Lejos del foco del Bernabéu, Endrick encontró en el Olympique de Lyon algo más que minutos. A los 19 años, el delantero brasileño compite con continuidad, gana confianza y empieza a mostrar un repertorio que en Madrid solo apareció de manera intermitente. No es solo una cuestión de contexto futbolístico: detrás hay un entorno profesional diseñado a medida, pensado para sostener su desarrollo dentro y fuera de la cancha.
CON FISIO ARGENTINO EX REAL
Explota Endrick en el Olympique de Lyon: la estructura invisible detrás de su despegue
El presente de Endrick tiene un porqué: un entorno propio que cuida su físico, nutrición, comunicación y carrera.
Ese crecimiento se destaca también por el momento que atraviesa el club del que salió. Tras la destitución de Xabi Alonso, pese a unos números que no eran malos, el Real Madrid entró en una etapa de mayor inestabilidad deportiva e institucional. La pelea por LaLiga con el Barcelona convive con un funcionamiento irregular, un mediocampo que no termina de asentarse, problemas defensivos recurrentes y un calendario cada vez más exigente tras quedar atrapado en los playoffs de la Champions League.
En ese escenario, la gestión de los jóvenes quedó relegada por la urgencia del resultado inmediato. La lesión de Jude Bellingham, la espera por el salto definitivo de Mastantuono, las dudas alrededor de Vinícius y la falta de soluciones claras en la última línea redujeron todavía más el margen para apostar por procesos. Endrick quedó atrapado en ese contexto: un proyecto a futuro en un club que, hoy, necesita respuestas inmediatas.
Una salida lógica para crecer lejos del ruido
Por eso, una salida a un club de segundo nivel europeo apareció como el camino más lógico para el futuro astro del fútbol brasileño. No solo para sumar minutos, sino para hacerlo en un entorno con menos presión inmediata y mayor margen de error. Con el Mundial 2026 entre ceja y ceja, Endrick piensa en grande y entiende que el crecimiento no siempre es lineal.
Lejos de quedarse en lo que todavía no fue, el delantero eligió seguir trabajando para ser mejor. En el Olympique de Lyon, empezó a mostrar continuidad, confianza y rasgos que ya había insinuado en Palmeiras: potencia, velocidad, agresividad para atacar espacios y una capacidad cada vez mayor para resolver dentro del área. Los números acompañan ese proceso: acumula cinco goles y una asistencia en seis partidos con el OL.
Ese rendimiento no pasa desapercibido en Madrid. En un contexto donde Álvaro Arbeloa optó por priorizar a Gonzalo en la rotación ofensiva, el presente de Endrick empieza a instalar una duda inevitable. Si el brasileño sostiene este nivel, la lectura puede cambiar. No como reproche inmediato, pero sí como señal de que el talento, con tiempo y contexto, termina apareciendo.
El costado invisible: chef, comunicación y un fisio ex Real Madrid
El presente de Endrick no se explica solo por lo que hace dentro del área. Detrás hay un nivel de profesionalismo poco habitual, pensado para potenciar su rendimiento inmediato y, al mismo tiempo, enviar señales claras hacia arriba. Goles, continuidad y una rutina cuidada al extremo funcionan también como mensaje para Carlo Ancelotti, un entrenador que valora los procesos largos, pero que suele responder a los hechos más que a las promesas.
Ese trabajo invisible salió a la luz en El Chiringuito, donde el periodista Marcos Benito detalló el entorno que acompaña al brasileño en Francia. Endrick trabaja con un grupo estable de siete personas que cubre cada aspecto de su día a día: un fisioterapeuta encargado del seguimiento físico y la recuperación; un chef con experiencia en restaurantes con estrellas Michelin que gestiona su nutrición en coordinación con el Olympique de Lyon; dos personas dedicadas a la comunicación, que lo asisten en la gestión pública y mediática; dos integrantes de su entorno personal, vinculados a su agencia y a su círculo de confianza, que lo acompañan en la logística cotidiana; y un filmmaker brasileño responsable de documentar su rutina y generar contenidos.
Dentro de ese esquema aparece una figura clave: Guido Spirandelli, fisioterapeuta argentino, rosarino y exintegrante del cuerpo médico del Real Madrid. Multicampeón con el club blanco, Spirandelli decidió dejar Madrid para acompañar el proyecto personal de Endrick en su cesión al Olympique de Lyon. De perfil bajo y poco conocido fuera del ambiente, en el programa destacaron su cercanía con los jugadores y la alta valoración que tiene su trabajo dentro del vestuario.
Formado originalmente en el rugby, Spirandelli fue kinesiólogo del Jockey Club de Rosario antes de dar el salto al fútbol de élite con la fisioterapia de alto rendimiento. Su decisión de apostar por Endrick no fue menor: dejó el Real Madrid convencido de que se trata de un proyecto de estrella y de que este acompañamiento será clave en una etapa que, según su entorno, será corta.
La elección tampoco es casual desde el lado del jugador. En un ecosistema donde cada detalle cuenta, Endrick optó por rodearse de un entorno que cuide su cuerpo, su cabeza y su exposición. No es solo una cuestión de rendimiento inmediato, sino de construir credenciales. En Lyon, ese trabajo empieza a verse. Y en Madrid (y también en el radar de Ancelotti), las señales ya están enviadas.
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