Durante casi veinte años, fue una de las reglas más odiadas por los viajeros frecuentes y un símbolo del estrés en los aeropuertos. Hoy, esa escena empieza a quedar atrás. El Aeropuerto Heathrow dio un paso inédito al modificar su sistema de control de seguridad, una decisión que podría marcar el comienzo de una nueva etapa en la experiencia de viajar.
UN ANTES Y UN DESPUÉS
Adiós a la regla de los 100 ml: el Aeropuerto Heathrow cambia la historia de la seguridad aérea
Heathrow, aeropuerto de Londres, elimina la regla de los 100 ml y permite pasar líquidos y dispositivos sin sacarlos del equipaje de mano.
El cambio fue posible gracias a la incorporación de escáneres de seguridad CT (tomografía computarizada), una tecnología capaz de analizar el equipaje de mano mediante imágenes en 3D y detectar sustancias peligrosas sin necesidad de retirar líquidos ni dispositivos electrónicos. Con esta actualización, el aeropuerto inglés se convierte en el primer gran hub europeo en aplicar el sistema de forma integral en sus controles.
La medida, anticipada por Condé Nast Traveller y confirmada como operativa desde hoy, forma parte de un plan que apunta a extender este sistema al resto de los aeropuertos del Reino Unido. La expectativa es que el cambio funcione como caso test y marque una tendencia que podría replicarse en otras grandes sedes de Europa y, a mediano plazo, del mundo, dejando atrás una de las instancias más engorrosas antes de abordar un vuelo.
Un cambio que agiliza el viaje y redefine la experiencia en el aeropuerto
Con más de 84 millones de pasajeros al año, el Aeropuerto Heathrow es uno de los aeropuertos más transitados del mundo y un laboratorio ideal para ensayar este tipo de transformaciones. La incorporación de los nuevos escáneres CT permite reducir tiempos en los controles de seguridad, eliminar la necesidad de retirar líquidos y dispositivos electrónicos y acelerar el flujo de pasajeros en las horas pico, uno de los principales cuellos de botella antes de abordar un vuelo.
Según datos oficiales del aeropuerto, el nuevo sistema también permitirá ahorrar cerca de 16 millones de bolsas plásticas por año, un impacto directo tanto en la experiencia del viajero como en la huella ambiental. Menos colas, menos estrés y un proceso más fluido: el control de seguridad, históricamente uno de los momentos más engorrosos del viaje, empieza a transformarse en un trámite casi invisible.
En el pasado, este límite a los líquidos (introducido en 2006 por temor al uso de explosivos líquidos) no solo generaba demoras en los controles de seguridad, sino también conexiones perdidas y vuelos que partían sin pasajeros. En aeropuertos de gran escala, esa situación obligó a implementar soluciones de emergencia, como los llamados “Express Connection”, pases prioritarios que permiten saltar filas cuando el tiempo apremia.
Este tipo de credenciales, utilizadas en grandes hubs internacionales y en aerolíneas pertenecientes a alianzas como Oneworld, funcionaban como un salvavidas para quienes llegaban tarde a una conexión, pero no resolvían el problema de fondo. Con la incorporación de los nuevos escáneres CT, Heathrow apunta a eliminar esa instancia crítica, reduciendo el riesgo de demoras, pérdidas de vuelos y la necesidad de recurrir a accesos de emergencia antes de abordar.
Los grandes aeropuertos donde el modelo podría replicarse
Con Heathrow como caso test, la mirada se posa ahora sobre los grandes aeropuertos globales, donde una medida similar tendría un impacto inmediato. El Aeropuerto Internacional de Dubái aparece como uno de los candidatos naturales: en 2024 alcanzó un récord de 92,3 millones de pasajeros, conectando más de 240 destinos y consolidándose como el aeropuerto con mayor tráfico internacional del mundo. Un volumen que convierte cualquier mejora en los controles de seguridad en una ganancia directa de tiempo y eficiencia.
En Estados Unidos, el Aeropuerto Hartsfield-Jackson de Atlanta sigue liderando el tráfico total de pasajeros. Solo en agosto de 2025 movilizó 5,12 millones de personas, manteniéndose como el aeropuerto más transitado del planeta y un punto crítico para conexiones domésticas e internacionales. Allí, la agilización de los controles tendría un efecto inmediato sobre millones de viajeros cada mes.
Más cerca de Europa, el Aeropuerto de Estambul se consolidó como uno de los grandes hubs intercontinentales, con una capacidad actual de 150 millones de pasajeros anuales, proyectada a 200 millones. Diseñado para operar a gran escala desde su inauguración en 2018, su infraestructura lo convierte en un escenario ideal para implementar tecnologías de control más avanzadas.
En el corazón del continente, el Aeropuerto París-Charles de Gaulle maneja alrededor de 61 millones de pasajeros al año, siendo el segundo aeropuerto más transitado de Europa. Con múltiples terminales y flujos complejos, es uno de los puntos donde los controles de seguridad siguen siendo un cuello de botella recurrente.
Por su parte, el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas cerró 2024 con más de 66 millones de pasajeros y más de 420.000 operaciones, consolidándose como la principal puerta de entrada entre Europa y América Latina. En un aeropuerto con ese nivel de tráfico, la adopción de escáneres CT como los de Heathrow podría redefinir por completo la experiencia previa al embarque.
Heathrow dio el primer paso, pero el alcance del cambio va mucho más allá de Londres. En un contexto de aeropuertos cada vez más saturados, la tecnología aplicada a los controles de seguridad empieza a perfilarse como el próximo estándar del viaje aéreo, con menos colas, menos estrés y una experiencia previa al embarque mucho más fluida.
---------------
Otras lecturas de Urgente24:
Finde en AMBA: Buenos Aires Market, conciertos gratis y concurso de Anime
Finde en Rosario: Circo Ánima, propuestas para combatir el calor y más
La mejor aplicación de viajes que revoluciona al turismo
Otra coronación: Una ciudad argentina fue elegida como la mejor del mundo










