Tailandia se reactiva. El país del Sudeste Asiático, ya sin conflicto activo con Camboya, vuelve a apostar fuerte al turismo como vía rápida para generar ingresos y reactivar su economía. Playas, festivales y experiencias internacionales reaparecen con costos más bajos que en otros destinos de Asia.
DESTINO EN PUERTA
Tailandia reactiva su turismo sin conflicto bélico, costos más bajos y un Tomorrowland confirmado
Con China y EE.UU. atentos, Tailandia empieza a reactivar su turismo y se consolida como una opción atractiva para viajar por costos más bajos y mejor oferta.
El giro llega tras el alto el fuego con Camboya, que puso fin a meses de tensión fronteriza y devolvió previsibilidad a la región. El acuerdo, alcanzado a fines de 2025 con mediación de China, logró frenar los enfrentamientos terrestres y el uso de drones, uno de los factores que más había afectado la confianza de los viajeros.
Este movimiento busca hacerle frente a un impacto turístico concreto. En 2025, Tailandia registró una caída interanual del 7,23% en la llegada de visitantes internacionales, con fuertes descensos desde Asia y una baja en los ingresos del sector, uno de los pilares históricos de su economía.
La guerra, un golpe directo al corazón turístico
El turismo, uno de los principales motores económicos de Tailandia, atravesó en 2025 uno de sus años más complejos fuera del período pandémico. Las llegadas internacionales cayeron un 7,23% interanual y cerraron en 32,9 millones de visitantes, marcando la primera baja anual en una década. El retroceso fue acompañado por una caída del 4,7% en los ingresos por turismo internacional, que totalizaron unos 1,53 billones de baht.
El impacto fue especialmente fuerte en los mercados de corta distancia, históricamente claves para el país. La llegada de turistas chinos se desplomó cerca de un 33%, mientras que Hong Kong (-29%), Corea del Sur (-16%) y Taiwán (-11%) también mostraron retrocesos significativos en su ingreso al territorio. Detrás de esa caída confluyeron varios factores, con la tensión bélica con Camboya como principal detonante, a los que se sumaron inundaciones severas y episodios de inseguridad que deterioraron la percepción del destino.
Aun así, el derrumbe no fue total. El turismo interno amortiguó parte del golpe, con más de 202 millones de viajes domésticos y un leve crecimiento interanual, mientras que los visitantes de larga distancia mostraron mayor resiliencia. Esa combinación explica por qué, lejos de replegarse, Tailandia optó por redoblar la apuesta y relanzar su estrategia turística de cara a 2026.
Los precios, una de las grandes ventajas de Tailandia
En este contexto de reactivación, uno de los principales argumentos que vuelve a poner a Tailandia en el radar es el precio. Según la reconocida plataforma de viajeros Budget Your Trip, especializada en relevar costos reales de viaje en todo el mundo, el país ofrece hoy una de las mejores relaciones entre gasto y experiencia de todo el Sudeste Asiático.
De acuerdo con esas estimaciones, un viajero puede recorrer Tailandia con presupuestos muy diversos. Para perfiles de bajo costo, el gasto diario promedio ronda entre 25 y 35 dólares, mientras que quienes buscan un nivel intermedio de confort pueden moverse con presupuestos de entre 50 y 120 dólares por día, incluyendo alojamiento, comidas y transporte local. Incluso en segmentos más altos, el gasto sigue siendo competitivo frente a otros destinos asiáticos con infraestructura similar.
Los precios concretos ayudan a entender ese atractivo. Dormir en hostels o alojamientos económicos puede costar desde 6 a 12 dólares por noche, mientras que los hoteles de gama media suelen ubicarse entre 40 y 100 dólares, valores sensiblemente más bajos que los de Japón, Singapur o incluso algunos puntos turísticos de Indonesia. En cuanto a la comida, un plato en puestos callejeros o restaurantes locales suele costar entre 1 y 3 dólares, y comer en locales más formales rara vez supera los 15 dólares.
Este escenario convierte a Tailandia en una opción especialmente competitiva dentro de Asia, no solo por sus playas y su oferta cultural, sino también por la posibilidad de extender estadías sin disparar el presupuesto. En un momento en el que el país busca atraer viajeros que se queden más tiempo y gasten mejor, los costos accesibles aparecen como una de las principales herramientas para impulsar el regreso del turismo internacional.
Tomorrowland, la señal más clara del relanzamiento
La llegada de Tomorrowland a Tailandia funciona como un mensaje directo al mercado internacional. El festival belga de música electrónica desembarcará por primera vez en Asia entre el 11 y el 13 de diciembre de 2026, con sede en Pattaya, y espera reunir a unas 50.000 personas por día, una magnitud que lo ubica entre los eventos turísticos más ambiciosos del calendario regional.
Las entradas para la edición tailandesa oscilarán entre los 5.100 y los 20.200 baht, según la cantidad de días y el tipo de acceso, lo que equivale aproximadamente a entre 160 y 650 dólares. A esto se suman paquetes de alojamiento y experiencias, pensados para atraer a un público internacional que no solo viaje por el festival, sino que extienda su estadía en el país. El Gobierno tailandés, de hecho, aprobó un presupuesto superior a los 60 millones de dólares para asegurar la realización anual del evento hasta 2030, como parte de una estrategia sostenida de posicionamiento turístico.
Más allá del impacto puntual del festival, Tomorrowland funciona como punta de lanza de una oferta más amplia. Playas de alcance global, centros turísticos consolidados, una red hotelera diversa y un patrimonio cultural marcado por templos budistas y experiencias espirituales convierten a Tailandia en un destino capaz de combinar ocio, cultura y estadías prolongadas. En un contexto de precios más bajos y menor presión turística que en años anteriores, esa combinación vuelve a ganar atractivo.
El relanzamiento turístico se da, además, en un país que permanece bajo la lupa geopolítica. Tailandia ha sido históricamente aliada de Estados Unidos, pero en los últimos años profundizó vínculos estratégicos con China, tanto en materia de inversión como de defensa. Ese doble interés (de Washington y de Pekín) refuerza su centralidad regional y explica por qué, aun tras un período de crisis, el país vuelve a posicionarse como un actor clave del Sudeste Asiático. Hoy, con menos tensión bélica y una ofensiva turística en marcha, Tailandia busca convertir ese lugar estratégico en una nueva oportunidad económica.
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