El popular cantautor Julio Iglesias demandó este martes a la vicepresidenta Yolanda Díaz después de que esta lo acusara de "abusos sexuales en situación de esclavitud" sin pruebas, sin respetar su presunción de inocencia,en el marco de la filtración de una denuncia contra el cantante por parte de una ex empleada doméstica y una fisioterapeuta, quienes lo acusaron de presuntos delitos de agresión sexual, acoso y tocamientos sin consentimiento.
POR DIFAMACIÓN
Julio Iglesias demandó a la vice de España por acusarlo de "abusador y esclavista"
Julio Iglesias demandó a la vicepresidenta de España, Yolanda Díaz, por acusarlo sin pruebas de "abusos sexuales en situación de esclavitud" tras la denuncia de unas ex empleadas del cantautor que lo acusan de degenerado.
Iglesias inició acciones legales por difamación y solicitó la celebración de un acto de conciliación tras las declaraciones de la vicepresidenta del gobierno de Sánchez en la red social Bluesky y en una entrevista con RTVE, donde se refirió a supuestos "abusos sexuales" y a la existencia de una "situación de esclavitud" sufrida por las ex empleadas del artista, quienes lo denunciaron ante la Justicia española, que archivó la causa (23/02/26) argumentando que las agresiones sexuales, si existieron, estarían fuera de su competencia, ya que habrían sucedido en las mansiones del cantante en República Dominicana y Bahamas.
En el documento judicial, recogido por Europa Press, el equipo legal de Iglesias también clama por una indemnización económica, en función del grave daño social producido” por lo que un comportamiento “injurioso y calumnioso” por parte de la vicepresidenta.
El 13 de enero, la vicepresidenta de España, compartió en la red social Bluesky una noticia sobre las polémicas acusaciones de las extrabajadoras del cantante. En su posteo, la funcionaria de Sánchez añadió: “Escalofriantes testimonios (…) Abusos sexuales y una situación de esclavitud con una estructura de poder basada en la agresión permanente”.
Según el escrito presentado por Iglesias que alega a tal publicación, a dicho posteo se acompañaba el enlace directo a la noticia difundida en elDiario.es bajo el titular: Ex trabajadoras de las mansiones de Julio Iglesias acusan al cantante de agresiones sexuales.
“Dicha publicación fue ampliamente comentada y compartida en redes sociales por los usuarios de la misma y se generaron noticias en otros medios de comunicación que se hicieron eco de tales manifestaciones”, argumentó la defensa de Julio Iglesias.
El testimonio de las ex empleadas contra Iglesias
Las denuncias contra Julio Iglesias, presentadas por abogadas de la organización Women's Link Worldwide en la Fiscalía de la Audiencia Nacional española —que el 23 de febrero archivó la causa—, se remiten a hechos de 2021, ocurridos en las mansiones de República Dominicana y Bahamas. Desde gritos y humillaciones hasta tocamientos, besos no consentidos y agresiones sexuales por parte de quien aún se hace llamar un Latinlover.
Según los relatos de las denunciantes, Julio Iglesias instauraba un clima de terror, abusaba sexualmente de ellas y las privaba de la libertad. Estas víctimas han recibido el apoyo de famosas españolas y celebridades de alrededor del mundo, que en las últimas horas han expuesto que vivieron situaciones semejantes con el cantautor.
Laura, una ex empleada, asegura que Julio Iglesias la besó en la boca y le tocó los pechos en contra de su voluntad, apretándole los pezones hasta hacerle daño. Rebeca, por su parte, cuenta que el artista español, que en ese momento tenía 77 años, la mandaba a llamar a su habitación muchas veces al finalizar la jornada laboral (de 16 horas y con prohibición de contacto con el entorno exterior) para tener encuentros sexuales. Describe penetraciones con los dedos sin que ella diera su consentimiento.
Rebeca, nombre ficticio de la extrabajadora del servicio doméstico, relató que fue presionada para mantener encuentros sexuales con Julio Iglesias, que incluían "penetraciones, bofetadas y vejaciones físicas y verbales", indica elDiario.es.
“Me usaba casi todas las noches”, dice en una entrevista con elDiario.es y Univision Noticias. “Le decía ‘me molesta, no quiero’, pero él seguía igual”, asegura.
Cuando eso ocurría, la mujer cuenta que se sentía sin posibilidades de escapar. “Soy tu puto robot, tu esclava, tu muñeca. Y no puedo moverme, no puedo moverme”, recuerda Rebeca que pensaba en ese entonces.
“También en esos momentos me abofeteaba durísimo la cara, con muchísima fuerza, horrible”, agregó.
"No tenía opción de decir que no", lamenta. "Ni siquiera en ese momento pensaba en que podría perder mi trabajo, me sentía como empujada a hacerlo sin decir que no. Es lo que ellos intentaban hacer, como una sumisión de que yo tengo que hacer eso. Él siempre era así".
Laura, nombre ficticio de la fisioterapeuta, también contó sobre tocamientos sin consentimiento. "Estábamos en la playa, se acercaba y me tocaba los pezones, me los apretaba”, dijo.
Según ella, en ese momento se sintió paralizada, y le dijo al cantante que le estaba haciendo daño: “No es solamente que te toque, es que te lastima… Me apretó durísimo”.
Hay muchos más hechos que, según las denunciantes, ocurrieron en 2021, en las casas del cantante en República Dominicana y de las Bahamas.
Detalles espeluznantes del caso contra Julio Iglesias
Las denunciantes de Julio Iglesias son dos exempleadas de Iglesias, una fisioterapeuta y otra doméstica. Las mujeres, quienes se hacen llamar Laura y Rebeca, relataron en primera persona a las agencias de noticias elDiario.es y Univisión Noticias el calvario que vivieron y las graves agresiones sexuales ultrajantes que sufrieron en las mansiones del artista en República Dominicana y Bahamas.
“Quiero que el impacto de mi voz les dé fuerza para que ellas también hablen”, señala una de ellas, haciendo referencia al hecho de que habría más víctimas de Iglesias, quien durante varias décadas se ufanó de ser un donjuán y que había besado sin su consetimiento a la conductora Susana Gimenéz en una entrevista televisiva.
“Yo creo que el impacto de que nosotras acudamos a la justicia es enviar ese mensaje a todas las víctimas de esta persona, de Julio Iglesias, a que hablen y que crean en la justicia. Que entiendan que no fue algo que les pasó a ellas nada más. Esto es algo que esta persona viene haciendo desde hace muchos años”, dice Laura, una de las denunciantes.
Laura y Rebeca, cuyos nombres reales permanecen en secreto, exponen las agresiones sexuales violentas, maltrato físico y psicológico que sufrieron a manos del artista, así como el control absoluto de sus vidas y de un sistema de cómplices que, según sus testimonios, permitió que esos abusos se repitieran durante años.
“No merecíamos el maltrato físico, psíquico y sexual que sufrimos”, aseguran a viva voz.
Las mujeres describen presuntas agresiones sexuales violentas: bofetadas, insultos, humillaciones, dolor físico. Relatan episodios en los que pidieron hasta cinco veces que parara. Hablan de ser forzadas a pasar horas realizando actos sexuales.
La denuncia penal fue presentada el pasado 5 de enero por ambas mujeres en España. Tras ello, la Fiscalía de la Audiencia Nacional abrió una investigación formal contra Iglesias, galardonado con varios Grammys y condecorado por la Monarquía española, y salieron a la luz todos los detalles del caso.
Según la denuncia a la que accedió elDiario.es, los hechos habrían ocurrido en 2021 y constituirían “trata de seres humanos con fines de imposición de trabajo forzado y servidumbre”, así como “varios delitos contra la libertad y la integridad sexual tales como acoso sexual y agresión sexual”.
La fisioterapeuta y exempleada doméstica de Iglesias, ambas denunciantes, exponen que estaban bajo estricta supervisión y vigilancia permanente, llegando incluso a trabajar en jornadas de 16 horas ininterrumpidas. Además, dicen que les revisaban sus celulares y los mensajes de WhatsApp, y sus superiores, como el ama de llaves y encargados, les prohibían tener pareja o llevar una vida normal, bajo la directiva de Julio Iglesias.
También comentaron que para ser contratadas tuvieron que enviar fotos de rostro y cuerpo, demostrando cierto interés de Iglesias en su apariencia física por sobre sus aptitudes de quehaceres domésticos.
Las denunciantes aseguran que, durante su estadía laboral en las mansiones de Iglesias en Dominicana y Bahamas, fueron obligadas a exhibir sus pechos durante la comida, delante del resto de trabajadoras. Y para saber quién estaba "disponible" para ir a la cama con Iglesias, debían comunicar cuándo tenían la mentruación.
Las abogadas de las dos mujeres argumentan que lo sucedido entraría en el delito de trata “con agravantes de grupo criminal y de peligro para la seguridad de las denunciantes”, al encontrarse elementos como la conducta de “captación, traslado, alojamiento en el domicilio del empleador, agravando el aislamiento y la explotación”, así como el engaño y el abuso de una situación de vulnerabilidad.
Por ello la denuncia incluye una descripción detallada de las condiciones personales y sociales en las que se encontraban las denunciantes, así como un análisis de los países de los que proceden. “Este contexto resulta relevante para comprender la relación de poder y la asimetría existentes entre el denunciado y las denunciantes, así como la dependencia económica que estas tenían respecto del salario que percibían”, afirma el texto.
Entrevistada por elDiario.es y Univisión Noticias, colaboradores en la investigación que resultó en la denuncia penal, una de las mujeres dio detalles de las vejaciones que ocurrían cuando Iglesias la mandaba llamar a su habitación al terminar la jornada laboral. “Me usaba casi todas las noches”, declara. “Me sentía como un objeto, como una esclava”, añade.
Los encuentros con Iglesias se realizaban con la presencia y participación de una empleada con superioridad jerárquica, quien además era responsable de la selección de empleadas, proceso que incluía exámenes ginecológicos y pruebas de enfermedades de transmisión sexual.
En ese sentido, un documento al que accedió elDiario.es muestra cómo las trabajadoras domésticas de Iglesias fueron sometidas a pruebas de VIH, hepatitis, clamidia y embarazo, bajo la especialidad de ginecología, unos exámenes a los que solo se pedía al personal femenino, bajo la amenaza tácita de perder el empleo.
“Él nos mandó a las chicas al ginecólogo y hacernos examen general. Había 10 o 12 chicas. Allí nos hicieron todo, el ginecólogo nos chequeó todo. Solo a las chicas”, dice Reebeca, nombre ficticio de una de las denunciantes.
Carolina, nombre que también oculta la verdadera identidad de otra exempleada, confirma por su parte: “Ellos nos mandaron al médico, a todas. Me hicieron pruebas de enfermedades de transmisión sexual. Nos hicieron ecografías y pruebas de sangre para ver si teníamos algún tipo de enfermedad. No me pareció normal”.
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