Mientras el presidente Javier Milei partió hacia Estados Unidos, el Gobierno dejó en Buenos Aires a la funcionaria de mayor influencia política dentro del oficialismo. Karina Milei decidió no integrar la comitiva presidencial y permaneció en la Casa Rosada para monitorear personalmente el tratamiento de la reforma laboral en la Cámara de Diputados.
TENSIÓN Y SEGUIMIENTO
Karina Milei lidera el operativo para aprobar la reforma laboral en Diputados
Karina Milei toma el mando y seguirá de cerca la sesión en Diputados. En el Gobierno confían en que, aunque ajustados, aprobarán la reforma laboral.
La secretaria general de la Presidencia se convirtió en la principal articuladora de la estrategia parlamentaria oficial. En el entorno libertario consideran que la aprobación de la ley es hoy la prioridad política central de la gestión y, por ese motivo, la negociación quedó bajo su supervisión directa.
La semana pasada ya había seguido la votación en el Senado desde los palcos del Congreso y no descartan que vuelva a hacerlo durante la sesión de Diputados si los números acompañan.
Los votos, el verdadero problema en Diputados
Tras eliminar del proyecto el artículo más cuestionado —el referido a las licencias médicas— el oficialismo cree contar con respaldo suficiente para aprobar la ley en general. En la Casa Rosada calculan que podrían reunir alrededor de 140 votos positivos.
Sin embargo, la preocupación aparece en la votación artículo por artículo. Allí se definen los puntos más sensibles: la modificación de regímenes especiales, el nuevo esquema indemnizatorio y la creación del Fondo de Asistencia Laboral, mecanismo pensado para cubrir despidos pero cuestionado por la oposición, que advierte un posible impacto en el financiamiento del sistema previsional.
Por eso, la negociación con los aliados se volvió permanente y el Congreso funciona prácticamente como una extensión de la mesa política del Gobierno.
El operativo parlamentario y el ojo de Karina Milei
Durante las horas previas a la sesión, dirigentes oficialistas y aliados se instalaron en el Palacio Legislativo para coordinar apoyos. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, centraliza las conversaciones, acompañado por su primo Eduardo “Lule” Menem, hombre de máxima confianza de Karina Milei.
También participó el diputado Diego Santilli, quien volvió a involucrarse en las negociaciones para asegurar quórum y evitar sorpresas en la votación.
El PRO mantiene algunos pedidos —como habilitar el pago de salarios mediante billeteras virtuales— pero ya transmitió que no bloqueará la aprobación del proyecto.
Tensiones dentro del oficialismo
La reforma laboral también dejó internas en el Gobierno. El manejo del proyecto generó malestar entre distintos sectores del gabinete, sobre todo por la aparición del artículo sobre licencias médicas que luego debió ser retirado.
El episodio provocó reproches cruzados dentro del oficialismo y discusiones sobre quién había incorporado esa cláusula al texto que salió del Senado.
Qué pasa después de la votación
Si Diputados aprueba el proyecto con cambios, la ley deberá volver al Senado para su sanción definitiva antes del cierre del período de sesiones extraordinarias.
Para el Gobierno, la norma es clave dentro de su programa económico, ya que apunta a modificar el sistema laboral, reducir litigios y promover la contratación formal.
La presencia de Karina Milei en Buenos Aires —mientras el Presidente viaja al exterior— refleja la relevancia política que la Casa Rosada le asigna a la votación: más que una ley, se trata de la primera gran prueba parlamentaria del oficialismo.
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