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El estrés crónico que atraviesa la salud argentina: Una crisis sistemática que no puede esperar

Desde CAMEOF advierten por el momento crítico que enfrenta el sistema de salud en Argentina y sus consecuencias.

En esta columna de Juan M. Ibarguren, Secretario General de la Cámara de Medicina Oftalmológica (CAMEOF), habla sobre el punto crítico en el sistema de salud en Argentina, donde clínicas, sanatorios y consultorios operan bajo problemáticas que amenazan la calidad y continuidad de la atención médica:

Argentina atraviesa, con dolorosa claridad, un momento crítico en su sistema de salud. Lo acontecido durante 2025 no es una anomalía aislada, sino el corolario de décadas de asimetrías históricas que hoy se exacerban y lastiman a un sector esencial: el de los prestadores de servicios de salud.

Clínicas, sanatorios y consultorios, grandes y pequeños, están sometidos a un estrés económico y financiero crónico que pone en riesgo la sostenibilidad operativa y la calidad de la atención médica.

Este estrés no surge por casualidad. Es la consecuencia acumulada de decisiones estructurales y de relaciones de poder profundamente desbalanceadas entre los tres subsistemas que conviven en nuestro sistema de salud: el público, el de obras sociales y el de medicina prepaga.

Si bien cada uno tiene sus lógicas, todos se apoyan, directa o indirectamente, en un sector prestador debilitado para cumplir con una promesa de atención que, día a día, se parece menos a lo que la población necesita y merece.

El prestador como "almacén de servicio": Una responsabilidad compartida, una carga mal distribuida

Los prestadores han devenido —en la práctica— en el sostén operativo de un sistema donde los financiadores relegan su deber esencial. Obras sociales sindicales, prepagas y el sector público externalizan costos, riesgos y cargas administrativas, trasladando al prestador el peso de garantizar accesibilidad y continuidad de la atención.

Esta dinámica no solo es injusta; es insostenible. Los pacientes perciben cada vez peores prestaciones, mientras los profesionales y las organizaciones que los contienen luchan por mantener puertas abiertas y equipos funcionando.

Un elemento central de este desequilibrio es la conducta de los financiadores, que en muchos casos privilegian una mirada estrictamente financiera sobre la responsabilidad social y sanitaria.

La búsqueda de ventajas competitivas en razón de posiciones dominantes no es solo una práctica comercial: se transforma en abuso cuando se traduce en presión sobre precios, tiempos de pago extendidos, auditorías extenuantes o actualizaciones de aranceles que no guardan ninguna relación con la realidad de los costos operativos de los prestadores.

Costos en alza vs. aranceles rezagados: Una brecha que duele

Los prestadores enfrentan una tormenta perfecta de incremento de costos: inflación sostenida en pesos, aceleración de los insumos dolarizados, tensiones cambiarias y paritarias legítimas que empujan al alza las estructuras salariales. En este contexto, observar que los aranceles —en promedio— crecieron solo un 12% en 2025, y que en algunos casos ni siquiera alcanzaron a la mitad de esa cifra, no solo resulta preocupante: es insostenible.

La inflación acumulada en Argentina durante 2025 se ubicó en torno al 30% interanual, muy por encima de los incrementos arancelarios otorgados a los prestadores. Esta brecha erosiona márgenes, devora reservas y obliga a decisiones que impactan directamente en la calidad y la seguridad de la atención.

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Oftalmología: Un caso paradigmático de distorsión

Si miramos con detalle una especialidad como la oftalmología, el cuadro se agrava. La alta incidencia de insumos importados —equipos, láseres, lentes intraoculares, materiales descartables— y medicamentos esenciales hace que la distorsión de los precios relativos sea abrumadora frente a los ingresos que recibe el prestador. Muchas de estas tecnologías no tienen sustituto local, y su costo en dólares se traduce en pesos a valores que el mercado no compensa con precios ni aranceles ajustados.

Este desajuste extremo no solo deteriora la viabilidad económica de muchos servicios de oftalmología en la red de prestadores, sino que condiciona la capacidad de dar respuesta eficaz a una población con necesidades crecientes.

Hacia un colapso crónico

Al finalizar 2025, no podemos ignorar una verdad que debería remover conciencias: los prestadores de salud están frente a un estado de colapso crónico. La acumulación de tensiones financieras, las relaciones desbalanceadas con financiadores, la brecha entre costos y aranceles, y las distorsiones en insumos esenciales configuran un escenario donde la sostenibilidad de muchas organizaciones está en riesgo real.

Este colapso no será pasajero si no encaramos reformas profundas. No se trata solo de ajustar números: implica reconstruir equilibrios institucionales, redefinir responsabilidades compartidas y repensar el pacto social que sostiene la atención médica en Argentina.

Porque la pregunta que debemos hacernos hoy no es cuánto más pueden soportar los prestadores; es cuánto tiempo más podremos permitir que este sistema, que debería garantizar salud y dignidad, siga funcionando sobre la base de inequidades y tensiones estructurales.

Fuente: Juan M. Ibarguren / Sec. Gral de CAMEOF

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