El robo ocurrido en el Museo del Louvre en octubre de 2025 no fue solo un golpe policial: fue un sacudón simbólico para una de las instituciones culturales más emblemáticas de Europa. En apenas siete minutos, una banda organizada sustrajo ocho joyas históricas de la Galería Apolo, un espacio que concentra parte del legado imperial francés. El botín incluyó coronas, broches y piezas del siglo XIX de valor incalculable, tanto por sus materiales (oro, diamantes y esmeraldas) como por su peso histórico.
PATRIMONIO EN REPARACIÓN
El Louvre restaura la corona de Eugenia: la joya robada que costará 40.000 euros
En Francia, el Louvre restaurará la corona de Eugenia tras el robo de 2025 y la devolverá a la muestra permanente de la Galería Apolo.
De ese conjunto, solo una pieza fue recuperada: la corona de la emperatriz Eugenia de Montijo. Cayó durante la huida de los ladrones y fue hallada con daños visibles, aunque sin quedar destruida. Su recuperación permitió al museo abrir una etapa distinta, marcada por evaluaciones técnicas y decisiones cuidadosas sobre el futuro de una de las joyas más simbólicas del Segundo Imperio.
El episodio dejó algo más que vitrinas vacías. En un museo que recibe cerca de nueve millones de visitantes al año y custodia un patrimonio acumulado durante siglos, cualquier incidente de esta magnitud reactiva preguntas que exceden lo patrimonial. La seguridad, la conservación y la gestión del legado histórico vuelven a ocupar el centro del debate, mientras el Louvre avanza, con cautela, en la recomposición de una pieza clave de su colección.
La joya imperial y un robo ejecutado al milímetro
La corona de la emperatriz Eugenia de Montijo es una de las piezas más emblemáticas del patrimonio joyero francés del siglo XIX. Fue encargada por Napoleón III para la Exposición Universal de 1855 y forma parte del reducido conjunto de joyas de la Corona que sobrevivieron a la Revolución Francesa. Su valor no reside solo en los materiales, sino en su condición de símbolo del Segundo Imperio y en su lugar central dentro de la Galería Apolo del Museo del Louvre.
El robo que la tuvo como objetivo fue tan breve como preciso. La madrugada del 19 de octubre de 2025, una banda organizada llegó al museo en un camión equipado con una escalera extensible. Accedieron por uno de los balcones traseros del segundo piso y forzaron una ventana con herramientas de corte. En apenas siete minutos ya estaban dentro del museo, donde atacaron directamente dos vitrinas que albergaban ocho piezas históricas.
Durante la huida, la corona cayó de una de las bolsas utilizadas por los ladrones, lo que permitió su recuperación poco después en las inmediaciones del museo. El resto de las joyas (coronas, broches y piezas usadas por emperatrices y reinas del siglo XIX) no corrieron la misma suerte. El episodio confirmó el alto grado de planificación del asalto y
La restauración: cuánto cuesta y quiénes estarán a cargo
Tras la recuperación de la corona, el Museo del Louvre encargó un informe técnico preliminar para evaluar su estado real de conservación. El diagnóstico fue clave: pese a las deformaciones sufridas durante el robo, la pieza conserva casi la totalidad de sus componentes originales, lo que permite una restauración completa sin recurrir a reconstrucciones ni recreaciones modernas.
El proceso tendrá un coste estimado de 40.000 euros y será adjudicado mediante una licitación pública, conforme a la normativa francesa sobre patrimonio y museos. La intervención estará supervisada por un comité asesor de expertos, presidido por la directora del Louvre, Laurence des Cars, e integrado por conservadores del museo, especialistas en joyería histórica, un mineralogista, expertos en metales antiguos y representantes de algunas de las casas de joyería más prestigiosas de Francia.
Entre las firmas convocadas para asesorar el proceso figuran nombres históricos como Chaumet, Cartier, Boucheron, Van Cleef & Arpels y Mellerio, casas con experiencia directa en piezas del siglo XIX y en técnicas hoy en desuso.
La restauración se centrará en recomponer la estructura deformada, volver a fijar los elementos desprendidos y recolocar las gemas que se soltaron durante el asalto. No se añadirán materiales nuevos salvo los estrictamente necesarios para garantizar la estabilidad de la pieza. Una vez concluido el trabajo, la corona de Eugenia volverá a exhibirse en la Galería Apolo, reforzando uno de los recorridos más valorados por el público que visita París en clave cultural.
Tras sobrevivir a uno de los robos más audaces de la historia reciente del Louvre, la joya imperial se prepara para volver a escena, restaurada y protegida. Para los visitantes que recorren París, su regreso no será solo el reencuentro con una pieza excepcional, sino también con un fragmento intacto del relato imperial francés que el museo busca preservar y volver a mostrar al mundo.
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