MUNDO PP > VOX > Santiago Abascal

DISPUTAN SU AUTORÍA

Se abre la pulseada: el PP y Vox avanzan con la prohibición del burka en Baleares

Mientras Santiago Abascal se adjudica la iniciativa en redes, el PP sale a frenarlo y atribuye la medida a su propio bloque en el Parlament.

La aprobación de una iniciativa parlamentaria para prohibir el uso del burka en espacios públicos en Baleares no solo reactivó el debate sobre el velo islámico, sino que abrió una pulseada política entre el PP y Vox. Aliados en la votación, ambos partidos se disputan ahora la autoría y el rédito de una medida elevada al Gobierno central como gesto simbólico y de alto impacto identitario.

La medida, impulsada desde los bloques de derecha del Parlamento balear, adoptó la forma de una resolución sin carácter vinculante que insta al Ejecutivo nacional a avanzar en una prohibición del velo islámico integral. Aunque no tiene efectos legales inmediatos, el pronunciamiento funcionó como señal política y disparador de una agenda que, en pocas horas, pasó del plano institucional al terreno de la disputa abierta entre quienes hasta ahora habían actuado como socios parlamentarios.

La votación copó la agenda mediática y aceleró un cruce que venía latente. PP y Vox, que en los últimos años buscaron articular entendimientos para disputar el poder a nivel nacional (sin lograr una mayoría suficiente en 2023), volvieron a exhibir fisuras que tensionan su relación. La pelea por adjudicarse el origen de la iniciativa no solo expone una competencia por el discurso identitario, sino que proyecta diferencias estratégicas cada vez más visibles de cara a las elecciones generales de 2027.

La medida que activó la interna

La iniciativa impulsada por el PP y aprobada con el respaldo de Vox quedó estructurada en cuatro puntos y salió adelante en un escenario de fuerte división política. Mientras los bloques de derecha acompañaron el texto, los partidos de izquierda votaron en contra o se abstuvieron, cuestionando el trasfondo de la propuesta y denunciando un uso electoral del debate cultural y religioso. Más que una norma con efectos inmediatos, el pronunciamiento funcionó como una señal política dirigida al Gobierno central.

En su contenido, el texto fija una posición institucional sobre el velo islámico integral. En el primer apartado, el Parlament balear sostiene que el burka y el niqab representan una forma de opresión incompatible con los derechos fundamentales, la igualdad y la dignidad de las mujeres. El segundo punto refuerza la condena a prácticas como los matrimonios forzados y la mutilación genital femenina, una mención que varios grupos calificaron como redundante, al tratarse de conductas ya tipificadas en la legislación penal española.

Burka, Niqab, Hijab y demas velos.
Burka, niqab, chador y otros velos islámicos. La iniciativa aprobada en Baleares apunta al uso del velo integral, que cubre total o parcialmente el rostro, y reavivó el debate político y cultural en España.

Burka, niqab, chador y otros velos islámicos. La iniciativa aprobada en Baleares apunta al uso del velo integral, que cubre total o parcialmente el rostro, y reavivó el debate político y cultural en España.

El alcance real de la iniciativa aparece en el tercer eje, donde la Cámara autonómica insta al Estado a impedir el uso del velo islámico integral en edificios e instalaciones de titularidad pública, en línea con restricciones ya vigentes en países como Francia, Bélgica o Austria. El cuarto y último punto amplía ese pedido al reclamar al Gobierno español y a la Unión Europea que impulsen marcos normativos y mecanismos de sanción vinculados a estas prácticas, reforzando el tono punitivo del texto sin introducir cambios legales concretos.

Se trata, en todos los casos, de una resolución sin carácter vinculante: no modifica leyes ni establece prohibiciones directas, sino que expresa una posición política del Parlament y traslada la presión al Ejecutivo nacional. Fue precisamente a partir de esta votación que el debate dejó el plano institucional y se desplazó al terreno partidario, dando lugar a la disputa abierta entre el PP y Vox por la autoría y el rédito político de la iniciativa.

La pelea por el relato y el clima de confrontación

La votación no tardó en trasladar la discusión del recinto a la arena política y mediática. Apenas aprobada la iniciativa, el líder de Vox, Santiago Abascal, se adjudicó el avance en redes sociales y lo presentó como una “medida histórica” impulsada por su partido. El mensaje buscó capitalizar el resultado parlamentario y reforzar el perfil de Vox en la agenda identitaria, incluso cuando la iniciativa había sido formalmente presentada por el Partido Popular.

Desde el PP, la respuesta fue inmediata y pública. El secretario general del partido, Miguel Tellado, salió a corregir a Abascal y replicó que se trataba de una “medida histórica del PP”, marcando distancia del relato de Vox y dejando en evidencia la disputa por la autoría política del texto. El cruce expuso la incomodidad de los populares frente a la apropiación simbólica de una iniciativa que consideran propia.

En paralelo, y sin importar esta disparidad, Vox endureció su posición durante el debate. El diputado Sergio Rodríguez calificó la iniciativa aprobada como “convenientemente descafeinada por el PP” y volvió a reclamar una prohibición más amplia. En ese marco, desvió el eje del discurso hacia la seguridad con una afirmación que generó fuertes críticas: “Bajo un burka puede ir un terrorista con barba y no nos enteraríamos”. También rechazó que el uso del velo pueda considerarse una elección libre y ironizó sobre su uso en Baleares: “En el mes de agosto en Mallorca se tapan hasta la gola porque es un símbolo de su libertad”.

Desde la oposición, las respuestas fueron igual de duras. El portavoz de Més per Mallorca, Lluís Apesteguia, encuadró la votación como una “guerra entre la derecha y la ultraderecha para ver quién es más racista y quién genera más odio” y acusó a PP y Vox de competir por rédito electoral. “Entre la propuesta del PP y la propuesta de Vox no hay una óptica política diferente, sino 15 gin-tonics de diferencia. Son ustedes una copia barata de Vox”, lanzó en el recinto.

La diputada socialista Teresa Suárez coincidió en ese diagnóstico y definió el debate como una “guerra para ver quién es más racista”, mientras que desde Unides Podem advirtieron que la iniciativa “no tiene ninguna intención liberadora” y que su único efecto es “atacar una religión”. Las intervenciones cerraron una sesión atravesada por acusaciones cruzadas, discursos identitarios y una disputa abierta entre socios que, aun votando juntos, buscan diferenciarse en la carrera política.

--------------------

Más noticias en Urgente24:

Encuesta: Villarruel capitaliza punto débil de Milei y hay alarma en el Gobierno

Tarifazo en febrero: El gas sube casi 17% en todo el país, la electricidad 3,59% en AMBA

Una España de mucho turismo y poco salario: las alarmantes cifras detrás del boom turístico

Reforma laboral: Patricia Bullrich salió a buscar votos y los consiguió