El regreso público de Nicki Minaj a la escena desató una tormenta inmediata. La artista apareció en un rally de Donald Trump y se definió como “su fan número uno”, asegurando que las críticas no la afectan y que, por el contrario, la empujan a respaldarlo con más fuerza.
POR UNA GOLD VISA
Nicki Minaj banca a Trump y estalla X: teorías, ataques y comparaciones con Kanye West
Tras declararse “la fan número uno” de Donald Trump, Nicki Minaj fue duramente atacada en redes, donde incluso circularon teorías sobre presiones y amenazas.
El discurso, grabado y viralizado en cuestión de minutos, encendió las redes sociales. En X, miles de usuarios reaccionaron con dureza, cuestionando su posicionamiento político y comparándola con Kanye West y sus episodios más polémicos vinculados al trumpismo. El tono de los comentarios escaló rápidamente del desacuerdo al repudio abierto.
Entre las respuestas más repetidas aparecieron teorías conspirativas y acusaciones personales. Algunos usuarios sugirieron que “su novio debe ser culpable”, insinuando que Minaj podría estar siendo presionada o amenazada para pronunciar ese discurso. Sin pruebas, pero con alto volumen, ese tipo de mensajes terminó de instalar el episodio como uno de los más explosivos del cruce entre celebridades, política y redes en los últimos días.
El discurso que despertó sospechas: la “gold card” y las dudas sobre sus motivos
El mensaje de Nicki Minaj no solo generó rechazo por su contenido político, sino también dudas sobre sus motivaciones. En redes sociales, el discurso comenzó a ser cuestionado tras verse a la rapera, de nacionalidad trinitense, exhibiendo una “gold card visa”, una tarjeta migratoria lanzada por Donald Trump en diciembre, que ofrece residencia en Estados Unidos y un camino acelerado hacia la ciudadanía para inmigrantes con alto patrimonio. El programa contempla un costo de un millón de dólares, más una tasa administrativa adicional, y fue duramente criticado por introducir un criterio económico en el acceso a la ciudadanía.
La coincidencia entre su respaldo explícito a Trump y la obtención de ese beneficio migratorio alimentó una lectura extendida en X: que el giro político no fue casual. Usuarios recordaron que Minaj había sido crítica de las políticas migratorias del trumpismo y rescataron un posteo de 2018 en Facebook, en el que relató haber llegado a Estados Unidos a los cinco años junto a su familia y cuestionó duramente la separación de niños migrantes de sus padres. En aquel mensaje, la artista calificó esa política como “aterradora” y pidió detenerla. El contraste entre ese posicionamiento y su actual apoyo público, en un contexto marcado por protestas contra ICE y un endurecimiento del trato hacia la inmigración irregular, profundizó las críticas.
A esa interpretación se sumó otro elemento que circuló con fuerza en redes: la situación judicial de su esposo, Kenneth Petty. Petty fue condenado en el pasado por intento de violación y, más recientemente, recibió una sentencia de arresto domiciliario y libertad condicional por no registrarse como delincuente sexual tras mudarse a California. Además, enfrentó demandas civiles por presunto acoso a una víctima y otros conflictos legales vinculados a episodios de violencia. Para muchos usuarios, el apoyo público de Minaj también podría estar vinculado a la necesidad de proteger su entorno personal. Sin pruebas que lo confirmen, pero con alto impacto simbólico, la combinación entre beneficio migratorio, cambio de discurso y contexto personal terminó de instalar la sospecha: que el respaldo a Trump responde menos a una convicción ideológica y más a intereses concretos.
“Ganamos a uno y perdimos a otro”: las redes contrastan el repliegue de Kanye y el giro de Minaj
El escándalo con Nicki Minaj llegó apenas días después de que Kanye West sorprendiera con una carta pública de disculpas en The Wall Street Journal, en la que pidió perdón por sus episodios antisemitas y los vinculó a su diagnóstico de trastorno bipolar. Ese gesto, leído como un intento de repliegue y reconstrucción de su imagen, fue rápidamente puesto en contraste con la exposición política de Minaj.
En redes sociales, la secuencia fue interpretada con ironía: mientras Kanye parecía dar un paso atrás tras años de provocaciones, Minaj ocupaba ese espacio al alinearse de forma explícita con Donald Trump. “Ganamos a uno y perdimos a otro” se repitió como consigna, sintetizando la sensación de que el trumpismo volvía a encontrar un nuevo rostro en el mundo del pop, justo cuando uno de sus apoyos más ruidosos parecía intentar correrse de escena.
La comparación no apuntó solo a los posicionamientos políticos, sino también al impacto cultural. Para muchos usuarios, el contraste expuso dos estrategias opuestas frente al escándalo: el pedido de perdón y la apelación a la salud mental, por un lado; la reafirmación desafiante y el respaldo sin matices, por el otro. En ese cruce, Minaj quedó señalada como la nueva figura que concentra la polémica donde, hasta hace poco, estaba Kanye.
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