El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones -RIGI- ya alcanzó una escala que obliga a mirarlo con mayor profundidad. De acuerdo con los datos difundidos por el BCRA, los proyectos anunciados bajo este esquema suman US$63.700 millones, mientras que US$25.500 millones ya recibieron aprobación.
ATENTO BCRA
Un doble click al RIGI: ¿Fue un programa exitoso?
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones -RIGI- ya alcanzó una escala que obliga a mirarlo con mayor profundidad
El volumen es lo suficientemente relevante como para marcar un cambio respecto de los últimos años, aunque el interrogante de fondo sigue abierto porque una cosa es captar anuncios de inversión y otra muy distinta es transformar esas promesas en ingreso efectivo de capital, expansión productiva y mayor generación de divisas.
Qué reveló el BCRA
La información presentada por el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, mostró que hasta comienzos de marzo había 29 proyectos dentro del RIGI, de los cuales 10 ya estaban aprobados y 19 seguían en proceso de evaluación. A ese universo se le agregó después el proyecto número 30, luego de que Pampa Energía solicitara su ingreso al régimen para avanzar en el upstream de Rincón de Aranda, con una inversión estimada en más de US$4.500 millones destinada a producción petrolera y a la construcción de infraestructura asociada, como plantas de tratamiento, oleoductos y gasoductos.
El régimen puede exhibir una primera victoria en términos de interés empresario y magnitud de los anuncios, pero su resultado final dependerá de una fase mucho más exigente, vinculada con la velocidad de aprobación, el ritmo de ejecución y la capacidad del Gobierno para sostener reglas que permitan que esos proyectos avancen sin sobresaltos.
Minería y petróleo concentran casi todo
Tal como destaca Facimex, la distribución sectorial muestra con claridad hacia dónde está apuntando el grueso de las inversiones. Minería y Oil & Gas concentran prácticamente todo el universo del régimen, al punto de explicar el 98% del monto total aprobado y anunciado. Dentro de ese mapa, Minería reúne US$40.300 millones, equivalentes al 63% del total, mientras que Oil & Gas suma US$21.800 millones, es decir otro 34%.
Muy por detrás aparecen otros rubros con montos sensiblemente menores, como energía renovable con US$700 millones, industria con US$300 millones, logística con US$300 millones e infraestructura con US$200 millones.
Ese reparto no solo expone cuáles son los sectores con mayor capacidad para captar capital en la Argentina actual, sino que también deja ver el tipo de perfil que está tomando el RIGI. Lejos de mostrar una diversificación amplia, el régimen se apoya casi por completo en actividades ligadas a recursos naturales, exportación y generación de divisas.
Dentro de minería sobresalen los proyectos vinculados a cobre, oro y plata, que representan US$25.800 millones, mientras que el litio aparece con US$5.600 millones.
San Juan y Río Negro, las grandes ganadoras
La lectura federal también es contundente. San Juan y Río Negro aparecen como las dos grandes ganadoras del mapa inicial del RIGI. Los proyectos en San Juan ascienden a US$25.100 millones, equivalentes al 39% del total, mientras que los previstos en Río Negro alcanzan US$18.800 millones, cerca del 29%. Mucho más atrás quedan Catamarca con US$7.700 millones, Salta con US$5.600 millones, Buenos Aires con US$1.900 millones, Neuquén con US$1.700 millones y Jujuy con US$1.200 millones. Luego aparecen inversiones por debajo de US$1.000 millones en provincias como Mendoza, La Pampa, Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero.
Ese patrón confirma que el impacto del régimen será profundamente desigual en términos territoriales. No todas las provincias parten del mismo punto ni tienen la misma dotación de recursos estratégicos, por lo que el RIGI tenderá a reforzar polos muy específicos de inversión.
Para los distritos mejor posicionados, el esquema puede convertirse en una fuente de actividad, empleo, infraestructura y recaudación.
Por qué el BCRA sigue de cerca este régimen
Desde la óptica macroeconómica, el interés del Banco Central no se limita al dato político o al impacto sectorial. El verdadero atractivo del RIGI para la autoridad monetaria está en su potencial para empujar el ingreso de dólares vía inversión extranjera directa, un punto especialmente sensible en una economía que todavía necesita fortalecer reservas y consolidar su frente externo.
En ese sentido, el esquema tiene una característica central y es que el 40% del monto mínimo de inversión debe liquidarse en los primeros dos años del proyecto, lo que convierte a los anuncios aprobados en una referencia concreta para estimar flujo de divisas.
Bajo esa lógica, los 10 proyectos ya aprobados por US$25.500 millones marcan un piso de ingreso de aproximadamente US$10.000 millones entre 2026 y 2027. Si a ese universo se le sumaran los proyectos todavía en trámite, el potencial podría trepar hasta US$27.000 millones en los próximos dos años. Para el Banco Central, esa proyección no es un dato menor porque implicaría una fuente de oferta de divisas capaz de aliviar tensiones externas, facilitar compras de reservas y contribuir a un marco macroeconómico más estable.
¿Fue exitoso o todavía está en etapa de promesa?
Por eso, cuando se pregunta si el RIGI fue exitoso, la respuesta exige separar dos planos.
- En el primero, el régimen ya puede mostrar resultados alentadores porque reunió una masa de proyectos extraordinaria para la Argentina reciente, atrajo interés de grandes jugadores y puso el foco en sectores que podrían modificar la capacidad exportadora del país.
- En el segundo plano, que es el más importante, todavía resta comprobar si ese volumen anunciado se transforma en inversión real, producción efectiva y flujo genuino de dólares. Ahí se jugará la evaluación definitiva.
El oficialismo tiene motivos para exhibir al RIGI como una de sus herramientas más potentes para atraer capitales de largo plazo, sobre todo porque el monto anunciado ya es lo suficientemente grande como para impactar en expectativas de actividad, infraestructura y exportaciones. Sin embargo, también sería apresurado dar por cerrado el debate solo con la foto actual.
En la Argentina, la historia económica está llena de proyectos ambiciosos que en algún momento quedaron demorados, redimensionados o directamente truncos por cambios de contexto, restricciones macroeconómicas o incertidumbre regulatoria.
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