El domingo a la noche Bad Bunny dejó a todos boquiabiertos: primero dominó el Super Bowl con un show que quedó marcado en la historia, y apenas horas después apareció Instagram vacío como si nada hubiera pasado. Y ahora, a días de tocar en River, esa movida prende una pregunta inevitable: ¿qué está tramando realmente?
VIENE AL PAÍS ESTA SEMANA
Bad Bunny borró Instagram tras arrasar en el Super Bowl y Argentina arde rumbo a River
Bad Bunny la rompió en el Super Bowl y, minutos después, eliminó todo su Instagram. Y ahora los argentinos se preocupan por su próximo show en River.
Bad Bunny puso la bandera bien alta en su Super Bowl latino
El show de medio tiempo del Super Bowl LX pudo haber sido un recital prolijo con una seguidilla de temas para cumplir con la planilla del evento, pero lo que hizo Bad Bunny fue una demostración de poder cultural pensada al detalle, con un repertorio en español casi en su totalidad, algo que hasta hace no mucho era impensado en el evento televisivo más grande de Estados Unidos.
142,3 millones de personas vieron ese show en vivo, un número que no solo habla de rating sino de verdadero impacto, de esos que atraviesan fronteras y generan tema de conversación durante días.
La puesta fue directa, cargada de símbolos reconocibles para cualquiera que haya pisado Latinoamérica alguna vez, desde la escenografía hasta las banderas, pasando por una iconografía que no buscó traducirse ni suavizarse para el público angloparlante, acompañada de la frase "Juntos somos América", que hizo de eje político y cultural en un contexto caliente, donde el idioma, la migración y la identidad están en discusión permanente.
A nadie le llamó la atención que Donald Trump reaccionara con bronca, calificando el show como "terrible" y diciendo que fue "una bofetada al país", una crítica que no apuntó a la música sino más bien a lo que representa.
El vestuario elegido por el puertorriqueño también dijo cosas: un buzo con "Ocasio" (parte de su nombre completo, Benito Antonio Martínez Ocasio) y el número "64", leído por muchos como una referencia política deliberada (aunque más tarde la revista Complex Magazine informó que se trataba de un homenaje a su tío fallecido, que llevaba dicho número cuando era jugador de fútbol americano).
En las redes, mientras algunos celebraban el orgullo y hablaban de "historia pura", otros se quejaban diciendo que "si no le gusta Estados Unidos no tendría que subirse a ese escenario", una discusión vieja pero reactivada con fuerza por el contexto y la masividad del momento.
Borró Instagram y explotaron las teorías: Argentina piensa ahora en River
Horas después de bajarse del escenario, cuando todavía circulaban clips del show por todos lados, el Instagram de Bad Bunny quedó completamente vacío, sin posteos, sin foto de perfil y sin seguir a nadie, con más de 51 millones de seguidores mirando ese vacío como si fuera una provocación. De todas maneras, no era la primera vez que lo hacía, porque ya había usado esta misma jugada antes de lanzar Un verano sin ti, pero ahora el contexto es otro, más sensible.
En Argentina, donde tiene tres River agotados (con fechas para el 13, 14 y 15 de febrero) y una expectativa que roza lo desmedido, la reacción fue inmediata y emocional, con comentarios que iban del entusiasmo absoluto al miedo real. "Esto es anuncio de disco, no tengo dudas", escribió alguien convencido de que se viene material nuevo, mientras otra persona admitía estar "re nerviosa" por haber pagado una fortuna una reventa y temer cualquier tipo de cancelación. También hubo lecturas más irónicas, señalando que borrar todo es "la forma más cara y efectiva de desaparecer sin irse".
Las teorías se multiplicaron porque no fue neutro ni inocente, y eso es algo que Bad Bunny maneja mejor que nadie, entendiendo que hoy el silencio también comunica y que un perfil vacío puede generar más ruido. Para algunos es una respuesta directa al odio político recibido después del Super Bowl, una forma elegante de correrse del barro; para otros es simplemente una manera de "reiniciarse" antes de una nueva etapa artística, pensada para llegar a River con algo más que una lista de canciones conocida.
Lo concreto es que, otra vez, Bad Bunny convirtió una decisión mínima en un tema mundial, y en Argentina, donde el dólar y el fútbol suelen marcar la agenda, logró meterse en la conversación cotidiana, diciendo mucho haciendo lo mínimo. Mientras River espera, el misterio crece y cada fanático proyecta lo que quiere ver: ¿un nuevo disco o una declaración de principios?
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