Lo que en Buenos Aires se presentó como “el romance internacional que sacude todo”, en España fue leído con cejas levantadas. El programa Intrusos instaló un supuesto vínculo sentimental entre Felipe VI y Juliana Awada y habló incluso de una crisis matrimonial en la Zarzuela. La versión se viralizó en cuestión de horas y cruzó el Atlántico. Pero desde España le bajaron los humos en cuestión de segundos.
"UNA HISTORIA ROCAMBOLESCA"
La prensa española fulmina el 'salseo transatlántico' entre Felipe VI y Juliana Awada
Desde España ponen en duda la rigurosidad de los medios argentinos tras el rumor surgido en América TV y recuerdan la buena relación entre Awada y Letizia.
“Estamos hablando del rey Felipe I de Borbón y de Juliana Awada”, lanzó Rodrigo Lussich, conductor del reconocido programa mediático argentino, en vivo. El presentador sostuvo que el monarca estaría separado “desde 2012” y que esperaría a que la princesa Leonor cumpliera 18 años para blanquear un supuesto divorcio contenido en las entrañas de la realeza española desde hace tiempo.
Sin embargo, desde diferentes medios españoles la reacción fue inmediata. Entre ironías y datos concretos, pusieron en jaque la noticia y calificaron la historia como “rocambolesca”. Además, remarcaron la buena relación pública que Letizia Ortiz mantiene con Awada desde la visita de la corona a la Casa Rosada en 2019, cuando ambos matrimonios mostraron una sintonía que trascendió lo protocolar.
Mucho ruido y pocas nueces: los datos que matan el rumor
Desde España redujeron el episodio a eso: ruido mediático sin sustento, mal planteado en tiempo y en espacio. Los medios que replicaron el contenido de Intrusos, marcaron inconsistencias centrales que dejaron en evidencia la fragilidad del relato:
Primero, la supuesta separación de Felipe VI desde hace 14 años, presuntamente oculta en el seno del Palacio. La afirmación lanzada en televisión no encuentra respaldo en datos verificables ni encaja con la cronología pública conocida. Juliana Awada confirmó su separación de Mauricio Macri recién a comienzos de 2026, tras más de 15 años de relación, con un mensaje en el que habló de “tiempo, silencio y cuidado” para cerrar, en mutuo acuerdo, una larga etapa. Los plazos no dialogan entre sí.
Segundo, la teoría de que el Rey esperaría a que la princesa Leonor cumpliera 18 años para anunciar un divorcio. La heredera nació el 31 de octubre de 2005, alcanzó la mayoría de edad en 2023 y hoy tiene 20 años. El dato, fácilmente comprobable, debilitó el argumento apenas comenzó a circular en portales y redes españolas.
Tercero, el señalamiento de que Felipe VI dio el tradicional mensaje de Navidad “solo”, sin la presencia de su amada Letizia, fue interpretado como una prueba más de crisis matrimonial. En España recordaron que el discurso navideño es, por protocolo, un mensaje institucional del monarca que históricamente se emite en solitario. Por ende, no constituye un gesto excepcional ni una señal de ruptura en el ámbito privado.
Mientras el rumor escala en Argentina, Felipe VI preside en Palos de la Frontera los actos por el centenario del vuelo Plus Ultra, y Letizia desarrolla su agenda oficial en Huesca en la entrega del Premio Princesa de Girona. Es cierto que en numerosas ocasiones ambos cumplen compromisos por separado, pero eso responde a la organización habitual de la agenda institucional. Los actos del día en cuestión son un ejemplo claro de una dinámica que se repite con frecuencia y que no constituye, en sí misma, señal alguna de ruptura.
Una amistad ‘más que protocolar’ entre la Reina consorte y la Primera Dama
Si hubo un dato que desde España se recordó con rapidez fue la visita de Estado de marzo de 2019, cuando Felipe VI y la reina Letizia viajaron a Buenos Aires y fueron recibidos por Mauricio Macri y Juliana Awada en la Casa Rosada.
Las imágenes de aquellos días mostraron una relación fluida y cercana entre la ex mujer del entonces presidente y la reina. Sonrisas, gestos cómplices y conversaciones distendidas marcaron la agenda oficial. Medios argentinos como Caras, Paparazzi y otros portales de sociedad destacaron tanto en su momento como en las últimas horas la “buena onda” entre ambas y el diálogo estético que se generó en la última aparición conjunta.
No fue un detalle menor. Juliana Awada, vinculada históricamente al mundo de la moda y el diseño (proviene de una familia dedicada al rubro textil y es figura central de la marca Awada) supuestamente elogió en más de una ocasión el estilo sobrio y sofisticado de Letizia. La reina, por su parte, es leída desde hace años en clave estética dentro de la monarquía española: sus vestidos, elecciones de firmas y guiños contemporáneos han sido analizados sistemáticamente por la prensa especializada. La moda, en el universo real europeo, nunca fue un dato accesorio, sino parte del lenguaje simbólico del poder.
Aquella sintonía pública, documentada y celebrada por la prensa argentina, contrasta hoy con la narrativa televisiva que intentó instalar un supuesto triángulo. Para varios medios españoles, ese antecedente funciona como el cuarto punto que termina de enfriar el rumor.
Un vínculo que ya atravesó polémicas y escrutinio público
La historia entre Felipe VI y Letizia Ortiz nunca fue convencional dentro del marco de la monarquía española. Su relación se hizo pública en noviembre de 2003 y el compromiso oficial se anunció ese mismo mes. La boda se celebró el 22 de mayo de 2004 en la Catedral de la Almudena, en Madrid. Desde el inicio, el vínculo estuvo rodeado de debate: Letizia no provenía de la aristocracia ni de la realeza europea, sino del periodismo y de una familia de clase media asturiana. Para sectores conservadores, aquel matrimonio rompía códigos tradicionales del linaje borbónico.
A lo largo de los años, la pareja atravesó crisis institucionales mucho más profundas que cualquier especulación televisiva. La abdicación de Juan Carlos I en junio de 2014 marcó un punto de inflexión para la Corona, en un contexto atravesado por escándalos personales, controversias financieras y el impacto del caso Nóos. En agosto de 2020, el rey emérito abandonó España y fijó residencia en Abu Dabi, en los Emiratos Árabes Unidos, una decisión que volvió a colocar a la Casa Real bajo escrutinio internacional.
En ese marco, la consolidación de Felipe VI y Letizia como reyes buscó precisamente reforzar una imagen de estabilidad institucional. Desde su proclamación el 19 de junio de 2014, ambos han sostenido una agenda pública intensa, con exposición constante y bajo observación permanente. Para buena parte de la prensa española, esa trayectoria (con crisis reales, no televisivas) vuelve difícil encajar el relato de una separación silenciosa sostenida durante más de una década.
El contraste, entonces, no es menor. Mientras en Argentina el rumor escaló como 'salseo transatlántico', en España fue leído como un episodio mediático más dentro de una institución que ya atravesó debates de mayor profundidad. El antecedente histórico, sumado a la agenda pública activa de ambos y a la sintonía documentada con Juliana Awada en 2019, termina de diluir una versión que, más allá del impacto televisivo, no encontró anclaje sólido en los hechos.
----------
Más contenido de Urgente24:
¿Qué se sabe de Juliana Awada y el Rey Felipe?
El nuevo amor de Macri: Yanina Latorre reveló con quién sale el expresidente
'Reconciliación': el libro del rey Juan Carlos que incomoda a Felipe VI y arrasa en España
Polémica con el libro del rey emérito Juan Carlos: "Mi hijo me dio la espalda"









