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SÍ A LA RELACIÓN NO AL DOGMATISMO

Latinoamérica vive un divorcio silencioso entre fe e institución

La fe personal persiste, pero las instituciones religiosas se erosionan en Latinoamérica. La desvinculación crece del 7% al 18% en 2 décadas

Un estudio realizado por Matthew Blanton de la Universidad de Texas en Austin revela que, aunque menos latinoamericanos se identifican con una religión o asisten a la iglesia/Institución religiosa, la importancia de la fe personal se mantiene firme e incluso crece, desafiando los patrones de secularización observados en Occidente.

La histórica hegemonía católica se erosiona: en dos décadas, el porcentaje de latinoamericanos sin afiliación religiosa ha pasado del 7% al 18%, siendo Uruguay, Chile y Argentina los países menos vinculados a una denominación formal.

Durante siglos, la identidad religiosa de América Latina se definió por su inquebrantable adhesión al catolicismo. Esta hegemonía de 500 años pareció consolidarse en 2013 con la elección de Jorge Mario Bergoglio, de Argentina, como el primer papa latinoamericano. La región, antaño un puesto misionero, es hoy el corazón de la Iglesia Católica, albergando a más del 40% de sus 575 millones de fieles en el mundo.

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Fe sin religión: El número de latinoamericanos que declaran no tener afiliación religiosa aumentó del 7% en 2004 a más del 18% en 2023. Esta proporción se duplicó con creces en siete países, e indica un crecimiento reciente proveniente de personas que abandonaron la iglesia en la edad adulta.

Fe sin religión: El número de latinoamericanos que declaran no tener afiliación religiosa aumentó del 7% en 2004 a más del 18% en 2023. Esta proporción se duplicó con creces en siete países, e indica un crecimiento reciente proveniente de personas que abandonaron la iglesia en la edad adulta.

Sin embargo, tras esta fachada de dominio, el panorama religioso vive una transformación radical.

El primer cambio notorio fue el crecimiento de los grupos protestantes y pentecostales, que pasaron de representar solo el 4% de los latinoamericanos en 1970 a cerca del 20% para 2014. Paralelamente, otra tendencia menos visible se afianzaba: un porcentaje creciente de ciudadanos abandonaba por completo la fe institucional.

América Latina: El declive institucional

Una investigación reciente, publicada en septiembre de 2025 y financiada por el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver, se basó en dos décadas de datos de más de 220.000 personas en 17 países del Barómetro de las Américas. Sus hallazgos son contundentes:

Sin Afiliación: El número de latinoamericanos que declaran no tener afiliación religiosa aumentó del 7% en 2004 a más del 18% en 2023. Esta proporción se duplicó con creces en siete países, e indica un crecimiento reciente proveniente de personas que abandonaron la iglesia en la edad adulta.

Asistencia a la Iglesia: La proporción de quienes asisten a la iglesia al menos una vez al mes se redujo del 67% al 60% entre 2008 y 2023. El porcentaje de quienes "nunca asisten" aumentó significativamente, del 18% al 25%.

Patrón Generacional: Este declive institucional es notablemente generacional. Entre las personas nacidas en la década de 1990, solo el 35% asiste a la iglesia con regularidad, un descenso marcado respecto al 50% de las nacidas en la década de 1940.

A nivel geográfico, el 21% de la población suramericana afirma no tener afiliación, contrastando con el 13% en México y Centroamérica. Uruguay, Chile y Argentina se consolidan como los tres países menos religiosos de la región, mientras que Guatemala, Perú y Paraguay se mantienen como los más tradicionalmente afiliados.

La fe personal se fortalece

A pesar de la fuga de las instituciones, la investigación identificó una sorprendente divergencia al medir la "importancia religiosa", un indicador de religiosidad personal que cuenta una historia distinta.

En 2010, el 85% de los latinoamericanos afirmaba que la religión era importante en su vida diaria. Para 2023, esta cifra no solo se mantuvo, sino que el grupo que consideraba la religión "muy importante" creció del 60% al 64%.

Este patrón de declive institucional fragmentado (menos etiquetas y menos asistencia, pero fe personal estable o en aumento) contrasta con las tendencias en Europa y Estados Unidos, donde el declive de la Iglesia y el de la creencia personal suelen ir de la mano.

La solidez de la fe personal en la región se demuestra en un dato crucial: el 86% de las personas no afiliadas en Latinoamérica afirma creer en Dios o en un poder superior, cifra muy superior al 30% en Europa y al 69% en Estados Unidos. Para muchos, dejar atrás la iglesia no implica dejar atrás la creencia en ángeles, milagros o incluso en el regreso de Jesús.

Instituciones desvanecidas

Este patrón distintivo, argumenta el autor Matthew Blanton, refleja la historia cultural de Latinoamérica, donde la escasez de sacerdotes y la mezcla de tradiciones (indígenas, católicas y protestantes) fomentaron desde la época colonial una religiosidad independiente, basada en rituales domésticos y fe local, que prospera incluso cuando las estructuras formales se desvanecen.

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