El Barcelona Fashion Summit 2026, celebrado en el marco del ecosistema 080 Barcelona Fashion, volvió a funcionar como termómetro de una industria que ya no discute si el contexto cambió, sino cómo adaptarse a él. En un escenario atravesado por la incertidumbre económica, las tensiones geopolíticas y cadenas de suministro cada vez más frágiles, la consigna Crossroad. Hacer moda en un mundo que tiembla sintetizó el clima de un sector obligado a tomar decisiones en medio de bifurcaciones cada vez más complejas.
LA IA EN EL CENTRO
Así fue el Barcelona Fashion Summit 2026: Inditex, Mango y Asos bajo presión
Inditex, Mango, Asos y más participaron en Barcelona de un debate clave sobre IA, márgenes y la presión global que atraviesa la moda.
El encuentro, realizado el 29 de enero en el Palau de la Música Catalana, reunió a más de 500 directivos de compañías españolas y multinacionales del sector, junto a representantes del ámbito político, sindical y de la consultoría. En ese marco, la inteligencia artificial, la presión sobre los márgenes, las operaciones y la competencia creciente con negocios más rentables como los viajes y el bienestar atravesaron un debate marcado por la urgencia de decidir en un entorno cada vez más inestable.
El diagnóstico fue compartido por los principales ejecutivos de la industria (Inditex, Mango, Zalando y Asos, entre otros), pero dejó una sensación incómoda: el sector entiende con claridad el problema, aunque todavía le cuesta transformar ese análisis en decisiones accionables. Se habló de riesgos, escenarios y resiliencia, pero también de una urgencia compartida por ganar velocidad y foco en un contexto donde competir ya no pasa solo por vender ropa.
IA, márgenes y velocidad: los ejes que dominaron el debate
La inteligencia artificial atravesó buena parte de las conversaciones del Fashion Summit este año, pero lejos de un relato futurista o de reemplazo de personas. En las mesas de management y toma de decisiones, la IA fue planteada como una herramienta ya integrada al negocio, pensada para ganar velocidad, precisión y capacidad de reacción en un contexto de márgenes cada vez más ajustados y presión constante sobre las operaciones.
En la primera mesa redonda de la jornada, titulada Management: toma de decisiones y equipos, José Antonio Ramos, consejero delegado de Asos, fue explícito al señalar que “tomar decisiones con velocidad es esencial” en el momento actual, aunque subrayó que esa agilidad debe ir acompañada de responsabilidad profesional. En su intervención, definió el nuevo perfil directivo como más exigente: rápido, flexible, curioso y dispuesto a asumir riesgos en un entorno donde la inacción también tiene coste.
Desde una mirada más estructural, Gemma d’Auria, líder global de moda en McKinsey & Company, aportó datos que pusieron contexto a la discusión. La ejecutiva advirtió que la industria de la moda (y especialmente el segmento del lujo) atraviesa desde 2023 una desaceleración significativa y remarcó que el sector “no es de los más avanzados en el uso de la inteligencia artificial”, una brecha que, según señaló, deberá cerrarse con rapidez si las marcas quieren sostener competitividad.
El consenso que dejó el debate fue claro: la IA no apareció como un fin en sí mismo ni como un rival interno, sino como un habilitador para decidir mejor y más rápido en un escenario marcado por la incertidumbre geopolítica, las tensiones arancelarias y la fragilidad de las cadenas de suministro. En un negocio donde el margen de error se reduce, la lentitud empieza a convertirse en una desventaja competitiva.
Del diagnóstico a la acción: entender el problema ya no alcanza
Si hubo un consenso transversal fue que el diagnóstico está claro, pero la ejecución sigue siendo el gran desafío. A lo largo de las distintas intervenciones apareció una misma tensión: las empresas comprenden el contexto, identifican los riesgos y manejan los escenarios, pero transformar ese análisis en decisiones concretas resulta cada vez más complejo.
En ese punto, Toni Ruiz, presidente y consejero delegado de Mango, puso el acento en la planificación como herramienta estratégica. “Nunca dedicamos suficiente tiempo a pensar en el futuro, y es fundamental”, afirmó, aunque aclaró que hoy pensar el futuro no implica predecirlo, sino prepararse. En un entorno cargado de disrupciones, sostuvo, no se puede planificar todo, pero sí construir un mapa de riesgos que permita evaluar escenarios y reaccionar con mayor solidez.
La misma idea fue reforzada desde una mirada más académica. Daniel Ralph, director y fundador del Centre for Risk Studies de la Universidad de Cambridge, advirtió que los planes a tres o cinco años “ya no son planes, sino apuestas”, y propuso sustituir la predicción tradicional por previsiones dinámicas, más acordes a un mundo que cambia a gran velocidad. En ese contexto, señaló, el rol del management pasa por anticipar situaciones y preparar a la organización para enfrentarlas.
El debate sumó además una preocupación estructural que atraviesa a toda la industria: la falta de mano de obra cualificada. Durante la apertura del encuentro, el consejero de Empresa y Trabajo de la Generalitat de Cataluña, Miquel Sàmper, alertó sobre el déficit de formación profesional en el sector y su impacto directo en la continuidad de los proyectos. Sin talento preparado para ejecutar, coincidieron varios ponentes, incluso las mejores estrategias corren el riesgo de quedarse en el papel.
La moda frente a nuevos rivales: viajes, bienestar y el gasto en ocio
Así, otro de los consensos que atravesó el encuentro en Barcelona fue que la moda ya no compite únicamente dentro de su propio sector, sino con otros ámbitos del consumo vinculados al ocio y la experiencia. El consumidor distribuye hoy su gasto entre más categorías y prioriza propuestas asociadas a viajes, bienestar y tiempo libre, un desplazamiento que obliga a las marcas a repensar su lugar en la jerarquía del consumo.
Desde distintas intervenciones se subrayó que este cambio no responde solo a una cuestión de precio, sino de relevancia. En un contexto de fast fashion donde el crecimiento infinito dejó de ser una expectativa realista, la moda se ve empujada a competir por significado, conexión emocional y valor percibido, más que por volumen. En línea con una tendencia que Urgente24 viene señalando, especialmente entre los consumidores más jóvenes, las experiencias ganan peso frente a la mera acumulación de productos, lo que obliga al sector a elevar la propuesta y enriquecer el vínculo entre marca y consumidor.
En ese escenario, la inteligencia artificial, los datos y la formación del talento vuelven a ocupar un rol central. No como sustitutos del componente creativo, sino como herramientas para mejorar la toma de decisiones y reducir ineficiencias en un entorno cada vez más exigente. La falta de mano de obra cualificada, señalada durante el Summit, añade presión a un negocio donde el consumidor es más selectivo y el margen de error se achica. Encontrar el equilibrio entre velocidad, coherencia y propuesta de valor aparece así como uno de los grandes desafíos de la moda en un mercado donde el tiempo libre y la atención se convirtieron en bienes escasos.
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