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UN "CAUDILLO" EN LA CASA BLANCA

Advertencia de Foreign Policy a Milei (y otros): Los riesgos del "cortejo" a Trump

La revista estadounidense apunta a los efectos negativos en el largo plazo de las relaciones de los líderes de derecha de la región basados en un vínculos personales con el presidente de USA.

La revista estadounidense Foreign Policy, especializada en política internacional, apuntó en un artículo de opinión publicado este miércoles a los "riesgos" que acechan a los dirigentes conservadores de la región, entre ellos Javier Milei, que han reducido sus relaciones exteriores a un "cortejo del caudillo", en este caso, de Donald Trump.

La columna titulada "Colmar de halagos a Trump es una estrategia política arriesgada" e ilustrada con una imagen de Milei y Trump estrechando manos en Davos en la firma de la incorporación de países al Consejo de la Paz impulsado por la Casa Blanca, está firmada por Oliver Stuenkel, un profesor de relaciones internacionales de origen germano-brasileño, con funciones en Harvard, la Fundación Getulio Vargas y el think tank Carnegie Endowment for International Peace, con sede en Washington.

Stuenkel señala que para "ganar influencia" en Washington, muchos líderes conservadores de América Latina están "abandonando los canales diplomáticos tradicionales para dirigirse a un solo público: el presidente estadounidense Donald Trump".

El investigador toma la palabra "caudillo" -que cita en español- para definir un poder "altamente personalizado y concentrado en un líder carismático, más que en las instituciones".

En ese sentido, advierte que "cortejar caudillos conlleva grandes riesgos" dado que, si bien puede traerles beneficios durante el mandato de Trump, "la estrategia podría socavar los intereses estratégicos a largo plazo de la región".

Además, señala Stuenkel que esa táctica "podría poner en peligro la supervivencia política de los líderes regionales de derecha, permitiendo que sus oponentes los presenten como vendidos y potencialmente desencadenando una reacción nacionalista".

"Las demostraciones de sumisión de los políticos latinoamericanos hacia Trump pueden generar un acceso a corto plazo a los responsables políticos estadounidenses, pero también pueden socavar la legitimidad interna, alimentando la percepción pública de dependencia y pérdida de soberanía", agrega.

Remarca que en "entornos políticos polarizados", los adversarios de los líderes de derecha, como Lula da Silva en Brasil, califican esos gestos de "oportunistas, antipatrióticos o de obediencia a una potencia extranjera", lo que -sostiene- "resuena profundamente en una región con una larga historia de resistencia a la dominación externa, especialmente de USA".

Stuenkel señala diferentes experiencias de ese "cortejo" a Trump, que han tenido distinta suerte.

Cita como ejemplos exitosos los de Milei en la Argentina y Nayib Bukele en El Salvador, que asumieron como presidentes antes que Trump retornara a la Casa Blanca, y consiguieron beneficios de la administración republicana.

Por el contrario, toma como caso testigo del fracaso de esa estrategia el de la venezolana María Corina Machado, cuyo apoyo a Trump no ha redundado en un efecto recíproco para asumir la conducción de su país tras la caída de Nicolás Maduro. De hecho, la Casa Blanca sostiene los restos del régimen chavista en el poder, ahora con Delcy Rodríguez como presidente.

"Ningún conservador latinoamericano ha cortejado el afecto de Trump con tanta insistencia como María Corina Machado", dice el autor y recuerda que para demostrar su lealtad hasta se "hizo eco" de las denuncias de fraude que el republicano hizo sobre las elecciones de 2020, cuando el demócrata Joe Biden lo dejó sin reelección.

Como "punto histórico" de ese "cortejo", el investigador recuerda que Machado le entregó a Trump su premio Nobel de la Paz. "A pesar de los mejores esfuerzos de Machado, Trump se ha negado hasta ahora a devolverle el favor ayudándola a llegar a la presidencia de Venezuela. Tras tacharla de "falta de respeto" en Venezuela, rápidamente se unió a la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez", resume.

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María Corina Machado le entregó su Nobel, pero Trump sigue aliado al chavismo residual en Venezuela.

María Corina Machado le entregó su Nobel, pero Trump sigue aliado al chavismo residual en Venezuela.

Stuenkel luego se desliza hacia el caso argentina y señala que Javier Milei, que mantiene una política de alineamiento incondicional con Trump, "ha tenido más éxito consiguiendo el apoyo de la derecha MAGA". Consigna el respaldo financiero con el swap de US$20 mil millones previo a las elecciones legislativas, pero recuerda que supeditó el apoyo a que el oficialismo argentino triunfara en los comicios de medio términos, lo que finalmente ocurrió.

"La intromisión manifiesta de Trump en las elecciones argentinas quebrantó innumerables normas diplomáticas", sostuvo y recordó que el presidente de USA "advirtió que la ayuda estadounidense al país desaparecería si Milei no cumplía con las expectativas, una táctica que la izquierda argentina denunció como extorsión". "Pero la táctica pareció dar sus frutos: el partido de Milei obtuvo aproximadamente el 41% de los votos, lo que le correspondía en ambas cámaras de la legislatura argentina. Trump se atribuyó la "gran victoria"", agrega.

Stuenkel afirma que "el éxito de Milei" sólo es comparable con el del salvadoreño Bukele, al que define como "populista autoritario y millennial", aunque "hábil para navegar en el panorama de MAGA". Un ejemplo de esto -cita- fue la adopción de su país de las criptomonedas "como un puente político e ideológico hacia los círculos afines a Trump".

Según Stuenkel, el "cortejo del caudillo" convirtió a Bukele en "el favorito del círculo íntimo de Trump", lo que le otorga a El Salvador "una influencia geopolítica a la que, en gran medida, no está acostumbrado".

"El gobierno de Biden rechazó al gobierno de Bukele por erosionar las libertades civiles y socavar la democracia salvadoreña; ahora, El Salvador es un socio clave de EE. UU. y una parte indispensable de la agenda de deportaciones masivas de Trump", agrega.

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Javier Milei y Nayib Bukele.

Javier Milei y Nayib Bukele.

El especialista señala que con "el favoritismo político y económico" que Trump mostró hacia Milei y Bukele, "era solo cuestión de tiempo para que candidatos de toda Latinoamérica comenzaran a competir por el visto bueno del presidente estadounidense".

Pero no todos han tenido suerte.

En el caso de Honduras, a pesar de los esfuerzos de Salvador Nasralla por agradar a Trump, este decantó su apoyo hacia Nasry 'Tito' Asfura, quien ganó las elecciones presidenciales, luego de que el empresario y exalcalde de Tegucigalpa lograra "convencer" al republicano de que su rival era "antiestadounidense". Trump llamó a Nasralla "prácticamente comunista", recuerda el autor del artículo.

Al igual que ocurrió con Milei, describe Stuenkel, Trump primero amenazó con cortar la ayuda estadounidense a Honduras si Asfura perdía y cuando los recuentos de votos anticipados comenzaron a mostrar un empate virtual, el presidente de USA acusó a las autoridades electorales hondureñas de fraude.

"Hay pocos precedentes de un presidente estadounidense microgestionando tan abiertamente unas elecciones extranjeras y coronando a su candidato preferido como vencedor", apunta el investigador de Harvard.

Para Stuenkel, el caso de Nasralla, al igual que el de Machado, dejó "una dura lección": " la ostentación ante un Trump impredecible no siempre funciona", aunque eso no evite que otros dirigentes de derecha busque "la atención" del republicano, por el ejemplo, Rafael López Aliaga en Perú, o Tarcísio de Freitas en Brasil.

De acuerdo al autor, para algunos líderes, como los Bolsonaro, el "cortejo del caudillo" ha dado sus frutos ya que Trump "se ha mostrado dispuesto a recompensar la lealtad con respaldos y favores políticos".

No obstante, advierte que "al marginar los lazos institucionales entre las naciones en favor de señales personalistas, tanto Trump como sus admiradores están erosionando el marco tradicional de las relaciones bilaterales".

"El apoyo de Estados Unidos a países extranjeros será menos predecible y más transaccional, y dependerá de la relación individual entre líderes en lugar de principios consistentes o intereses mutuos", agrega.

En ese sentido, señala que para los referentes de derecha de la región la apuesta puede ser "rentable" en el corto plazo, pero que en un horizonte más amplio "conlleva riesgos, dejando a los países más expuestos a cambios repentinos en las relaciones bilaterales con Estados Unidos si cambian los vientos políticos en Washington".

Por otro lado, toma el caso de Brasil para describir lo que denomina "trampa política" en la que pueden caer estos seguidores de Trump. El año pasado -reseña- la popularidad de Lula aumentó cuando adoptó una "postura firme" ante los aranceles que la Casa Blanca le impuso al gigante sudamericano como represalia por el proceso judicial que terminó en la condena del expresidente Jair Bolsonaro.

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