El último informe 'Gas in Transition' publicado por la International Gas Union (IGU) tiene un apartado especial: el "Argentina Spotlight" por el GNL donde resalta el potencial del país en un mercado que demandará hasta 200 millones de toneladas anuales (MTPA) adicionales de capacidad de licuefacción hacia 2050, según proyecciones de la IGU y de la Agencia Internacional de Energía (AIE).
PROTAGONISTA 2025
Milei apostó a YPF, YPF a Vaca Muerta y Argentina se destacó en el mapa de GNL (pero no todos ganaron)
Javier Milei inició su avance para la privatización de muchas estatales, pero a YPF la resguardó: con Horacio Marín a la cabeza, apostó a Vaca Muerta, y llevó a la Argentina al centro de la escena mundial del GNL. Todos ganaron. Bueno, no todos.
Argentina emerge, sin dudas, como un protagonista ineludible en el mapa mundial del gas natural licuado.
Así con Vaca Muerta como protagonista, el país no solo revierte décadas de dependencia importadora, sino que se proyecta como proveedor estratégico para Asia y Europa.
El análisis de la IGU parte de la calidad geológica de Vaca Muerta, que alberga la segunda reserva mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo. En 2024, la producción de gas escaló a 139,5 millones de metros cúbicos diarios (MMm³/d), el pico de las últimas dos décadas, impulsado en más de la mitad por el shale gas.
Durante octubre de 2025 el volumen alcanzó los 123,97 MMm³/d, con un 62% proveniente de fuentes no convencionales y la cuenca Neuquina aportando el 70% del total nacional (86.826 MMm³/d), allanando el camino para exportaciones netas que permiten romper una dinámica de escasez crónica.
Las proyecciones de la IGU, en su World LNG Outlook 2025, anticipan un salto del 60% en la producción hacia 2035, impulsado por optimizaciones operativas y costos ultracompetitivos.
Datos del Instituto Argentino del Petróleo y Gas (IAPG) confirman reservas probadas de gas natural por 546.265 mil millones de m³ (546 BCM) al cierre de 2024, con un crecimiento sostenido en la cuenca Neuquina, donde Vaca Muerta concentra el 85% de la extracción no convencional. En la matriz energética primaria, el gas ya representa el 55% del consumo, consolidando a Argentina como una potencia regional con una trayectoria ascendente durante la próxima década y media.
Niveles comparables al de los yacimientos estrella de USA
El informe pone énfasis además, en el punto de equilibrio (break-even) del gas no convencional argentino que ronda los US$1,60 por millón de BTU, un nivel comparable al de los yacimientos estrella de USA e inferior al promedio internacional. Esta condición se erige como una ventaja estructural en el escenario global.
Asia, motor de la demanda con un crecimiento del 5% al 7% anual (impulsado por la urbanización en China, India y el Sudeste Asiático) emerge como destino prioritario para suministros flexibles y económicos.
Europa, reconfigurada tras la invasión rusa a Ucrania, acelera la eliminación de importaciones de GNL desde Moscú para 2027, abriendo oportunidades para aliados como Argentina, cuya estacionalidad inversa ofrece un timing logístico altamente competitivo.
Con el GNL de USA dominando el 20% del comercio mundial, la brecha entre capacidad de regasificación —que supera en 300 MTPA a la de licuefacción— genera oportunidades para nuevos oferentes. En ese contexto, Argentina, con potencial para inyectar entre 20 y 25 MTPA estables y a bajo costo, se posiciona para reforzar la estabilidad global, incluso sorteando cuellos de botella logísticos como el Canal de Panamá.
'Argentina LNG'
En este escenario, la IGU consagra a 'Argentina LNG' como el proyecto emblema del sector. La iniciativa busca vincular Vaca Muerta con los principales mercados globales mediante una capacidad de licuefacción que alcanzaría las 25 MTPA hacia 2030, capturando cerca del 4% del comercio proyectado.
"Vaca Muerta ya es una realidad interconectada con el mundo: con la segunda reserva de gas shale y la cuarta de petróleo a nivel global, su competitividad nos posicionó como un jugador clave. Argentina LNG transformó esa oportunidad en exportaciones estructurales", dijo el titular de YPF, Horacio Marín.
- La fase inicial, liderada por el consorcio Southern Energy (Pan American Energy (30%), Golar LNG (10%), YPF (25%), Pampa Energía (20%) y Harbour Energy (15%)) contempla la instalación de dos unidades flotantes de licuefacción (FLNG) entre 2027 y 2028, con una capacidad inicial de 6 MTPA (Hilli Episeyo: 2,45 MTPA; MK II: 3,5 MTPA), expandible hasta 22 MTPA. Las decisiones finales de inversión (FID) se concretaron en mayo y agosto de 2025, con inicio operativo previsto para julio de 2027 en el Golfo de San Matías (Río Negro). El proyecto se apoya en un gasoducto de 500 kilómetros desde Vaca Muerta y podría generar ingresos netos por US$8.000 millones para Golar en un plazo de dos décadas.
- La segunda etapa, encabezada por YPF junto a Eni y XRG (brazo energético de ADNOC), prevé elevar la capacidad a 12 MTPA y luego a 18 MTPA, combinando módulos terrestres y FLNG para acelerar el despliegue. Un acuerdo marco no vinculante, firmado el 4 de noviembre de 2025 durante ADIPEC, marcó un nuevo avance, con FID previsto para mediados de 2026 y primeras ventas estimadas entre 2030 y 2031.
"El mercado asiático ofrece ventajas estratégicas a Argentina LNG: rutas más cortas, flexibilidad en las entregas y precios transparentes alineados con el Henry Hub", detalla el informe de la IGU, citando estudios de YPF que destacan la importancia de contratos plurianuales para amortiguar episodios de volatilidad, como la reciente salida de Shell.
El retorno económico proyectado es significativo: US$35.000 millones en inversiones en cuatro años (de los cuales US$2.900 millones corresponden a la fase Southern Energy) y exportaciones por US$200.000 millones en 20 años, según estimaciones actualizadas del IAPG.
"El GNL fue la vía para consolidar a Argentina como exportador estructural: con abundancia de gas y costos bajos, fue posible sumar volúmenes estables en un mundo que avanza hacia la descarbonización, en un contexto de expansión global y ajustes comerciales", sostuvo Rodolfo Freyre, presidente de Southern Energy.
El dilema de la infraestructura
Sin embargo, la IGU también remarca que el éxito del desarrollo depende del fortalecimiento de la infraestructura. La ampliación del sistema de transporte incluye obras clave, como el gasoducto Perito Moreno, que permite elevar la evacuación de Vaca Muerta hasta 100 MMm³/d. Transportadora de Gas del Sur (TGS) se consolida como actor central del midstream, con más de US$700 millones invertidos en redes y en una planta en Tratayén, además de un plan de líquidos por US$3.000 millones con destino a Bahía Blanca.
En el upstream, Tecpetrol se destaca con Fortín de Piedra, el yacimiento gasífero más productivo del país, con 29 MMm³/d en 2024, mientras YPF lidera la estrategia de GNL, avanzando en etapas pre-FID y en esquemas de financiamiento, con participación de entidades como JP Morgan.
La "determinación política" fue clave
Más allá de los aspectos técnicos, la IGU resalta el cambio regulatorio impulsado por el gobierno de Javier Milei, además del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y la Ley Bases que "garantizan estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria por hasta 30 años, condición clave para atraer megainversiones".
Se suma ahora el RIGI para upstream, recientemente anunciado por el secretario de Energía, Daniel González, durante el Día Nacional del Petróleo.
"La determinación política para sostener el rumbo fue clave", dijo María Tettamanti, secretaria de Energía, en diálogo con 'Gas in Transition', al enfatizar la articulación público-privada como factor decisivo para superar desafíos como la integración regional con Brasil y Chile y asegurar que "el gas natural —recurso esencial para la competitividad económica y la calidad de vida— alcance su pleno potencial".
Más allá del GNL
Cierto es también que Vaca Muerta ya representa el 70% del petróleo y el gas que produce la Argentina, y la producción de hidrocarburos volvió a marcar un hito este noviembre, al alcanzar los niveles más altos de la historia reciente, según las estadísticas oficiales difundidas por la Secretaría de Energía de la Nación.
En concreto, la producción total de petróleo llegó a los 857,7 mil barriles diarios, mientras que el gas natural alcanzó los 122,3 millones de metros cúbicos por día.
El verdadero corazón del récord productivo volvió a ser el segmento no convencional. En noviembre, el petróleo shale y tight alcanzó los 579,8 mil barriles diarios, lo que representó el 67,6% del total nacional.
El desempeño productivo de noviembre mostró comportamientos distintos entre el petróleo y el gas, aunque en ambos casos dentro de un rango históricamente elevado.
En petróleo, los 857,7 mil barriles diarios implicaron una leve corrección mensual del 0,2%, pero con un crecimiento interanual contundente del 13,6%, que confirma una tendencia expansiva sostenida.
La comparación de largo plazo resulta aún más elocuente: el nivel actual supera en casi 63% al registrado en febrero de 2020 y deja muy atrás los promedios anuales de los últimos años.
Mientras en 2021 la producción rondaba los 523 mil barriles diarios, en 2024 ese promedio ya había escalado a más de 709 mil barriles, reflejando el impacto estructural del shale en la matriz petrolera.
Dentro de este escenario, la provincia de Neuquén volvió a ratificar su papel central. En noviembre de 2025, la producción provincial de petróleo alcanzó los 590.339 barriles diarios, con una suba mensual del 0,54% y un salto interanual cercano al 29%. En el acumulado de enero a noviembre, el crecimiento fue superior al 24% respecto del mismo período de 2024.
El dato estructural es aún más contundente: casi el 97% del petróleo producido en Neuquén fue no convencional, con más de 572 mil barriles diarios de shale. Áreas emblemáticas como Loma Campana, La Angostura Sur II, Bajo del Choique–La Invernada, Bajada del Palo Este y Bandurria Sur explicaron buena parte de la estabilidad y el crecimiento productivo.
No todos ganaron: el adiós al Sur
El gobierno llevó a YPF a apostar todo a Vaca Muerta al punto que YPF abandonó la producción en el sur de Chubut y norte de Santa Cruz provocando una conmoción regional importante. Un asunto que aún no está totalmente resuelto.
El Proyecto Andes de YPF es, en efecto, una estrategia de desinversión en campos maduros convencionales para focalizar recursos y crecimiento en la explotación de Vaca Muerta (no convencional), buscando optimizar el portafolio de activos mediante la venta de 55 yacimientos en varias provincias (Mendoza, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego) a otros operadores, con el fin de recaudar recursos que le garanticen su plan de inversiones de los próximos años en Vaca Muerta.
YPF, sin dudas, resultó ganador: entre la decisión de concentrar su crecimiento en Vaca Muerta y la exposición pública de su titular Horacio Marín, la compañía se ubicó en el centro de la escena del sector. En 2025, la petrolera bajo control estatal invirtió US$4500 millones y proyecta US$6000 millones en 2026. En convencional tendrá una caída por las áreas vendidas vía el Plan Andes, pero compensará con shale en bloques clave como Loma Campana, en sociedad con Chevron, y La Amarga Chica, que tiene como socia a la empresa Vista de Miguel Galuccio.
El rol de Daniel González y boom de precios que espera para 2027
Daniel González fue una suerte de viceministro del hombre de Economía, Luis Caputo, en materia de energía y minería. Tuvo un rol relevante en este corrimiento de YPF de los sectores productivos y de expansión regional para centrarse en la actividad primaria y con perspectiva fundamentalmente exportadora.
González se transformó en funcionario clave del equipo de Luis Caputo, a partir de que el ministro lograra absorber las funciones que tenía la anterior secretaría de energía (agosto de 2024).
El desde entonces corrdinador de Energía y MInería considera que, a pesar de que en este año que termina el precio internacional tuvo una baja significativa que podría profundizarse durante 2026, para el año 2027 cabría esperar un rebote importante.
Para ese momento, según el análisis que Daniel González compartió con Horacio Marín, la petrolera debería estar en las mejores condiciones para ser protagonista del boom exportador que augura para ese año.
Por eso, la urgencia de llevar a cabo en 2026 las inversiones en Vaca Muerta (en perforacipones y transporte de gas y petróleo) que lo coloquen en una fuerte posición exportadora frente al esperado boom de precios de 2027.
El plan de inversiones previsto para el año entrante, que como se mencionó, es de US$6000 millones, pero no todos coinciden en que la rentabilidad esté asegurada. Algunos cálculos técnicos sostienen que el precio de exportación actual del crudo no está muy por encima del costo de producción de Vaca Muerta, y una nueva baja del precio en 2026 podría poner en crisis el precio de equilibrio...
De hecho, mientras YPF apuesta a un pleno en Vaca Muerta, otros fuertes referentes internacionales hacen lo contrario. Exxon Mobil vendió todos sus activos en los ya cimientos neuquinos por US$1200 millones, para invertirlos de inmediato y plenamente en su proyecto offshore en Guyana.
Por otra parte, dos gobiernos que pueden considerarse referentes para diferentes corrientes de opinión sobre la política económica argentina, como son USA y Brasil, hoy tienen una estrategia coincidente entre sí, pero diferente a la argentina. Tanto Donald Trump como Lula Da Silva apuestan fuerte a que sus compañías petroleras intensifiquen la producción offshore (uno en el Golfo de México, otro en el Presal) con un mismo objetivo: contar con energía barata para sus industrias.
Mientras, el Gobierno de Javier Milei solo piensa en exportación: es que los recursos excedentes en divisas que sueña obtener en 2027 son una promesa fundamental para lograr el financiamiento que va a necesitar en 2026 para atender sus compromisos externos...
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