MUNDO Claude Monet > crisis energética > crisis climática

CRISIS ENERGÉTICA

Vandalización de pintura de Claude Monet visibiliza vuelta al carbón en UE

Última Generación, movimiento ecologista, atentó contra la pintura Les Meules de Claude Monet. Un serie de escraches a obras de artes en museos de Europa intentan poner en la agenda política de los gobernantes: acciones reales para mermar el cambio climático.

Dos activistas del grupo ecologista Última Generación rociaron puré de papas en el icónico fresco Les Meules del impresionista francés Claude Monet, el pasado domingo 23 de octubre. El reclamo atípico de “enchastrar” una obra de arte que aconteció esta vez en el Museo Barberini de Potsdam, Alemania, es parte de una serie de atentados ecologistas y escraches a patrimonios de la humanidad en pos de la visibilización del cambio climático: la pintura de Van Gogh vandalizada con salsa de tomate, una porción de torta lanzada a la Mona Lisa y el manoseo de la estatua Laocoonte en el Vaticano bajo “no gas, no carbón”.

La escandalización y el debate público tras un escrache a lo artístico es máximo fin que los movimientos “verdes” persiguen en sí mismo. El cuadro de Monet valuado en 11 millones de dólares en el Barberini, no sufrió daño alguno: está protegido por un panel de vidrio, mismo que toda pieza de las opulentas galerías de arte de Europa. Tras un brutal atentado en 1907 en el museo de Louvre a una famosa obra de Ingres – una mujer anarquista le clavó un cuchillo- los museos tomaron como precaución salvaguardar las piezas de arte bajo una capa protectora, o bien exhibirlas solamente bajo una imitación fidedigna y su original resguardarla en “caja fuerte”.

https://twitter.com/disclosetv/status/1584219828914569217

“El mundo está en una catástrofe climática y a lo único que le tienes miedo es a la sopa de tomate o al puré de papas en un cuadro”, dijo uno de los activistas de Última Generación tras vandalizar la pintura de Monet en dicho museo alemán. Lo que los ecologistas reclaman: cese de emisión de carbono y políticas estatales que regulen las actividades depredativas y contaminantes del planeta. Un reclamo inoportuno en Europa tras su regreso al carbón en medio de una crisis energética por cese de suministro de gas por “fallas técnicas” en un gasoducto de la gigante rusa Gazprom, luego del sabotaje de oleoductos de Nord Stream en mar Báltico, el Nord Stream 2 sospechosamente sin funcionamiento aún y otras estrategias del Kremlin para diezmar las reservas de gas en Europa.

image.png
Tartazo a La Gioconda de Da Vinci.

Tartazo a La Gioconda de Da Vinci.

A propósito de ello, el canciller alemán Olaf Scholz, aprobó a principios de agosto la rehabilitación de una planta de carbón para alimentar las centrales eléctricas que dependían de Gazprom y se proyecta una reactivación de otras plantas nucleares y carboníferas anteriormente desactivadas.

La Unión Europea en la cumbre COP 21 del 2015 en París, se había comprometido a disminuir las emisiones de carbono y mantener las últimas plantas nucleares con un plazo estipulado originalmente hasta 2030, desarrollando alternativas energéticas renovables: un 80 % del consumo bruto de electricidad debería proceder de ellas para esa fecha. El año pasado (2021), la mitad de ese porcentaje provenía de la energía solar y eólica. El obstáculo: el 40 % del reservorio de gas en Europa era made in Rusia y ahora están en "bancarrota" energética por cortes intencionales excusándose en fallas técnicas, por parte de este Imperio Euroasiático.

La Unión Europea (UE) se ha comprometido a reducir las emisiones de gases del efecto invernadero en un 40 % antes de 2030 y un 80 % para 2050.

image.png
18 de agosto del 2022, estatua de Laocoonte dentro del museo Vaticano.

18 de agosto del 2022, estatua de Laocoonte dentro del museo Vaticano.

Nos encontramos con un muro justo ahora, y ese muro se llama embargo de gas, y le sugiero a la UE que no golpeemos contra ese muro”, sentenció el presidente de Hungría, Viktor Orban, uno de los países europeos más afectados por el corte de suministro de gas ruso, junto a Eslovaquia, Moldavia, Austria, Alemania y Polonia. “No solo porque nosotros, como Austria, dependemos del gas ruso. La industria alemana también depende del gas ruso. Y si la industria alemana colapsa, la industria austríaca colapsa”, alarmó el pasado julio el canciller austríaco, Karl Nehammer.

De igual forma, Stefan Wolf, presidente de la patronal metalúrgica Gesamtmetall, coincidiendo con el canciller austríaco, solicitó al estado alemán que mantenga activas las centrales Isar 2, Neckarwestheim 2 y Emsland a pesar de la decisión de Merkel de prescindir de energía nuclear post accidente en Fukushima. "La reputación de Alemania también está en juego", sostuvo Wolf.

Con miras hacia un futuro no dependiente de un estado al que consideran “hostil”, la Unión Europea presentó un plan llamado Re Power EU para finalizar con dicha dependencia, el pasado 8 de marzo, con un costo de financiamiento de 210 millones de euros sobre la base de los siguientes logros antes del 2030:

  • Diversificar el suministro de gas a través de la importación de gas natural licuado (GNL) y gasoductos de proveedores no rusos.
  • Producción local e importación de biometano e hidrógeno renovable.
  • Reducción del uso de combustible fósil en hogares e industrias con el aumento significativo de energías renovables-solar y eólica-

Por tanto, la UE intenta cumplir a raja tabla dicho plan y el acuerdo climático del 2015 en París, pero la embestida del Kremlin tras sanciones económicas por el conflicto en Ucrania no cooperarían para materializarlo. “A la luz del renovado interés por el papel de la energía nuclear en las transiciones energéticas limpias, la guerra ha subrayado la necesidad de explorar opciones para invertir en nuevas instalaciones, así como la reapertura de las plantas de conversión (de uranio) existentes”, indicó Agencia Internacional de la Energía (AIE) con sede en París en el último informe de julio.

En relación a lo anterior, el carbón supone actualmente el 16 % del consumo energético de la UE y alrededor del 24 % de la combinación energética, según un informe del 2018 de la Comisión Europea sobre las regiones carboníferas de la UE, siendo sus principales aplicaciones en: calefacciones hogareñas, producción de energía-electricidad y materiales en las industrias. En términos de proporción de uso del carbón, Polonia genera casi el 80 % de la electricidad a partir del mismo, y Checoslovaquia, Bulgaria, Alemania y Grecia un 40% de su electricidad desde ese combustible fósil. Y de la dependencia industrial europea arraigada al carbón -descontando la importación de gas ruso-, Vladimir Putin se halla al tanto y se mofa de ello: "Nuestros colegas occidentales hacían mucho ruido sobre la ecología y limitación de emisiones pero ahora están cambiando al carbón (...) y tiene mucha más generación de carbón que nosotros", dijo el líder ruso hace tres meses.

Putin expone la ironía de Europa tras regresar al carbón

Más contenido en Urgente 24:

Cómo ver y cómo votar gratis Gran Hermano las 24 horas

Cuando la derecha escandaliza al moralista de la Hegemonía

"Alberto fraude" y "CFK 2023 no": Juan Grabois, durísimo contra el gobierno

RIP El Trece y Marcelo Tinelli furioso contra Clarín y La Nación

Compañera Cristina, Viena te espera (Invitación formal, CFK)

Enterate de todas las últimas noticias desde donde estés, gratis.

Suscribite para recibir nuestro newsletter.

REGISTRATE