Las reglas para entrar, quedarse y proyectar un futuro en Estados Unidos cambiaron de golpe, y el impacto ya se siente en toda América Latina, con especial fuerza en México. Una decisión del gobierno estadounidense volvió a poner en el centro del debate a los inmigrantes y encendió señales de alerta incluso para quienes solo planean viajes temporales.
MEDIDAS CONTRAPRODUCENTES
Estados Unidos endurece el ingreso: Inmigrantes en jaque y viajes bajo sospecha
Estados Unidos refuerza la idea de que inmigrar será cada vez más difícil y que incluso viajar implicará demostrar solvencia.
Aunque oficialmente no se trata de un “cierre de fronteras”, la letra chica revela un endurecimiento que va mucho más allá de lo simbólico.
La suspensión del procesamiento de visas de inmigrante para ciudadanos de decenas de países y la ampliación del sistema de “bonos” o fianzas para visas de turismo y negocios marca un giro que afecta expectativas, planes familiares y estrategias de movilidad regional.
¿Qué decidió Estados Unidos sobre inmigrantes y viajes en 2026?
El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció la suspensión temporal del procesamiento de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países. La medida, que comenzará a regir desde el 21 de enero de 2026, se basa en el criterio de “carga pública”, el temor oficial a que los nuevos inmigrantes dependan de la asistencia social estadounidense.
A diferencia de otras políticas migratorias, esta decisión no evalúa caso por caso. El freno es general y automático. Quienes ya presentaron documentación podrían quedar en un limbo administrativo, con entrevistas postergadas sin fecha y trámites congelados por tiempo indefinido.
Según el propio Departamento de Estado, la suspensión se mantendrá “hasta que Estados Unidos pueda garantizar que los nuevos inmigrantes no extraigan riqueza del pueblo estadounidense”.
¿Qué visas quedan suspendidas y cuáles no para viajar a Estados Unidos?
El punto clave es la diferencia entre inmigrar y viajar. La suspensión afecta exclusivamente a las visas de inmigrante, es decir, aquellas que permiten residir de forma permanente en Estados Unidos, ya sea por reunificación familiar o patrocinio laboral.
En cambio, las visas más usadas para viajes siguen vigentes:
- Visas de turista (B2)
- Visas de negocios (B1)
- Visas de estudiante
- Programas de exención de visa, cuando corresponda
Esto significa que, en teoría, los vuelos siguen saliendo y las vacaciones no están canceladas. Sin embargo, abogados migratorios advierten que el clima cambió y que los controles serán más estrictos incluso para estadías cortas.
Por qué esta medida golpea fuerte a inmigrantes de América Latina y México
La lista de países afectados incluye a varias naciones latinoamericanas como México, Brasil, Colombia, Guatemala, Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela. En la práctica, esto implica que miles de familias que esperaban una green card quedan atrapadas en la incertidumbre.
México, en particular, es uno de los países más sensibles al cambio. Muchos inmigrantes mexicanos pasan años entrando y saliendo de Estados Unidos con visas temporales antes de iniciar un proceso de residencia permanente. La suspensión rompe ese “camino gradual” que históricamente usaron millones de personas.
Además, el endurecimiento migratorio suele venir acompañado de mayor desconfianza en frontera, incluso para quienes viajan solo por turismo.
Cómo impacta esto en los viajes a Estados Unidos aunque no seas inmigrante
Aunque el gobierno insiste en que los viajes no se ven afectados, la realidad es más gris. Según explicó el abogado de inmigración Gigio Ninan (Shankar Ninan & Co., Nueva York), la intención del viajero es clave.
“Las visas de turista están exentas de esta suspensión, pero los oficiales consulares tienen amplia discreción. Habrá entrevistas más largas, más preguntas financieras y más rechazos”, advirtió.
Para muchos viajeros latinoamericanos, especialmente mexicanos, demostrar que no existe intención de quedarse ilegalmente será ahora más difícil que antes.
¿Qué es el bono de visa y por qué complica los viajes a Estados Unidos?
A este escenario se suma otra medida polémica, que es la ampliación del programa piloto de bonos de visa. A partir de enero de 2026, ciudadanos de 38 países deberán pagar una fianza de entre 5.000 y 15.000 dólares para ingresar a Estados Unidos con visas de turismo o negocios.
El dinero se devuelve solo si el viajero cumple estrictamente las condiciones de la visa y abandona el país a tiempo. Quienes se queden más de lo permitido pierden el depósito.
Entre los países incluidos figuran varios de América Latina y el Caribe, como Cuba, Venezuela, Antigua y Barbuda y Dominica.
¿Cuánto cuesta viajar a Estados Unidos con el nuevo sistema de bonos?
El monto del bono no es fijo. Lo define el funcionario consular según el perfil del solicitante:
- Mínimo: 5.000 dólares
- Recomendado en la mayoría de los casos: 10.000 dólares
- Máximo: 15.000 dólares
El pago se realiza a través de la plataforma oficial Pay.gov del Departamento del Tesoro.
¿Puede haber represalias contra los viajes de estadounidenses?
Expertos advierten que estas decisiones no son unilaterales. Limitar a 75 países puede generar respuestas recíprocas. Más tasas, más trámites y menos beneficios para ciudadanos estadounidenses en el exterior.
“El poder del pasaporte estadounidense probablemente se debilite”, anticipó Gigio Ninan, abogado migratorio.
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