La protesta anunciada por conductores de Uber en Rosario volvió a sacudir el tablero del transporte urbano y dejó a los taxis y plataformas digitales enfrentados, pero al mismo tiempo unidos por un reclamo común. Choferes de taxis salieron a respaldar el “apagón” impulsado por trabajadores de la app, aunque con una advertencia que encendió la polémica, en este esquema, aseguran, las únicas que ganan son las aplicaciones.
DESAMPARADOS
Protesta de taxis y Uber: El paro que expone quién gana y quién pierde en la calle
Uber no está habilitada formalmente para operar en Rosario, pero el servicio funciona de hecho y sin regulación específica.
El conflicto, que tendrá su punto más visible este martes con interrupciones del servicio y pedidos explícitos a los usuarios para que no soliciten viajes, expone una tensión que crece en silencio desde hace años. Tarifas congeladas, ingresos en caída, falta de representación y un mercado cada vez más desregulado. Esta mezcla empujó a la protesta.
Protesta entre taxis y Uber: Por qué los choferes salen a la calle
Un grupo de alrededor de 200 conductores de Uber anunció un paro parcial y, en muchos casos, total durante 24 horas. El reclamo central es una actualización de tarifas que, según denuncian, no se modifica desde hace casi dos años, pese a una inflación que licuó por completo la rentabilidad del trabajo.
Viajes que se pagan por debajo de los mil pesos, costos de combustible en alza y comisiones que se mantienen intactas explican el malestar. “Llegamos a un límite”, repiten los conductores de la app, que aseguran que el esquema actual los obliga a aceptar viajes mal pagos para no quedar penalizados por el algoritmo.
El respaldo incómodo del sindicato
Desde el Sindicato de Peones de Taxis de Rosario decidieron acompañar el reclamo, pero no sin marcar diferencias. Su secretario general, Horacio Yanotti, fue contundente: “Están trabajando en forma clandestina en estas aplicaciones y lo que están padeciendo es terrible”.
El dirigente remarcó que la situación que hoy atraviesan los choferes de Uber era previsible. “Lo veníamos diciendo hace tiempo. Uber es pan para hoy y hambre para mañana”, lanzó, en una frase que sintetiza la mirada del sector taxista sobre las plataformas.
Taxis vs Uber: Quién se queda con la ganancia
Más allá de las diferencias históricas entre taxis y apps, el eje del debate pasó a ser otro, la distribución de la renta. Para Yanotti, el esquema actual deja a los trabajadores sin margen de reclamo real. “Las únicas que ganan son las aplicaciones. Los choferes no tienen a quién reclamarle”, sostuvo.
A diferencia del sistema tradicional, donde existe una patronal identificable y un marco regulatorio, los conductores de Uber quedan atrapados en una lógica individual. No hay paritarias, no hay negociación colectiva y cualquier reclamo se diluye en canales digitales sin respuesta.
El mito de ser “tu propio jefe” que desenmascara la precariedad de Uber
Uno de los puntos más críticos señalados desde el sindicato es la idea de autonomía que venden las plataformas. “Ese engaño de ‘soy mi propio patrón’ termina siendo una trampa”, afirmó Yanotti. Según explicó, muchos conductores se volcaron a Uber tras perder su empleo o como complemento para llegar a fin de mes, pero hoy enfrentan una precarización creciente.
Bonificaciones que obligan a aceptar viajes poco rentables, tarifas dinámicas imprevisibles y falta de cobertura ante accidentes forman parte del combo que empuja a la protesta.
Protesta, taxis y Uber: El impacto en el transporte público
El conflicto no se limita a taxis y Uber. Desde el sector taxista advirtieron que la expansión de las aplicaciones también afecta al transporte público en general. “Vemos colectivos vacíos mientras las apps llevan pasajeros a precios irrisorios”, denunciaron.
En ese sentido, reclamaron un rol más activo del municipio en los controles y en la regulación del mercado. La falta de reglas claras, sostienen, genera una competencia desigual que termina perjudicando a todos los trabajadores del transporte.
Protestas: Qué piden los conductores de la app
Los choferes de Uber no exigen subsidios ni beneficios extraordinarios. El reclamo es se basa en una actualización de tarifas acorde al contexto económico y una revisión del sistema de incentivos que, según denuncian, profundiza la precarización.
También buscan visibilizar una situación que suele quedar oculta detrás de la comodidad del usuario. “Cuando llueve o hay alta demanda, el pasajero paga mucho más, pero al conductor no siempre le llega esa diferencia”, explicó Yanotti, al señalar viajes de 1.500 pesos al centro que luego se convierten en regresos de 15 mil pesos para el usuario.
Aunque la medida anunciada es por una jornada, todo indica que el conflicto está lejos de cerrarse. Uber no está habilitada formalmente para operar en Rosario, pero el servicio funciona de hecho y sin regulación específica, lo que deja a los conductores en un limbo legal y laboral.
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