Las explosiones generadas por la aviación de USA e Israel liberan componentes tóxicos perjudiciales en materia ambiental: densas nubes de humo negro han cubierto día tras día la ciudad de Teherán desde el 28 de febrero cuando comenzaron los ataques aéreos.
HUMO NEGRO Y AGUAS CONTAMINADAS
El pavoroso pasivo ambiental que ha dejado en 2 semanas la guerra de USA e Israel contra Irán
Los bombardeos sobre Irán se concentraron en bases militares donde se guardan misiles. Tambièn, sobre industrias productoras de petróleo. Enorme daño ambiental.
Israel continúa atacando instalaciones petroleras cerca de la capital iraní. Las detonaciones afectan por completo las infraestructuras para la extracción de hidrocarburos.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, asegura como excusa que esos sitios proveían crudo “para operar infraestructura militar”.
Los millones de personas que habitan la capital nacional han inhalado los productos de combustión de los incendios sumados a materiales de construcción pulverizados por las municiones y los explosivos.
Luego, el aire no circula con facilidad y por eso son imprescindibles las lluvias abundantes que logren purificarlo.
Amenaza ambiental para el futuro de Irán
Los contaminantes podrían penetrar en el suelo y luego en el acuífero que se encuentra debajo de Teherán haciendo imposible la continuidad del ecosistema local.
Complica a aún más el panorama el hecho de que las refinerías siniestradas provocan derrames de petróleo que contaminaron desagües pluviales y eso termina en las fuentes hídricas potables y los sembrados agrícolas.











