Durante años, Júpiter fue visto como un gigante lejano, imponente pero inhóspito, más asociado a tormentas eternas que a la posibilidad de vida. Sin embargo, en su entorno ocurre algo que hoy tiene en vilo a la comunidad científica, una de sus lunas albergaría un océano oculto, profundo y activo, con condiciones que podrían desafiar la idea de que la vida solo es posible en planetas como la Tierra.
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Júpiter y su océano secreto: La luna que podría cambiar todo lo que sabemos
En la exploración del sistema solar, pocas lunas ofrecen un conjunto tan completo de condiciones favorables. Europa no es solo una luna helada de Júpiter.
Europa, una de las lunas más estudiadas de Júpiter, volvió a ocupar el centro del debate científico a partir de dos investigaciones recientes que aportan pistas clave sobre cómo ese océano subterráneo podría recibir energía y nutrientes suficientes para sostener ecosistemas. No se trata de ciencia ficción ni de especulación liviana. Son modelos físicos, datos químicos y misiones espaciales concretas que empiezan a encajar como piezas de un rompecabezas inquietante.
Júpiter y la vida: Por qué Europa volvió al centro de la ciencia
Europa orbita a más de 600 millones de kilómetros del Sol. Su superficie es un desierto helado, castigado por la radiación extrema del campo magnético de Júpiter. A simple vista, parece uno de los lugares más hostiles del sistema solar. Pero bajo esa corteza congelada se esconde algo extraordinario, un océano global de agua salada, con un volumen que superaría al de todos los océanos terrestres juntos.
Durante décadas, la gran incógnita fue siempre la misma, cómo podría ese océano mantenerse activo y, sobre todo, cómo recibir los ingredientes básicos para la vida. Las respuestas empiezan a tomar forma gracias a avances recientes en geofísica y astrobiología.
Júpiter y su océano oculto: Cómo el hielo podría alimentar la vida
Uno de los mayores obstáculos para pensar en vida bajo el hielo de Europa siempre fue la barrera física. La capa congelada tiene varios kilómetros de espesor y la mayor parte de sus movimientos son horizontales. Eso parecía limitar cualquier intercambio real entre la superficie y el océano.
Sin embargo, un equipo de geofísicos de la Universidad Estatal de Washington propuso un mecanismo inesperado, inspirado en procesos que ocurren en la Tierra, la delaminación.
En nuestro planeta, este fenómeno sucede cuando una porción de la corteza se vuelve más densa, se debilita y termina hundiéndose hacia capas más profundas. Adaptado a las condiciones extremas de Europa, el modelo sugiere que ciertas zonas del hielo superficial, ricas en sal, podrían volverse lo suficientemente densas como para desprenderse y descender lentamente hacia el interior.
Este proceso permitiría que compuestos químicos generados en la superficie, gracias a la radiación de Júpiter, lleguen al océano subterráneo. Es decir, el hielo no solo actuaría como escudo, sino también como puente químico.
Júpiter y los nutrientes del óceano: Una fábrica química bajo el hielo
La superficie de Europa no es químicamente pasiva. La radiación intensa rompe moléculas, genera oxidantes y produce compuestos ricos en elementos esenciales. El problema histórico era cómo esos materiales podían atravesar kilómetros de hielo.
Las simulaciones por computadora mostraron que la delaminación podría repetirse durante largos períodos geológicos. Eso implica algo crucial: un flujo sostenido de nutrientes hacia el océano, una condición básica para cualquier ecosistema, incluso uno microscópico.
“Esta idea aborda uno de los problemas más antiguos de la habitabilidad de Europa”, explicó Austin Green, autor principal del estudio. Según los investigadores, el mecanismo podría operar incluso con concentraciones moderadas de sal y con un debilitamiento leve del hielo.
El hallazgo fue publicado en The Planetary Science Journal y encaja directamente con los objetivos de la misión Europa Clipper de la NASA, lanzada en 2024.
Júpiter y el océano subterráneo: Qué busca la misión Europa Clipper
Europa Clipper fue diseñada para responder una pregunta central, si la luna helada de Júpiter tiene las condiciones necesarias para albergar vida. No busca organismos de manera directa, sino señales indirectas de habitabilidad.
La nave estudiará la estructura del hielo, la composición química de la superficie, las anomalías térmicas y los indicios de intercambio entre el océano y la corteza. Cada dato permitirá afinar los modelos sobre cómo funciona este sistema oculto.
Los científicos coinciden en que, la pregunta ya no es si Europa tiene agua líquida. Esa evidencia es sólida. El foco ahora está puesto en si ese océano es químicamente activo y energéticamente viable.
Júpiter y energía: Vivir sin luz solar
En el fondo del océano de Europa no hay luz. La fotosíntesis, base de la vida en la Tierra, no es una opción. Pero eso no significa que la vida sea imposible.
En nuestro propio planeta existen ecosistemas completos que sobreviven sin luz solar, como los que rodean respiraderos hidrotermales en el fondo marino. Allí, la energía proviene de reacciones químicas entre el agua y las rocas calientes.
Europa podría ofrecer un escenario similar. La flexión gravitatoria que sufre al orbitar Júpiter genera calor interno. Ese proceso evita que el océano se congele por completo y podría impulsar actividad hidrotermal en el lecho marino.
Además, la radiación en la superficie produce oxígeno libre, un elemento altamente reactivo. Si una parte de ese oxígeno logra descender hasta el océano, podría alimentar reacciones químicas capaces de liberar energía utilizable por microorganismos.
Los tres ingredientes que hacen pensar en vida en Júpiter
Un informe reciente de la NASA resume la búsqueda de vida más allá de la Tierra en tres requisitos básicos: agua líquida, química adecuada y energía disponible durante largos períodos. Europa cumple con los tres.
El agua está presente en cantidades colosales. La química incluye los elementos fundamentales para la vida, como carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo y azufre. La energía proviene tanto de la flexión gravitatoria como de reacciones químicas inducidas por la radiación.
Europa no es un mundo estático. Es un sistema dinámico, donde el hielo se mueve, el océano interactúa con el núcleo rocoso y los procesos químicos se retroalimentan.
Por qué Júpiter y su océano inquietan a la ciencia
Cada nuevo estudio reduce una incógnita y deja al descubierto otra aún más profunda. Nadie afirma que haya vida en Europa, pero el escenario ya no parece una locura. Por primera vez, la ciencia puede describir cómo ese océano podría sostener procesos químicos durante millones de años.
En la exploración del sistema solar, pocas lunas ofrecen un conjunto tan completo de condiciones favorables. Europa no es solo una luna helada de Júpiter. Es, quizás, uno de los mejores candidatos para responder una pregunta que atraviesa a la humanidad desde siempre, si la vida pudo surgir en más de un rincón del universo.
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