La sociedad entre Cuba y Rusia alcanzó un límite histórico ante las sanciones estadounidenses que la isla caribeña enfrenta tras la caída del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Con un desabastecimiento inédito, el Gobierno ruso activó vuelos de rescate y evacuación para sus ciudadanos presentes en la isla.
A ello, el Kremlin sumó una advertencia general para sus ciudadanos desalentando los viajes a Cuba. Estas maniobras, casi sin precedentes en el pasado desde la Guerra Fría, podrían ser el vaticinio de un estallido definitivo del estado cubano, que quedó sin protección económica a raíz de la convulsión venezolana.
Aerolíneas rusas como Aeroflot, Rossiya y Nordwind iniciaron los vuelos de evacuación para casi 5.000 rusos que se encontraban en la isla en las últimas horas. Esto para adelantarse a la dificultad logística más importante: la falta de combustible para jet (JET-A1).
La misión de evacuación rusa estaría prevista hasta el 24 de febrero próximo. A partir de ese día, el país europeo podría haber sacado de territorio cubano a todos sus ciudadanos, quitando una presencia histórica tanto a nivel turístico, como político y comercial en la isla.
En términos de turismo, la presencia rusa representaba una buena proporción de los visitantes internacionales que llegaban a Cuba. Se trata de la principal actividad económica del país caribeño, que se encuentra cada vez más arrinconado por las sanciones estadounidenses.
Petróleo de Rusia en Cuba
Ahora bien, estas medidas no significan la salida de la influencia rusa de Cuba ni mucho menos. De hecho, el Gobierno ruso estaría preparando el envío de un buque petrolero a la isla caribeña para mitigar el impacto del desabastecimiento.
La misión, enmarcada en la ley internacional como “ayuda humanitaria”, confirmaría las intenciones rusas de sostener la presencia política en territorio cubano a pesar de las presiones estadounidenses para una intervención definitiva. Aunque, claro, esto supone un desafío logístico mayor por la distancia entre ambas naciones.
Cabe recordar que Cuba mantenía su suministro de combustible gracias al aporte directo que el régimen chavista hacía desde Venezuela. A partir de la captura de Nicolás Maduro, el circuito se desestabilizó en la región, incluso cortando otros aportes como los de México, que se abstuvo ante las amenazas estadounidenses de sanciones a quienes abastezcan al régimen comunista cubano.
Esa red de colaboración, con evidente influencia rusa mediante, rompió el “puente” entre la isla y el país europeo en términos logísticos y regresó la relación a necesidades que no se veían desde la caída del Muro de Berlín.
Mientras tanto, los efectos del desabastecimiento presionado por Estados Unidos comenzó a impactar no solo en el transporte, sino también en la energía y la producción. A los ya recurrentes cortes de energía, se sumaron apagones masivos que afectan el desarrollo habitual de actividades.
Cuba en crisis
Según estimaciones del sector energético, Cuba necesita alrededor de 112.000 barriles diarios de crudo de petróleo para funcionar. Sin generaciones alternativas, el 50% de esos barriles son destinados a las termoeléctricas generadoras que proveen a todo el sistema en la isla.
Históricamente, el Gobierno cubano alcanzó a cubrir el 30% del consumo con producción propia. El restante siempre fue importado y provisto por países del exterior, lo que deja un saldo negativo alto para cubrir en medio de un bloqueo.
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