Blanca a "poner fin a las amenazas" sobre una posible anexión.
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