Carlos Presti es el reemplazo de Luis Petri en el Ministerio de Defensa. Presti viene de la Jefatura del Estado Mayor del Ejército Argentino y sigue en actividad. Petri se marcha a la Cámara de Diputados de la Nación (LLA / Mendoza).
AMORES QUE MATAN
Carlos Presti, un ministro que nace DesPrestiGiado
¿Por qué habría que reconciliar a las FFAA con la sociedad civil si no hay distancias desde hace años? Innecesario. Una agenda vieja para Carlos Presti.
“Me visto de militar porque es un modo de honrarlos”, solía manifestar el ministro saliente Luis Petri cuando, ante las críticas por su recurrente usurpación de títulos y honores, intentaba justificar el desmedido acopio de indumentaria militar en su despacho ministerial.
Discursos rebosantes de alabanzas a las FFAA, mezclados con dispendio de recursos ministeriales en traslados de efectivos a Mendoza para abonar la campaña electoral que lo terminó consagrando diputado nacional.
Sistemático ninguneo a los reclamos militares relacionados con mejoras salariales, refuerzos presupuestarios y un poco -al menos- de atención sanitaria digna para los uniformados y sus familias, transformaron al Top Gun de vuelo bajo en alguien casi despreciado por los uniformados.
“Al fin se va este payaso”, suelen decir oficiales y subalternos cuando son interrogados sobre el fin de ciclo de Luis Petri.
La civilidad por su parte, nada tiene para reclamar a las FFAA del siglo XXI.
Oportunas y eficientes tareas llevadas adelante por personal de las 3 fuerzas en
- emergencias sanitarias (la mayor de ellas la pandemia COVID-19),
- climáticas y
- sociales,
han hecho que la siempre bienvenida presencia de los Granaderos o los Patricios en eventos civiles no resulte imprescindible para que la sociedad demuestre afecto y reconocimiento a los uniformados.
Puertas adentro de los cuarteles, la relación de los militares con los 2 últimos ministros políticos ha sido impecable.
Baste recordar que durante el último acto oficial de Agustín Rossi como ministro de Defensa, el santafecino otra vez diputado nacional fue aplaudido de pie por generales y almirantes presentes en el Apostadero Naval Buenos Aires en ocasión de la zarpada de la Fragata Libertad.
Sargentos y cabos se sumaron a la emotiva despedida, y este cronista, testigo de la jornada, tiene bien en claro que el hecho fue espontáneo.
Carlos Presti
Desaforados, impulsivos y con severas limitaciones intelectuales, los máximos líderes del libertarismo parecen querer llevar al terreno político aquello de “El corazón tiene razones que la razón no entiende".
Pasando por encima de leyes, reglamentos, tradiciones y consensos, en pocos días el teniente general Carlos Alberto Presti asumirá sin pasar a situación de retiro, dejando un tendal de camaradas de las tres fuerzas en la obligación de pedir el retiro por un mero tema de antigüedades relativas.
Muchos de los que serán “decapitados” en las próximas horas son militares tanto o más intachables que el propio “general amigo de Karina” (como lo llaman los edecanes presidenciales) incluso alguno de ellos aplicó, sin que se lo pidan, la motosierra libertaria a tal punto que privó de beneficios a sus camaradas de fuerza a los que cercenó conquistas que las otras 2 fuerzas mantienen.
La paja y el trigo
Intentar hacer un análisis serio y realista de lo que le espera a las FFAA en los próximos meses y analizar el casi seguro fracaso de este experimento llamado “uniformados al gabinete” requiere necesariamente dejar en claro algunas cuestiones preliminares.
En primer lugar, corresponde señalar que el Coronel Roque Carlos Presti, padre del actual jefe del Ejercito Argentino, si bien fue imputado por delitos de lesa humanidad nunca fue procesado ya que murió bajo el imperio de la Ley de Obediencia Debida. No obstante, hasta donde sabemos, no hay forma legal de responsabilizar a un hijo por cualquier crimen de su padre, hacerlo implicaría volver a la repudiable separación del servicio activo de oficiales por la denominada “portación de apellido”.
De la misma manera, la exaltación de la figura del Teniente General Presti por parte del gobierno resulta improcedente. Si no hubiera sido un oficial medianamente competente jamás hubiera llegado a general y nadie se encuentra discutiendo el poco o mucho talento militar del futuro ministro.
Digamos que un militar es antes que nada un ciudadano y, como tal, salvo condena judicial que lo inhabilite, está en condiciones de ocupar un cargo público sin otra exigencia que la idoneidad.
Ante tanto inútil (incluido el actual) civil ocupando el cargo de ministro de Defensa, deberíamos pensar que de cabo 1ro. hacia arriba, cualquier uniformado debería hacerlo mejor.
Ahora bien…
Si de prestigio y desprestigio hablamos, el ungido general tiene alguno que otro muerto en placar (metafóricamente hablando claro está).
Vale recordar, por ejemplo, que cuando en diciembre de 2023 Javier Milei lo designa como futuro jefe del Ejército por recomendación del ex Jefe de Gabinete, Nicolás Posse, fue necesario pasar a retiro a 23 generales, todos tan talentosos como Presti. La purga fue mayor que la producida por Néstor Kirchner en 2003 cuando para entronizar a su amigo, el general Roberto Bendini, sacrificó a 19 generales.
Ignorante de una gran cantidad de temas que hacen al manejo de la cosa pública, el propio Milei reconoció en público que no tenía la menor idea de que existía un escalafón y que nunca un militar mas moderno puede pasar en jerarquía a uno más antiguo sin que este último deba dar un paso al costado.
Presti fingió demencia y, a pesar de que sus propios camaradas lo alertaron que había designado por error, desenvainó su sable y reclamó a la tropa formada “subordinación y valor”. Así es la vida.
Una vez en el trono mas anhelado por todo general y haciendo un rápido inventario de personal, armamento y munición disponible para librar su propia guerra libertaria, descubrió que en Balcarce 50 anidaban 2 cholulos del 'mundo gorra' que, desde chiquitos se paraban en Plaza de Mayo para ver a los Granaderos.
Gritó “bingo son míos” y allí nomás dio instrucciones para poner al histórico Regimiento a trabajar paracustodiar al Presidente y, además, mimarlo, complacerlo, seducirlo, cooptarlo, abrazarlo… en fin... ser lo más obsecuentes posible.
Carl von Clausewitz y Sun Tzu resultan ser 2 pichones de estrategas al lado del general de 4 soles argentino. Sin batallas ganadas (ni siquiera libradas), sin más despliegue territorial novedoso que algún que otro cambio de guardia y la apertura de una sucursal del Regimiento de Granaderos a Caballo en Mendoza – confundiendo la gesta libertadora con la aventura libertaria-, Carlos Presti ya es, de facto, el nuevo ministro de Defensa de la República Argentina, manteniendo además su condición de militar en actividad
Astuto el general, guardó bajo 7 llaves el secreto durante los 5 días que mediaron entre la comunicación oficial que le hiciera la hermana presidencial y el anuncio público de la designación.
Ministro militar en actividad ocurre en Rusia, en China y en Corea del Norte. No en USA, en donde un militar debe dejar transcurrir 7 años de su retiro para acceder a tal honor. Al que le gusta le gusta y al que no, a llorar al campito.
Tan inédito como peligroso
La colección de juguetes de Javier Milei habrá iniciado seguramente con una pelota de fútbol, un triciclo y algún soldadito de plomo. Con el correr de los años fue cambiando de gustos y hoy tiene en sus manos un juguete demasiado valioso como para patearlo o tirarlo al piso caprichosamente. Ese juguete parece llamarse Argentina.
En las últimas horas serviciales operadores de inteligencia (orgánicos e inorgánicos) del Ejército han filtrado en distintos medios de prensa un libelo, disfrazado de “Dictamen Jurídico” en el que abogados militares del Ejército reformularon toda la doctrina en la materia para justificar el mantenimiento de la condición de “servicio activo” para Presti.
Ya se sabe que, a menudo, la inteligencia es un cliché. Una sobrestimación de gente quizás reemplazable por un chatbot de IA.
Así las cosas, mientras que buena parte del “mundo verde” vive con euforia adolescente la llegada de un general en actividad a la mesa política, sectores más reflexivos del propio ejército y el grueso de la oficialidad en actividad y retiro de las otras fuerzas, realizan un análisis un poco mas realista y profundo sobre la situación.
Todo para perder
En diálogo con Urgente24, 2 altos oficiales de la Armada y la Fuerza Aérea hacen un descarnado análisis sobre lo que entraña el mantenimiento de la condición de “activo” para un militar que ha de ocupar un cargo político.
“La carrera militar termina invariablemente y como máximo cuando se alcanza el grado máximo (Teniente General o equivalentes) y el cargo máximo que se puede alcanzar es el de jefe de estado mayor de la fuerza o del Estado Mayor Conjunto. No hay otro puesto superior disponible para un militar en actividad”, señala el primero de los entrevistados.
Y agrega el naval: "La política está llena de militares en cargos públicos tanto en Defensa como en Seguridad, pero invariablemente todos están en situación de retiro efectivo. En situación de retiro uno conserva el grado y sigue siendo militar, pero sus acciones, declaraciones y procederes son siempre a titulo personal no guardan relación con la fuerza a la que pertenecen”.
Su camarada aviador y Veterano de Guerra por su parte aporta: “ Mientras que Presti siga estando en actividad sus decisiones acertadas o equivocadas comprometen a toda la comunidad militar frente a la sociedad. Ahora, viendo que la cosa genera rechazo, inventaron la locura de ponerlo en condición de “disponibilidad”, un estado intermedio entre la actividad y el retiro que está pensado solamente para ubicar temporariamente en la estructura militar a un personal que, por algún motivo, se quedó sin destino en el que prestar servicios. Un Ministro de Defensa obviamente no está sin destino… aunque claramente el ministerio no es un destino militar ni tiene que ver con la carrera militar. Es un cargo netamente político."
Volviendo a la fuente naval, el alto oficial -quien a su vez ha merodeado por cargos políticos de menor cuantía- sentencia:
"Podría llegar a pensar que él sería protagonista de una gestión digna
- ”si se llegara a dar el caso de que a Presti se le asignen partidas extraordinarias de dinero como para mitigar el salario de hambre que actualmente tiene mas de la mitad del personal militar,
- si pudiera por arte de magia evitar que se sigan muriendo camaradas por falta de atención sanitaria,
- si pudiera dar de comer a la tropa que hoy no come,
- si pudiera reestablecer los niveles de operatividad mínimos para que la tropa esté medianamente entrenada uno."
Apenas tomando aire espeta:
Resulta evidente, que Presti cayó victima del más letal y frecuente mal que afecta a los funcionarios públicos. “Se la creyó”.
Allí marchará con paso marcial enfundado en su uniforme (legítimo, por cierto) cargado de medallas de cortesía que lo asemejan más a un toro gran campeón que a un militar operativo, a jurar por Dios, la Patria y los Santos Evangelios.
En la fila de las demandantes, al finalizar su paso por la función ministerial, antes que Dios y la Patria estarán sus camaradas, quienes sentirán que esta vez los desilusionó un par.
Y, como no hay peor astilla que la del mismo palo, el des-presti-giado general no tendrá ni siquiera abierta la puerta del Circulo Militar para refugiarse cuando la política lo descarte.
Si tuviera buen oído y mejor intuición, el valiente general pediría el retiro antes que los libertarios lo dejen re-tirado. 160 funcionarios eyectados del poder podrían abonar estas palabras.
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