La senadora salteña María Emilia Orozco encendió nuevamente la interna oficialista en el Senado al apuntar de manera directa contra la presidenta de la Cámara alta, Victoria Villarruel. “Me siento en la casa del enemigo en el Senado”, lanzó la legisladora de La Libertad Avanza, al cuestionar la demora en la firma de contratos para asesores de su despacho.
SENADO
"En la casa del enemigo": Estalla la interna libertaria y vuelve a quedar expuesta la pelea Milei–Villarruel
La interna libertaria respecto de la relación Milei y Villarruel sigue más vigente que nunca. Una senadora de LLA denunció trabas administrativas.
Las declaraciones se produjeron durante una entrevista radial y dejaron al descubierto el malestar de un sector del oficialismo con la conducción de Villarruel. Orozco sostuvo que, a diferencia de lo que ocurre en Diputados, donde la relación con la presidencia de la Cámara es más fluida, en el Senado el vínculo está atravesado por trabas administrativas y falta de respuestas.
Interna libertaria en el Senado
Según explicó, presentó contratos para incorporar asesores que aún no fueron habilitados, mientras que —afirmó— otros senadores de bloques opositores sí lograron avanzar con sus designaciones. Aunque intentó bajarle el tono al final al calificarlo como una “cuestión administrativa”, la frase inicial dejó expuesta una fractura que va más allá de lo burocrático.
Milei vs. Victoria Villarruel: una relación tensa desde el inicio del gobierno
Las palabras de Orozco no surgieron en el vacío. La relación entre el presidente Javier Milei y su vicepresidenta atraviesa tensiones conocidas desde los primeros meses de gestión. Si bien ambos compartieron fórmula electoral y un discurso común durante la campaña, las diferencias políticas y de estilo quedaron rápidamente en evidencia.
Uno de los primeros cortocircuitos se dio cuando Villarruel marcó distancia del núcleo duro del Presidente y comenzó a construir una agenda propia desde el Senado, con gestos institucionales y posicionamientos que no siempre coincidieron con la Casa Rosada. En paralelo, Milei redujo su exposición pública junto a su vice y evitó respaldarla de manera explícita en conflictos internos.
La distancia se profundizó con el correr de los meses. Villarruel quedó al margen de decisiones centrales del Ejecutivo y, en más de una oportunidad, el Presidente dejó trascender su incomodidad con la autonomía política de la titular del Senado. Desde el entorno presidencial, incluso, se intentó minimizar su rol, mientras que desde el círculo de la vicepresidenta se defendió su perfil institucional.
El Senado como escenario de disputa
En ese contexto, el Senado se transformó en un terreno sensible para el oficialismo. A diferencia de Diputados, donde el Gobierno logró ordenar la conducción política, en la Cámara alta el Ejecutivo depende en mayor medida de acuerdos y de la gestión de Villarruel para avanzar con su agenda legislativa.
La sesión convocada para el próximo 11 de febrero, en la que se debatirá la reforma laboral, vuelve a poner a la vicepresidenta en un rol clave. Orozco lo reconoció al señalar que la conducción de la sesión estará en manos de Villarruel y expresó su expectativa de que “salga todo bien”, pese a las diferencias existentes.
Las críticas de la senadora salteña se suman a otros episodios que reflejan el clima interno del oficialismo y reavivan la pregunta sobre el grado de cohesión del binomio presidencial. Por ahora, ni Milei ni Villarruel respondieron públicamente a los dichos de Orozco, pero la frase “casa del enemigo” volvió a dejar en evidencia que la interna libertaria sigue latente y se expresa, cada vez más, en público.
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