El congelamiento de óvulos es una herramienta que permite a las mujeres preservar su fertilidad y usar los óvulos más adelante. Pero, ¿Cómo se realiza el procedimiento? ¿Cómo influye la edad de la mujer? ¿Qué opciones hay? Maternity Bank, institución que forma parte del Grupo Procrearte, explica esto y más en el siguiente comunicado:
FERTILIDAD
Congelamiento de óvulos: Cómo influye la edad y cuál es el paso a paso
Cada vez el congelamiento de óvulos despierta interés en más mujeres, según expertos. ¿Te causa curiosidad? Esto es lo que debes saber.
“Preservá tu tiempo”: congelar óvulos hoy para elegir mañana, la propuesta integral de Maternity Bank
La escena es cada vez más común: mujeres de 30 y tantos, en salas de espera luminosas, observan con curiosidad la imagen ampliada de un ovocito en vitrinas retroiluminadas mientras esperan ser llamadas por su nombre. Son profesionales, estudiantes de posgrado, emprendedoras o artistas. Tienen proyectos, viajes, incertidumbres y certezas. Tienen también una decisión tomada: preservar sus óvulos para poder elegir, más adelante, cuándo ser madres.
Hace apenas una década, este gesto parecía reservado para quienes enfrentaban tratamientos oncológicos. Hoy, la preservación de óvulos se consolidó como una herramienta clave de autonomía reproductiva, respaldada por los avances en la criopreservación, una mayor conciencia social sobre el declive de la fertilidad con la edad y la posibilidad de acceder a centros especializados.
En Argentina, uno de los actores pioneros en la consolidación de esta práctica es Maternity Bank, el primer banco de óvulos del país, fundado en 2009.
Parte del Grupo Procrearte, una de las instituciones líderes en medicina reproductiva de América Latina, Maternity Bank ofrece un servicio integral que combina la experiencia de más de 100 profesionales, laboratorios propios y espacios especialmente diseñados para acompañar un proceso que es tan técnico como emocional.
"Con Maternity Bank, dales tiempo a tus decisiones" es el lema que sintetiza una filosofía: no se trata solo de posponer la maternidad, sino de hacerlo de manera informada, segura y personalizada.
La propuesta de valor de Maternity Bank se apoya en varios diferenciales clave. En primer lugar, sus espacios físicos están concebidos para brindar contención y calidez. En segundo, sus laboratorios propios aseguran trazabilidad, precisión y eficiencia en cada etapa del proceso.
Y por último, su trayectoria: desde hace más de 15 años trabajan para garantizar que cada mujer que decida vitrificar sus óvulos lo haga con confianza y acompañamiento profesional.
Liliana Blanco, directora médica de Procrearte y de Maternity Bank, sostiene que "la postergación de la maternidad es una realidad creciente en todo el mundo y en América Latina no somos la excepción. Las mujeres hoy quieren elegir el momento más adecuado para ser madres, y la ciencia está en condiciones de acompañarlas en ese camino".
Blanco también destaca que "la decisión de vitrificar óvulos no es un impulso, sino una forma de planificación. Las mujeres que lo hacen, lejos de renunciar a la maternidad, están cuidando sus posibilidades reproductivas para el futuro".
La vitrificación es el proceso por el cual los ovocitos son congelados a altísima velocidad, evitando la formación de cristales de hielo que podrían dañar su estructura celular. Esta técnica representa una evolución respecto de los métodos anteriores de congelamiento lento, y demostró tasas de supervivencia y fertilización comparables a las de óvulos frescos.
Las cinco etapas del congelamiento de óvulos
En Maternity Bank el procedimiento de preservación de óvulos incluye cinco etapas claramente diferenciadas:
1. Evaluación de la paciente: El proceso comienza con una serie de estudios destinados a verificar la reserva ovárica y evaluar la salud reproductiva general. Se trata de una instancia diagnóstica clave para determinar la viabilidad del procedimiento y definir el plan de estimulación adecuado.
2. Estimulación ovárica: A través de la administración de hormonas, se busca estimular los ovarios para que desarrollen múltiples folículos, de donde se extraerán los óvulos. Este proceso, que dura entre 10 y 14 días, se realiza bajo estricto seguimiento médico, con controles ecográficos y análisis hormonales.
3. Obtención de óvulos. Una vez que los folículos alcanzan el tamaño adecuado, se procede a la punción folicular. Esta intervención, mínimamente invasiva y bajo sedación, permite extraer los ovocitos para su evaluación posterior en el laboratorio.
4. Evaluación de los óvulos. El equipo de embriología analiza cada ovocito extraído para determinar su grado de madurez, lo que incluye la posibilidad de evaluar la potencialidad de los óvulos con programas de IA como el informe VIOLET, un software que analiza de forma segura las imágenes de los óvulos, después de la punción ovárica, para generar información exclusiva y predicciones personalizadas sobre su desarrollo. Solo aquellos que han alcanzado el estadio adecuado (metafase II) serán seleccionados para su vitrificación.
5. Vitrificación. Los óvulos maduros son expuestos a soluciones crioprotectoras y luego congelados a -196 ºC mediante nitrógeno líquido. Esta etapa garantiza su preservación indefinida sin pérdida de calidad, y abre la posibilidad de usarlos años después con las mismas tasas de éxito que en el momento de su extracción.
La técnica también ofrece una alternativa valiosa para mujeres que deben someterse a tratamientos médicos que pueden comprometer su fertilidad, como la quimioterapia o determinadas cirugías. En estos casos, la vitrificación representa no solo una opción, sino una oportunidad de resguardo vital.
Maternity Bank desarrolló, además, una red de centros denominada Maternity Points, donde se pueden realizar estudios de fertilidad y chequeos personalizados. La posibilidad de acceder a un diagnóstico temprano resulta central: cuanto antes se evalúe la reserva ovárica, mayores serán las oportunidades de éxito futuro.
Testimonios acerca de la congelación de óvulos
Los testimonios publicados en la web de Maternity Bank ilustran la diversidad de motivaciones y experiencias. "Vitrifico mis óvulos y me quedo tranquila a futuro", afirma Daniela, de 28 años. "En ese momento estaba eligiendo enfocarme en mis estudios, pero también estaba priorizando mi maternidad. Me encontré con un equipo excelente, ¡me siguieron en todo momento!".
Lucía, de 39 años, relata su experiencia: "A mí me daba mucho miedo cómo era la intervención. Si bien en la charla inicial te lo explican, sentía inseguridad a la hora de hacerme los estudios e iniciar el proceso. Sin embargo, el equipo médico te acompaña en todo momento y te ayuda a vencerlo. Me atendió el Dr. Juan Ignacio Mannara y me sentí muy contenida".
Cada vez más mujeres deciden tener su primer hijo después de los 35 años. En muchos casos, lo hacen tras haber preservado sus óvulos años antes, en un contexto de mayor seguridad emocional, estabilidad económica o concreción de metas personales.
Ese es, justamente, el horizonte que plantea Maternity Bank con su mensaje en redes sociales: "Preservá tu tiempo". Un llamado que impacta con fuerza entre quienes, frente a la urgencia de los calendarios biológicos, buscan opciones que les permitan decidir sin apuro ni presiones.
Congelamiento de óvulos: Edad
La edad es el factor más determinante en la fertilidad femenina. Las mujeres nacen con una cantidad finita de óvulos, que disminuyen en número y calidad con el paso del tiempo. A los 30 años, una mujer conserva el 12% de su reserva ovárica; a los 40, apenas el 3%. Esta reserva ovárica incide de forma directa en las posibilidades de embarazo, tanto en forma natural como a través de técnicas de reproducción asistida.
A esto se suma un segundo factor: no solo se reduce la cantidad, sino también la calidad de los ovocitos, lo que implica un incremento en los riesgos genéticos y una disminución en la tasa de éxito de los embarazos, ya sean naturales o asistidos.
Liliana Blanco lo resume con claridad: "La edad es un dato que no se puede modificar, pero la ciencia permite tomar decisiones hoy que impacten positivamente en el futuro. La vitrificación de óvulos es una herramienta concreta para preservar la fertilidad con la misma calidad que tendría en el presente”.
El camino de la criopreservación de óvulos
La historia de la criopreservación de óvulos recorrió un largo camino. Los primeros nacimientos exitosos con óvulos congelados fueron gemelos, nacidos en Australia en 1986. Sin embargo, el procedimiento utilizado en este caso fue difícil de replicar, y la congelación de óvulos no comenzó a popularizarse hasta la década de 1990, en una clínica de Bolonia, Italia.
El gobierno italiano había aprobado una ley que otorgaba a los embriones los mismos derechos que a los ciudadanos y restringía su congelación. La congelación de óvulos se convirtió, en cambio, en una forma de seguir tratando a pacientes con infertilidad.
Inicialmente utilizada por personas sometidas a quimioterapia u otros tratamientos que perjudican la fertilidad, el procedimiento se popularizó después de que la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (ASRM) anunciara en 2012 que ya no debía considerarse "experimental".
Desde entonces, el número de ciclos de congelación de óvulos realizados cada año en Estados Unidos se disparó, pasando de unos 7600 en 2015 a 29 803 en 2022, el año más reciente del que se dispone de datos, según la Sociedad de Tecnología de Reproducción Asistida.
En 2014, una icónica tapa de Bloomberg Businessweek sintetizó la promesa de una nueva era para las mujeres: "Congela tus óvulos, libera tu carrera".
Así, la preservación de óvulos se volvió parte del repertorio disponible. Marcia Inhorn, profesora de antropología y asuntos internacionales en Yale, entrevistó a más de 100 mujeres sobre sus experiencias de congelación de óvulos para su libro de 2023, Motherhood on Ice: The Mating Gap and Why Women Freeze Their Eggs (Maternidad en Hielo: La Brecha de Apareamiento y Por qué las mujeres congelan sus óvulos). Tras el procedimiento, más del 90 % de las mujeres tuvieron algo positivo que decir.
Hoy, con más de un millón de óvulos y embriones congelados solo en Estados Unidos, la vitrificación no es solo una posibilidad técnica, sino un símbolo de un cambio cultural. Un cambio que Maternity Bank acompaña desde Argentina, combinando tecnología, ciencia y sensibilidad en cada paso del proceso.
Decidir cuándo ser madre, sin resignar la posibilidad de serlo, es una aspiración legítima. Y hacerlo con información, respaldo profesional y contención, es lo que convierte esa aspiración en un verdadero acto de libertad.
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