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DEGENERADO SERIAL

España retirará galardón a Julio Iglesias tras denuncia de abuso: "Me metía los dedos por todos lados"

España evalúa retirar la Medalla de Bellas Artes al cantante Julio Iglesias tras la denuncia de una fisoterapeuta y una ex empleada doméstica por abuso sexual gravemente ultrajante: "Él me metía los dedos por todos lados".

El Gobierno de España evalúa retirar la Medalla de Oro de las Bellas Artes al cantante Julio Iglesias después de que salieran a la luz denuncias penales en su contra por supuesto abuso sexual y trata de personas hacia dos exempleadas (una fisioterapeuta y otra doméstica).

Las denuncias presentadas por abogadas de la organización Women's Link Worldwide en la Fiscalía de la Audiencia Nacional española se remiten a hechos de 2021, ocurridos en las mansiones de Julio Iglesias en República Dominicana y Bahamas. Desde gritos y humillaciones hasta tocamientos, besos no consentidos y agresiones sexuales por parte de quien aún se hace llamar un Latinlover.

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Una de las víctimas contó que fue penetrada, a sus 22 años, contra su voluntad por Iglesias; sufrió bofetadas, insultos y vejaciones físicas y verbales.

Una de las víctimas contó que fue penetrada, a sus 22 años, contra su voluntad por Iglesias; sufrió bofetadas, insultos y vejaciones físicas y verbales.

Según los relatos de las denunciantes, Julio Iglesias instauraba un clima de terror, abusaba sexualmente de ellas y las privaba de la libertad. Estas víctimas han recibido el apoyo de famosas españolas y celebridades de alrededor del mundo, que en las últimas horas han expuesto que vivieron situaciones semejantes con el cantautor.

Laura asegura que Julio Iglesias la besó en la boca y le tocó los pechos en contra de su voluntad, apretándole los pezones hasta hacerle daño. Rebeca, por su parte, cuenta que el artista español, que en ese momento tenía 77 años, la mandaba a llamar a su habitación muchas veces al finalizar la jornada laboral (de 16 horas y con prohibición de contacto con el entorno exterior) para tener encuentros sexuales. Describe penetraciones con los dedos sin que ella diera su consentimiento.

Me sentía como un objeto, como una esclava en pleno siglo XXI. Él me metía los dedos por todos los lados. Soy tu puto robot, tu esclava, tu muñeca. Y no puedo moverme, no puedo moverme Me sentía como un objeto, como una esclava en pleno siglo XXI. Él me metía los dedos por todos los lados. Soy tu puto robot, tu esclava, tu muñeca. Y no puedo moverme, no puedo moverme

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La conductora argentina Marcela Tauro también reveló que sufrió acoso por parte de Julio Iglesias en una nota:

La conductora argentina Marcela Tauro también reveló que sufrió acoso por parte de Julio Iglesias en una nota: "Habla de economía, nos da consejos de economía y él, cuando termina la nota, le dice al fotógrafo: ‘Bueno’. Me agarra a mí, me da un pico. La foto es esta: pico y me sienta en la falda",

Esta segunda exempleada y denunciante, quien trabajó como su fisioterapeuta, cuenta que Iglesias la manoseó y besó sin su consentimiento y fue insultada constantemente. El último día que trabajó para él, afirma que el cantante la presionó para hacer un trío, pero ella se negó.

Según ella, Iglesias no permite que le toquen su cuerpo por el temor de que se formen morados en su piel debido a un tratamiento con una medicina anticoagulante. Por esa prohibición, Rebeca, la segunda denunciante, asegura que se mantuvo inmóvil cuando Iglesias le introdujo fuertemente los dedos en su ano, pese a que le rogaba que no lo hiciera. “No, no, no, señor, no, señor, no quiero”, le dijo.

Claro, me mete los dedos por ahí, a lo que para mí eso fue muy, muy, muy, muy doloroso”, explicó. “Y yo: ‘Por favor, para’, yo no podía ni agarrarle la mano en ese momento, me dolió mucho y no sabía qué hacer. Tenía que quedarme ahí hasta que él entendía que ya”, cuenta.

La misma sensación de indefensión sentía cuando Iglesias le introducía los dedos en la vagina. “Él me hacía muy, muy duro y eso me generaba mucho dolor”, explica. “A veces duramos casi una hora y él ni llegaba. Y yo (decía): ‘Dios mío, cuándo va a terminar esto’”, rememora.

Era una agonía agravada por la costumbre de Iglesias de abofetearla muy fuerte, agrega.

Iglesias también le decía a Laura, la fisoterapeuta, que era una vergüenza para su profesión. Ella asegura que la acosaba con preguntas morbosas sobre su vida íntima y llegó a retorcerle con fuerza los pezones mientras lo ayudaba con su terapia en la piscina.

Me los aprieta durísimo [...] Y le digo: ‘Me duele’. Porque no es solamente que te toque, es que te lastima, ¿me entiendes? Me dice: ‘Es que tienes los pezones grandes’, y sigue como si nada Me los aprieta durísimo [...] Y le digo: ‘Me duele’. Porque no es solamente que te toque, es que te lastima, ¿me entiendes? Me dice: ‘Es que tienes los pezones grandes’, y sigue como si nada

La joven venezolana tenía 28 años cuando recibió la noticia de su contratación con una llamada del propio artista a comienzos de 2021. “Él me dice: ‘Te habla Julio Iglesias, ¿estás lista para que te cambie la vida?’. Yo le dije que sí. Me dijo: ‘Vas a viajar por el mundo conmigo’. Y vaya que me cambió la vida”, recuerda.

A su vez, comenta que al final de los encuentros sexuales, Iglesias le decía que “si ustedes dicen algo de mí, nadie les va a creer”. Según Rebeca, el cantautor argumentaba que nadie les creería, “porque ustedes no tienen prueba de nada aquí, en esta casa”.

Por su parte, Laura también escuchó al cantante decir que siempre le creerían “porque él era Julio Iglesias y tú eras (un) don nadie”.

Detalles espeluznantes del abuso sexual ultrajante perpetrado por Julio Iglesia

Las denunciantes de Julio Iglesias son dos exempleadas de Iglesias, una fisioterapeuta y otra doméstica. Las mujeres, quienes se hacen llamar Laura y Rebeca, relataron en primera persona a las agencias de noticias elDiario.es y Univisión Noticias el calvario que vivieron y las graves agresiones sexuales ultrajantes que sufrieron en las mansiones del artista en República Dominicana y Bahamas.

“Quiero que el impacto de mi voz les dé fuerza para que ellas también hablen”, señala una de ellas, haciendo referencia al hecho de que habría más víctimas de Iglesias, quien durante varias décadas se ufanó de ser un donjuán y que había besado sin su consetimiento a la conductora Susana Gimenéz en una entrevista televisiva.

“Yo creo que el impacto de que nosotras acudamos a la justicia es enviar ese mensaje a todas las víctimas de esta persona, de Julio Iglesias, a que hablen y que crean en la justicia. Que entiendan que no fue algo que les pasó a ellas nada más. Esto es algo que esta persona viene haciendo desde hace muchos años”, dice Laura, una de las denunciantes.

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Julio Iglesias en una entrevista con Susana Giménez en la que le dio un beso no consentido. |GENTILEZA DE IMAGEN

Julio Iglesias en una entrevista con Susana Giménez en la que le dio un beso no consentido. |GENTILEZA DE IMAGEN

Laura y Rebeca, cuyos nombres reales permanecen en secreto, exponen las agresiones sexuales violentas, maltrato físico y psicológico que sufrieron a manos del artista, así como el control absoluto de sus vidas y de un sistema de cómplices que, según sus testimonios, permitió que esos abusos se repitieran durante años.

“No merecíamos el maltrato físico, psíquico y sexual que sufrimos”, aseguran a viva voz.

Quiero que mi voz les dé fuerza y hablen, y entre todas logremos hacer justicia. No lo hago solo por mí, también lo hago por ellas, porque no es justo ni lo que yo viví ni lo que vivió ninguna de mis compañeras en esa casa. Entramos a esa casa a trabajar dignamente y no merecíamos todo el maltrato físico psicológico, y sexual Quiero que mi voz les dé fuerza y hablen, y entre todas logremos hacer justicia. No lo hago solo por mí, también lo hago por ellas, porque no es justo ni lo que yo viví ni lo que vivió ninguna de mis compañeras en esa casa. Entramos a esa casa a trabajar dignamente y no merecíamos todo el maltrato físico psicológico, y sexual

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Las mujeres describen presuntas agresiones sexuales violentas: bofetadas, insultos, humillaciones, dolor físico. Relatan episodios en los que pidieron hasta cinco veces que parara. Hablan de ser forzadas a pasar horas realizando actos sexuales.

Así en la casa era todo. Él lo imponía. Él no preguntaba nada. Es que no éramos nadie para él. Hacía lo que quería con nosotras Así en la casa era todo. Él lo imponía. Él no preguntaba nada. Es que no éramos nadie para él. Hacía lo que quería con nosotras

La denuncia penal fue presentada el pasado 5 de enero por ambas mujeres en España. Tras ello, la Fiscalía de la Audiencia Nacional abrió una investigación formal contra Iglesias, galardonado con varios Grammys y condecorado por la Monarquía española, y salieron a la luz todos los detalles del caso.

Según la denuncia a la que accedió elDiario.es, los hechos habrían ocurrido en 2021 y constituirían “trata de seres humanos con fines de imposición de trabajo forzado y servidumbre”, así como “varios delitos contra la libertad y la integridad sexual tales como acoso sexual y agresión sexual”.

La fisioterapeuta y exempleada doméstica de Iglesias, ambas denunciantes, exponen que estaban bajo estricta supervisión y vigilancia permanente, llegando incluso a trabajar en jornadas de 16 horas ininterrumpidas. Además, dicen que les revisaban sus celulares y los mensajes de WhatsApp, y sus superiores, como el ama de llaves y encargados, les prohibían tener pareja o llevar una vida normal, bajo la directiva de Julio Iglesias.

También comentaron que para ser contratadas tuvieron que enviar fotos de rostro y cuerpo, demostrando cierto interés de Iglesias en su apariencia física por sobre sus aptitudes de quehaceres domésticos.

Las denunciantes aseguran que, durante su estadía laboral en las mansiones de Iglesias en Dominicana y Bahamas, fueron obligadas a exhibir sus pechos durante la comida, delante del resto de trabajadoras. Y para saber quién estaba "disponible" para ir a la cama con Iglesias, debían comunicar cuándo tenían la mentruación.

Las abogadas de las dos mujeres argumentan que lo sucedido entraría en el delito de trata “con agravantes de grupo criminal y de peligro para la seguridad de las denunciantes”, al encontrarse elementos como la conducta de “captación, traslado, alojamiento en el domicilio del empleador, agravando el aislamiento y la explotación”, así como el engaño y el abuso de una situación de vulnerabilidad.

Por ello la denuncia incluye una descripción detallada de las condiciones personales y sociales en las que se encontraban las denunciantes, así como un análisis de los países de los que proceden. “Este contexto resulta relevante para comprender la relación de poder y la asimetría existentes entre el denunciado y las denunciantes, así como la dependencia económica que estas tenían respecto del salario que percibían”, afirma el texto.

Entrevistada por elDiario.es y Univisión Noticias, colaboradores en la investigación que resultó en la denuncia penal, una de las mujeres dio detalles de las vejaciones que ocurrían cuando Iglesias la mandaba llamar a su habitación al terminar la jornada laboral. “Me usaba casi todas las noches”, declara. “Me sentía como un objeto, como una esclava”, añade.

Los encuentros con Iglesias se realizaban con la presencia y participación de una empleada con superioridad jerárquica, quien además era responsable de la selección de empleadas, proceso que incluía exámenes ginecológicos y pruebas de enfermedades de transmisión sexual.

En ese sentido, documento a los que accedió elDiario.es muestran cómo las trabajadoras domésticas de Iglesias fueron sometidas a pruebas de VIH, hepatitis, clamidia y embarazo, bajo la especialidad de ginecología, unos exámenes a los que solo se sometía al personal femenino, bajo la amenaza tácita de perder el empleo.

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“Él nos mandó a las chicas al ginecólogo y hacernos examen general. Había 10 o 12 chicas. Allí nos hicieron todo, el ginecólogo nos chequeó todo. Solo a las chicas”, dice Reebeca, nombre ficticio de una de las denunciantes.

Carolina, nombre que también oculta la verdadera identidad de otra exempleada, confirma por su parte: “Ellos nos mandaron al médico, a todas. Me hicieron pruebas de enfermedades de transmisión sexual. Nos hicieron ecografías y pruebas de sangre para ver si teníamos algún tipo de enfermedad. No me pareció normal”.

Testimonios en primera persona de la estadía de trabajo "del terror" con el cantaautor

La agencia Univisión, que colaboró en la investigación que culminó con la denuncia contra Julio Iglesias, expuso que a Rebeca, una de las víctimas, durante su primer día de trabajo, a sus 22 años, le examinó sus uñas el cantante.

El legendario cantante español, entonces de 77 años, estaba sentado en un carrito de golf con el que suele recorrer su lujosa villa frente al mar de Punta Cana, República Dominicana, repartiendo saludos y gritos, según su tornadizo humor. Hasta que la llamaron para contratarla en el servicio doméstico del lugar, Rebeca no tenía a Julio Iglesias en su 'playlist' de música ni en su memoria, dice la agencia de noticias.

La joven dominicana —que tenía 22 años en ese momento— tuvo que preguntarle a Google para enterarse de que el avejentado personaje con dificultades para caminar fue uno de los artistas de habla hispana más famosos del siglo pasado. “'El amante latino', le decían”.

“Entonces me pregunta mi nombre y me dice: ‘A ver tus uñas’, para ver si yo era limpia”, recuerda Rebeca. Era principios de 2021 y ella tenía puesta una mascarilla para protegerse del covid-19.

El cantante inquirió por una pequeña mancha en la mano de la joven. Ella explicó que se había untado con un tinte de cejas: “O sea, es algo que se me va con agua”.

Le pareció “muy extraño” ese primer encuentro con Iglesias. El cantante también le preguntó si quería viajar por el mundo y si sabía inglés, a lo que ella respondió que “muy poquito”. “Me comentó en ese momento que yo era muy bonita”. A los pocos días, recuerda, le dijo que tenía “muy buenos glúteos”. En cuestión de semanas, la presionó para participar en un encuentro sexual con él y una de las encargadas de las casas, según contó Rebeca a Univisión y elDiario.es.

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