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SE HIZO GOL EN CONTRA

Eduardo Feinmann expuso la cocina del INDEC y Toto Caputo incendió el relato oficial

Eduardo Feinmann destapó el 3,4% del nuevo IPC y Luis Caputo intentó desmentirlo por Twitter. Pero al hacerlo, reconoció que manejaba el número antes de tiempo.

Eduardo Feinmann tiró el hilo y sacó a la luz una interna feroz que dejó al INDEC patas para arriba, con un IPC que nadie quería mostrar y un funcionario clave afuera en cuestión de horas. Luis Caputo intentó responder con un tuit, pero terminó embarrando el secreto estadístico y regalando uno de los mayores papelones económicos de 2026.

El día que Eduardo Feinmann destapó la olla (y el 3,4 % empezó a circular)

Todo empezó esta semana, cuando Luis Caputo fue invitado a Alguien tiene que decirlo (Radio Mitre), programa conducido por Eduardo Feinmann. En ese contexto, con el nuevo IPC todavía bajo secreto estadístico y con publicación prevista para el 10 de febrero, el ministro de Economía se despachó con una frase que ya sonaba extraña: "No creo que enero sea mucho más bajo que diciembre, seguramente esté en torno al 2,5 %, no sé los números…"

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Horas más tarde, ya con la renuncia de Marco Lavagna oficializada por "diferencias de criterio", Feinmann volvió al aire y explicó sin vueltas cómo todo había tomado forma: "Hicimos una nota con Luis Caputo, el Ministro de Economía, y esa misma nota provocó unos dichos, de parte del Ministro, que provocaron la renuncia de Marco Lavagna como titular del INDEC".

Después vino el dato que el Gobierno quería evitar que se filtrara: "Tenía otro numerito el titular del INDEC. Parece que el titular del INDEC tenía entre 3.1 y 3.5, más o menos por ahí". Y la explicación política: "El nuevo índice iba a dar entre 3,1 y 3,5 % de inflación. Para el Gobierno era una pésima noticia. Arrancar el año de esa manera era pésimo".

Según Feinmann, Lavagna explotó cuando escuchó a Caputo anticipar las cifras en vivo: "Estos dichos provocaron que Marco Lavagna ponga el grito en el cielo. Me contó alguien cercano a Marco Lavagna que estaba a las puteadas, escuchando el índice que daba a conocer el ministro de Economía". Y su compañero Guillermo Laborda completó el cuadro técnico: "Porque le da, en lo que iba a ser la nueva metodología, una mayor ponderación a las tarifas de servicios públicos".

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Repasemos algo. La canasta actual del IPC tiene 22 años y subpondera servicios. La nueva metodología (base 2025=100) les sumaba 12 puntos porcentuales, quitándoselos a bienes como alimentos. Con tarifas que subieron fuerte en 2025 por la quita de subsidios, era lógico que enero diera arriba del 3 %. En el INDEC circulaba 3,4 % (incluso habían confirmado otros medios como La Política Online y Clarín que el nuevo índice marcaba "más de 3 %").

Lavagna empujaba ese cambio desde hacía años para "reflejar mejor la realidad". Pero Caputo y Milei decidieron frenarlo "hasta que la desinflación esté consolidada". Ese mismo día, Lavagna se fue.

El tuit de Luis Caputo y el autogol que nadie pudo atajar

Hasta ahí, la versión de Feinmann cerraba. Pero a la tarde, Luis Caputo salió a X a desmentirlo y terminó haciendo exactamente lo contrario: "Eso es falso @edufeiok. De hecho daba una décima menos que el índice actual. Al menos eso me dijo Marco y también Pedro Lines. Podes chequearlo con ellos mismos." Listo. Gol en contra.

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Luis Caputo quiso desmentir a Eduardo Feinmann pero admitió conocer el dato confidencial. Su tuit confirmó información privilegiada, destruyó la versión oficial y dejó expuesto un freno político al IPC.

Luis Caputo quiso desmentir a Eduardo Feinmann pero admitió conocer el dato confidencial. Su tuit confirmó información privilegiada, destruyó la versión oficial y dejó expuesto un freno político al IPC.

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Primero, porque admite que tanto Lavagna como Pedro Lines (quien toma el lugar de Lavagna) le informaron el número antes de su publicación oficial. El IPC está protegido por la Ley 17.622, que estipula en su 10° artículo que este tipo de datos "son estrictamente secretos y sólo se utilizarán con fines estadísticos. No podrán ser comunicadas a terceros —aunque se trate de autoridades judiciales o de servicios oficiales ajenos al Sistema Estadístico Nacional—, ni utilizadas, difundidas o publicadas en forma tal que permitan identificar a la persona o entidad que las formuló". No se comparte, no se comenta, no se anticipa.

Segundo, porque si realmente daba "una décima menos", no se entiende nada: ni la renuncia, ni el freno indefinido del nuevo índice, ni el enojo feroz de Lavagna.

Tercero, porque horas antes él mismo había hablado de "2,5 %" en Mitre. O sea: ya tenía datos preliminares en la cabeza cuando habló al aire. En entrevistas posteriores con Infobae y Ámbito, Caputo intentó cerrar el tema diciendo: "La visión nuestra es que no hay que cambiar el índice ahora. De hecho, da prácticamente igual".

Las redes no se lo dejaron pasar. Su tuit se llenó de respuestas que señalaban información privilegiada y posible especulación con bonos CER. Feinmann siguió martillando en su programa que la inflación de servicios es muchísimo más alta que la de bienes, y que eso es lo que siente la gente cuando paga luz, el gas o el transporte.

Feinmann expuso una interna real, con cifras y contexto. Caputo quiso desmentirlo y terminó reconociendo que el Gobierno frenó un índice porque daba mal y que el ministro ya sabía el número antes de que saliera. Un papelón comunicacional enorme, justo cuando el relato oficial depende, más que nunca, de que la inflación parezca domada.

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