PepsiCo lanzó su primera línea de snacks desarrollada junto a creadores digitales como Madison Beer, iShowSpeed y Dude Perfect, combinando sabores de marcas icónicas como Lay’s, Doritos y Ruffles.
EL CASO PEPSICO
Generación Z: Cuando los creadores ya no promocionan marcas: las diseñan
Durante años, las grandes compañías entendieron a los creadores como el puente entre la campaña y la audiencia. Hoy esa lógica cambia: lo dice PepsiCo.
Pero lo relevante no es la edición limitada. Es el modelo.
La línea debutó primero en TikTok Shop antes de su distribución nacional. Es decir: el producto nació donde hoy se forma el deseo, no donde históricamente se cerraba la venta.
La Generación Z no separa entretenimiento de comercio. Descubre productos en redes, valida en comunidad y compra sin salir de la plataforma. El recorrido es inmediato y emocional.
Para las marcas, esto obliga a repensar la secuencia clásica del marketing. Antes:
producto → campaña → retail → conversación.
Ahora:
creador → comunidad → validación cultural → producto → compra.
No es solo un cambio de canal. Es un cambio en el orden de construcción simbólica. El producto ya no se comunica después de existir: se legitima culturalmente antes de consolidarse en góndola.
El creador como unidad estratégica
En este esquema, el creador deja de ser pauta tercerizada y se convierte en socio de innovación.
El creador no aporta únicamente alcance. Aporta:
- códigos culturales propios,
- legitimidad ante una audiencia específica,
- lectura temprana de microtendencias,
- y algo que ninguna marca puede comprar fácilmente: pertenencia.
Cuando el producto se diseña con ese input, la comunicación deja de ser una etapa posterior. Se integra al ADN del lanzamiento. Innovación y relato se fusionan.
Esto supone también una cesión de control. Las marcas históricamente protegieron su identidad con extremo cuidado. Hoy aceptan abrirla a la co-creación porque la velocidad cultural es un activo competitivo.
Una estrategia que responde a un contexto más amplio
El movimiento no ocurre en el vacío. PepsiCo viene reforzando su apuesta por plataformas sociales y por eventos de alto impacto como el Super Bowl, donde combina storytelling masivo con activaciones experienciales que exceden el spot tradicional.
La lógica es omnidimensional: pantalla, scroll, búsqueda, compra y experiencia.
Además, el contexto económico también importa. Como el consumidor es más selectivo con su gasto, las marcas necesitan algo más que visibilidad. Necesitan relevancia cultural.
Si compro un producto asociado a un creador que sigo, no solo consumo un snack. Consumo identidad.
Social commerce
El lanzamiento en TikTok Shop marca otro punto estratégico. Ya no se trata de “probar” el comercio social. Se trata de integrarlo como infraestructura.
El feed deja de ser solo un espacio de exposición para convertirse en un punto de venta. La emoción y la transacción ocurren en el mismo entorno.
Esto implica:
- mensajes más directos,
- storytelling comprimido,
- narrativa pensada para convertir,
- productos que se entienden en segundos.
La creatividad ya no compite solo por atención. Compite por acción.
¿Innovación genuina o sofisticación del marketing?
Aquí aparece el punto crítico.
Co-crear con creadores puede ser:
- una verdadera apertura a la cultura digital,
- o una manera más refinada de empaquetar lo mismo de siempre.
El riesgo es qie si el público percibe oportunismo, la legitimidad se erosiona rápido. La Generación Z compra en social, pero también cuestiona en social.
Sin embargo, el potencial es enorme si la colaboración es auténtica. No solo se amplifica un mensaje; se construye producto desde comunidad.
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