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INCAUTACIÓN DE BARCO

Estados Unidos aborda en el Índico al petrolero "Aquila II" afín a Venezuela

La Fuerzas de Estados Unidos interceptaron al petrolero "Aquila II", vinculado a Venezuela, en aguas del Océano Índico.

El Ejército de Estados Unidos, bajo el mando de Donald Trump, confiscó este lunes en el Océano Índico al buque cisterna "Aquila II", sancionado por el Departamento del Tesoro estadounidense al estar vinculado al transporte del crudo venezolano, el cual Washington venía rastreando desde el Caribe.

El Departamento de Defensa confirmó la incautación del buque "Aquila II", que estaba operando a pesar de formar parte de una "cuarentena de barcos sancionados en el Caribe" , entre los que se incluye aquellos afines al Chavismo y los de la flota "fantasma" de Rusia.

"Él corrió y nosotros lo seguimos", dijo el Departamento a través de un comunicado, y agregó que "por tierra, aire o mar, nuestras Fuerzas Armadas los encontrarán y les impartirán justicia".

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El mensaje oficial del Departamento de Defensa detalló que el Ejército estadounidense llevó a cabo un “derecho de visita, interdicción marítima y abordaje” sin incidentes, dentro del área de responsabilidad del Comando Indo-Pacífico (INDOPACOM), basándose en que el buque cisterna operaba en desafío a la cuarentena establecida para buques sancionados en el Caribe.

La cartera afirmó que "Aquila II" intentó evadir la primera persecución en el Caribe, por lo que fue seguido hasta ser interceptado en el Índico.

“Ninguna otra nación del planeta Tierra tiene la capacidad de imponer su voluntad en ningún ámbito. Por tierra, aire o mar, nuestras Fuerzas Armadas los encontrarán e impartirán justicia. Se quedarán sin combustible mucho antes de que puedan escapar de nosotros”, aseveró el Departamento en el comunicado.

Aquila II, cayó en desgracia en el Índico: interceptado por USA

Con "Aquila II", son al menos ocho los petroleros incautados por Estados Unidos desde el año pasado, en un contexto signado por la injerencia de Trump en los asuntos venezolanos, por el despliegue naval en el Caribe y el Indo-Pacífico para supuestamente desbaratar el flujo de drogas, y mientras la administración trumpista busca controlar el suministro del petróleo venezolano tras la captura de Maduro y el ascenso al poder de Delcy Rodríguez —una "chavista más maleable"—, hasta que Caracas transicione hacia la democracia.

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EE.UU. intercepta un buque petrolero en el Índico por violar el bloqueo de Washington al crudo en el Caribe | GENTILEZA EFE

EE.UU. intercepta un buque petrolero en el Índico por violar el bloqueo de Washington al crudo en el Caribe | GENTILEZA EFE

"Cuando hablamos de cuarentena, lo decimos en serio. Nada impedirá que el Departamento de Guerra defienda nuestra patria, incluso en océanos del otro lado del mundo", sostuvo este lunes el Pentágono mediante un posteo publicado en la plataforma X. "A lo largo de la noche, tropas estadounidenses llevaron a cabo la inspección, la intercepción y el abordaje del Aquila II, sin ningún incidente", agregó.

Según Samir Madani, cofundador de TankerTrackers.com, el "Aquila II" fue uno de al menos 16 petroleros que abandonaron la costa venezolana el mes pasado, poco después de la captura del entonces presidente, Nicolás Maduro. También precisó que las tropas estadounidenses lo estuvieron rastreando todo este tiempo.

El buque vinculado a la "flota fantasma de Caracas" pertenece a una empresa registrada en Hong Kong. De acuerdo con datos de seguimiento marítimo, pasó gran parte del último año con el transpondedor apagado, una práctica conocida como "navegar a oscuras" para evitar ser rastreado.

El 7 de enero, la Guardia Costera y el Ejército de Estados Unidos había incautado otro petrolero, uno ruso, también vinculado a Venezuela, a unos 480 kilómetros al sur de Islandia. El Comando Europeo de Estados Unidos (U.S. European Command) informó en ese entonces que el gobierno estadounidense había capturado al tanquero ruso, originalmente conocido como Bella-1 y que se hacía llamar “Marinera”, vinculado a Venezuela, después de dos semanas de persecución en el Atlántico.

"En el Atlántico, al sur de Islandia, helicópteros y al menos un buque de la Guardia Costera estaban siendo utilizados para tomar el control de un petrolero anteriormente conocido como Bella 1, bajo la autoridad policial de la Guardia Costera. Los oficiales indicaron que se enviarían a bordo capitanes y mecánicos del petrolero para operar el buque", dijeron funcionarios estadounidenses.

Estados Unidos libra una guerra en el Caribe y el Pacífico oriental bajo el "pretexto narco"

A fines de octubre, un ecuatoriano y un colombiano fueron devueltos por Estados Unidos a sus países tras sobrevivir al 6to ataque estadounidense contra una supuesta narco barcaza. Ambos no tenía antecedentes penales, por lo que el despliegue naval y militar estadounidense desató internas en el Ejército estadounidense y se reveló que algunos de los muertos podrían haber sido simples pescadores.

El actual despliegue militar de Estados Unidos en el mar Caribe y en el Pacífico oriental estaría incomodando a altos mandos del Pentágono, quienes cuestionan la legalidad de dichas operaciones en el ultramar, adivirtiendo que podría conducirlos al banquillo cuando cambie el gobierno: por eso el jefe del Comando Sur anunció su dimisión.

Eso, sumado a que en octubre pasado dos de los cuatro tripulantes que iban a bordo de la sexta embarcación supuestamente cargada de drogas, sobrevivieron al ataque realizado por las fuerzas militares de Estados Unidos en el Caribe. Estos dos sobrevivientes —un ecuatoriano y un colombiano— fueron detenidos en un barco de la Marina estadounidense y, poco después, liberados y repatriados a sus países de origen, por lo que podrían testificar ante un hipotético caso en la Corte Penal de La Haya.

“¿Tan peligrosos como para intentar matarlos con una operación militar, pero no lo suficiente como para juzgarlos?”, se preguntó Jack Goldsmith, exfuncionario del Departamento de Justicia de EE.UU. y actual profesor en Harvard, desconfiando de que realmente sean narcoterroristas quienes están siendo abatidos en el Caribe.

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El buque de guerra de la Marina de EE.UU. USS Sampson atraca en Ciudad de Panamá el 30 de agosto, en medio de una presencia naval estadounidense más amplia en aguas de América Latina y el Caribe. Martin Bernetti/AFP/Getty Images

El buque de guerra de la Marina de EE.UU. USS Sampson atraca en Ciudad de Panamá el 30 de agosto, en medio de una presencia naval estadounidense más amplia en aguas de América Latina y el Caribe. Martin Bernetti/AFP/Getty Images

Según Trump, se trataba de una embarcación con “cuatro conocidos narcoterroristas a bordo”, aunque no aportó pruebas al respecto. Pero, el Gobierno de Colombia lo desmintió y aseguró que el sobreviviente no tenía antecedentes penales, además de que se encontraba en estado crítico.

Se trata de Jeison Obando Pérez, de 34 años, que llegó al país "con trauma cerebral, sedado, drogado, respirando con un ventilador". En palabras del presidente colombiano Gustavo Petro, el hombre no es un narcocriminal y probablemente estaba pescando.

En septiembre, Petro dijo que el otro compatriota muerto en el ataque estadounidense, Alejandro Carranza, era un "pescador de toda la vida" cuya embarcación había sufrido daños y estaba a la deriva, probablemente en aguas colombianas, en el momento del ataque.

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"Funcionarios del gobierno de los EE. UU. han cometido un asesinato y violado nuestra soberanía en aguas territoriales", escribió Petro, quien instó a la Fiscalía General de Colombia a ayudar a la familia de Carranza a presentar demandas contra Estados Unidos.

En cuanto al segundo sobreviviente, se trataba de un hombre de nacionalidad ecuatoriana, identificado como Andrés Fernando Tufiño Chila, según se desprende de un comunicado enviado a la agencia Associated Press. Sobre Tufiño, el Ministerio del Interior ecuatoriano dijo que dos fiscales se reunieron con él y determinaron que no había cometido ningún delito dentro de las fronteras del país, pero que tampoco había evidencia de lo contrario.

El jefe del Comando Sur renuncia frente al temor de la ilegalidad de las operaciones en el Caribe

El comandante militar que supervisaba los ataques del Pentágono contra barcazas en el mar Caribe que, según el gobierno de Donald Trump, trafican con drogas, anunció el año pasado su dimisión en medio de los cuestionamientos sobre la legalidad de las operaciones, que podrían infringir el Derecho Internacional Penal.

El oficial, almirante Alvin Holsey, anunció que deja su cargo de jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el cual supervisa todas las operaciones en Centro y Latinoamérica, en pleno contexto del despliegue naval en el Caribe con seis destructores de guerra, varios bombarderos y 10.000 soldados a bordo de los barcos navales estadounidenses como parte del supuesto operativo para desmantelar el tráfico de drogas hacia Washington.

El comandante, quien se marchó de su cargo a menos de un año de ser designado, había expresado su preocupación por la misión en el Caribe y los ataques a los supuestos barcos de la droga, según divulgó The Wall Street Journal que habló con un funcionario estadounidense bajo condición de anonimato.

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El almirante Alvin Holsey, jefe del Comando Sur de EE. UU., en Washington

El almirante Alvin Holsey, jefe del Comando Sur de EE. UU., en Washington

La inconformidad con la geopolítica internacional del presidente Donald Trump, que rozaría incurrir en crímenes de lesa humanidad, no fue mencionada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien comunicó en estos días la salida anticipada de Alvin Holsey.

“En nombre del Departamento de Guerra”, dijo Hegseth, utilizando el nombre que ahora prefiere para su oficina, “expresamos nuestra más profunda gratitud al almirante Alvin Holsey por sus más de 37 años de distinguido servicio a nuestra nación, ya que tiene previsto jubilarse a finales de año”.

Al respecto, Adam Smith, congresista por Washington, el demócrata de mayor rango en el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, destacó: “Antes de Trump, no se me ocurre ningún comandante jefe que haya abandonado su puesto antes de tiempo”.

En tanto, Jack Reed, senador por Rhode Island, principal demócrata en el Comité de Servicios Armados del Senado, fue a un más letal con sus críticas. “En un momento en que las fuerzas estadounidenses se están concentrando en el Caribe y las tensiones con Venezuela están en un punto de ebullición, la partida de nuestro principal comandante militar en la región envía una señal alarmante de inestabilidad en la cadena de mando”, dijo Reed en un comunicado.

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