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NADIE DUERME TRANQUILO

El Trece mostró los dientes: Cuatro despidos de golpe y una decisión que incomodó

Se desató la interna en El Trece luego de que cuatro personas fueran echadas sin aviso. Hubo llantos, críticas en redes y un video que deja mal parado al canal.

Un temblor raro recorrió El Trece y dejó al descubierto una interna pesada: cuatro despidos repentinos, llamados que no llegaron y promesas que se evaporaron como si nada, en una de esas decisiones que se toman en oficinas cerradas y después explotan en redes. Detrás del ruido hay bronca, desprolijidad, contratos en el aire y una historia que incomoda.

Cuando El Trece cambia de planes y decapita gente en el camino

La información salió en LAM (América TV), donde Pepe Ochoa contó que las cuatro azafatas del programa de Guido Kaczka no seguirán en el nuevo formato del ciclo, una decisión tomada por la producción que cayó como un baldazo de agua fría para las chicas y que, puertas adentro del canal, generó bastante repercusión.

Según relató Ochoa al aire, todo arranca en diciembre, cuando finalizan los contratos y llega una promesa que hoy suena vacía: "En diciembre, estas cuatro personas terminaron su contrato con la promesa de firmar en febrero uno nuevo para el ciclo que continuaría en Canal 13. Una de las chicas, Candela Díaz, llamó a producción y preguntó: “¿Qué va a pasar con este tema?'".

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Cuatro azafatas quedaron afuera de El Trece después de incumplirles la promesa de continuar en el canal. Producción habló de reestructuración, pero las chicas habían rechazado trabajos creyendo seguir.

Cuatro azafatas quedaron afuera de El Trece después de incumplirles la promesa de continuar en el canal. Producción habló de reestructuración, pero las chicas habían rechazado trabajos creyendo seguir.

Después del clásico juego televisivo del enigmático, el panelista terminó soltando los nombres: Candela, Stefanía, Mar y una cuarta compañera. Y sumó un dato que cambia bastante la lectura del caso: "Empezaron siendo siete en The Balls. Cuando cerraron el año, preguntaron y les dijeron: 'Guárdense ustedes cuatro, que van a continuar'".

Aquella última frase implica expectativa laboral, planificación y, sobre todo, confianza. Desde el panel intentaron relativizarlo aclarando que "todos los años cambian las azafatas", algo que en la tele ciertamente es bastante habitual. Pero el problema acá es la promesa incumplida, porque cuando te dicen que seguís y vos, en base a eso, rechazás otros trabajos, el daño ya está hecho.

En un medio donde casi todo es precario y temporario, jugar con la continuidad laboral de alguien es una irresponsabilidad grande como una casa.

El descargo de una de las azafatas que expuso a El Trece

La que terminó de ponerle rostro al conflicto fue Candela "Pampa" Díaz, que subió un video a sus redes visiblemente quebrada apenas se enteró de la decisión. Su descargo fue sin filtro y con una sinceridad que pocas veces se ve.

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Candela "Pampa" Díaz expuso en redes el golpe emocional y la falta de cierre tras ser despedida. Su testimonio volvió visible cómo la TV descarta personas, prioriza los formatos y deja heridos en el camino.

Candela "Pampa" Díaz expuso en redes el golpe emocional y la falta de cierre tras ser despedida. Su testimonio volvió visible cómo la TV descarta personas, prioriza los formatos y deja heridos en el camino.

"Me acabo de enterar de que, probablemente, en el nuevo formato de Canal 13, en el programa de Guido no vamos a estar. Estaba rechazando un montón de propuestas pensando que iba a volver a trabajar con él y me dijeron que probablemente no. Dijeron que en el nuevo programa no van a necesitar tantas azafatas. Es re feo enterarse así. Es terrible esta situación".

Después agregó algo todavía más humano, que explica por qué este tema tocó una fibra distinta: "Fue hermoso lo que me pasó, la pasé re bien ahí, pero supongo que todo lo bueno se termina. Ay, no puedo más. No tanto por mí, porque sé que voy a seguir teniendo propuestas increíbles. Estar en la tele nunca fue mi sueño, pero fue tan lindo y duró tan poco. Siento que no le había dado el cierre que necesitaba".

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Lo de Candela es parte de una lógica bastante instalada en la industria: contratos cortos, decisiones tomadas desde arriba y cero cuidado por el impacto emocional de quienes quedan en el camino. Puede que Guido Kaczka no haya estado involucrado directamente, pero en su programa esta práctica se repite demasiado seguido.

La tele sigue funcionando como si las personas fueran intercambiables, incluso cuando hay vínculos, promesas y expectativas de por medio. Y cuando eso estalla en redes, el canal queda incómodo, los productores siguen con lo suyo y los afectados se quedan sin trabajo.

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