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¿CAMBIO HISTÓRICO?

Por qué la izquierda siempre fracasa en Colombia

El próximo domingo se puede dar vuelta la historia. Sin embargo, ¿por qué nunca ha triunfado un candidato popular en Colombia?

En la historia democrática de Colombia, nunca se ha elegido a un candidato de origen popular a la presidencia. Con las elecciones presidenciales de este domingo 29/05, Gustavo Petro, el candidato de Pacto Histórico tiene todas las fichas para cambiar la historia de su país.

Pero, ¿por qué en tantos años la Izquierda ha fracasado en llegar al poder en el país cafetero? A pesar de que efectivamente han habido candidatos que estuvieron muy cerca de llegar al poder, Colombia mantiene una historia oscura: muchos candidatos de izquierda han sido asesinados antes de los comicios.

Sangriento historial

Colombia vivió una decena de guerras civiles en el siglo XIX, apenas una breve dictadura en el XX y arrastra el conflicto armado de las últimas décadas, pero no tuvo una versión propia de la Revolución mexicana o la cubana. Tampoco se sumó a las oleadas de izquierda de principios del siglo XXI que penetró en buena parte de los países vecinos, encabezados por la Venezuela de Hugo Chávez.

Una de las principales explicaciones de la falta de presidentes de origen popular en Colombia se deben a que Colombia tiene un sangriento historial de candidatos a la presidencia misteriosamente asesinados.

Es evidente que Gustavo Petro tiene muchos enemigos detrás de su espalda, y enemigos con mucho peso, dinero y armas, y a más de uno le gustaría que no llegue a ser presidente de Colombia, pero las amenazas de muerte hacen sonar alarmas del pasado.

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Mural en Colombia con dibujos de Petro y su candidata a vicepresidenta, Francia Márquez.

Mural en Colombia con dibujos de Petro y su candidata a vicepresidenta, Francia Márquez.

Recordemos que un factor de ese “odio” hacia Petro por parte de importantes sectores opositores también se debe a que en su banca de diputado, Gustavo Petro lucho contra las mafias narcotraficantes, estatales y militares, que a menudo son la misma, por más de 20 años

Gustavo Petro se ha enfrentado durante décadas en el Congreso, donde ejerce actualmente como senador, a las mafias estatales, oscuras prácticas de las fuerzas armadas y a las bandas delincuenciales con las que hace alianzas.

Sin embargo, aparte de intentar luchar contra los grupos criminales y narcotraficantes, Gustavo Petro también está ganando cada vez más las broncas dentro del propio seno militar. Las críticas de Petro a una política de seguridad guerrerista, que a la vez que combate la guerra fomenta la guerra, porque la necesita para sobrevivir, le ha ganado también la enemistad de los militares que no hacen parte de las mafias, pero que se sienten agredidos por sus críticas.

En otras palabras, las relaciones de Gustavo Petro con el ejército no son buenas.

El problema crítico detrás de estas enemistades de Gustavo Petro contra grupos criminales y militares, genera un alto grado de oposición antidemocrática a un candidato, la cual es inédita en la historia de Colombia, y cuando se han dado casos similares, han terminado en un magnicidio.

A pesar de ello, Gustavo Petro retomó su campaña sin problemas, rehusándose a ser intimidado. Pero el pasado domingo volvió a hacer una denuncia pública sobre conductas antidemocráticas en su contra: denunció que el gobierno de Duque planeaba suspender el proceso electoral de este domingo.

Todo en contra

Teniendo esto en cuenta, ¿a que se deben los magnicidios de candidatos de izquierda? Una de las principales razones de ello se debe a que en Colombia se mantiene la casta de derecha en el poder desde hace varias décadas. Castas que van desde redes clientelares entre políticos, intelectuales, empresarios importantes, y además, las Fuerzas Armadas.

Con todo esto en contra, un candidato de izquierda que intente lanzar su campaña significaría un suicidio electoral, e inclusive, real. La violencia política en Colombia, muchas veces clasificado como “narco estado” controlado por las guerrillas, sumado a la enorme desigualdad social, imposibilitan un clima mejor.

La base del poder de las castas conservadoras reside en la propiedad de la tierra, factor que se mantuvo desde la época colonial. Durante décadas, los terratenientes han mantenido redes clientelares agrarias y una estrecha relación con los gobiernos. Fruto de esa convivencia, la política ha favorecido a los grandes latifundistas, impidiendo una verdadera reforma agraria.

Sin reforma agraria, Colombia se ha mantenido como uno de los países más desiguales, a pesar de su crecimiento económico sostenido.

En resumen, una cosa llevó a la otra. Si el control de la tierra había propiciado el nacimiento de las guerrillas en los sesenta, contribuyó también a la aparición del narcotráfico en los ochenta y más tarde de paramilitares anti izquierda agrupados por los terratenientes, miembros del Ejército y los cárteles de la droga. Fruto de todo ello, entre las víctimas de estas pugnas han estado políticos de izquierda ambientalistas, referentes sociales y defensores de derechos humanos, en especial en áreas rurales.

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Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo, José Antequera y Leonardo Posada, candidatos de izquierda asesinados en campaña.

Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo, José Antequera y Leonardo Posada, candidatos de izquierda asesinados en campaña.

Persecución sin fin

Pero esto no significó que los movimientos de izquierda no hayan existido en Colombia. A lo largo del siglo XX, cuando en toda la región latinoamericana surgen populismos de izquierda, movimientos y revoluciones comunistas, y olas de gobiernos de izquierda, en el país cafetero también ocurría, pero en una clandestinidad extrema debido a la persecución.

En pleno auge de la revolución cubana, miles de colombianos tomaron las armas en contra de lo que consideraban una "dictadura perfecta". Surgieron seis guerrillas, pero ninguna logró derrocar el poder establecido.

Algunas entregaron las armas y crearon partidos políticos, pero sus líderes y militantes fueron perseguidos y asesinados. El caso que más se cita, catalogado de "genocidio", es el de la Unión Patriota: 5.733 militantes fueron asesinados entre 1984 y 2016, según cifras oficiales. Entre ellos, dos candidatos presidenciales: Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa.

El Frente Nacional se acabó en los 70, hubo proyectos democratizadores como la Constitución de 1991 y se firmaron diferentes procesos de paz con las guerrillas que abrieron el espectro político. Pero, en la práctica, la clase gobernante no sufrió cambios drásticos. De hecho, se derechiza aún más.

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Este fue el momento en que el M-19, del cual perteneció Gustavo Petro, dejó las armas.

Este fue el momento en que el M-19, del cual perteneció Gustavo Petro, dejó las armas.

Rayo de luz

Tras protestas y fenómenos sociales en donde el objetivo principal de la población era la pacificación, en un país sumido en la guerra contra el narco, la cuestión democrática pasaba a un segundo plano. Los acuerdos de paz abrieron un nuevo abanico de preocupaciones en temas sociales y culturales.

Además, durante los últimos 20 años la izquierda ha logrado, de manera lenta, unificarse y crear cierta base electoral.

Pero la situación actual le da brisas de aire fresco a Colombia. Aunque haya sido un bastión del conservadurismo latinoamericano, ya no se entiende como un país de derecha partidista. Según el Barómetro de las Américas de 2018, el país ha girado en la última década, en especial desde 2016, hacia el centro-izquierda, donde decía situarse más del 70% de la población encuestada entonces. Por tanto, si la tendencia se cumple y los sondeos se confirman, las elecciones a dos vueltas este 29 de mayo y 19 de junio pueden dar a Colombia el primer presidente de izquierdas de su historia.

Las encuestas otorgan a Gustavo Petro una media del 40% de intención de voto, que aunque no le alcanzaría para evitar el balotaje, sí confirma un viraje progresista. Su coalición, el Pacto Histórico, ya fue una de las ganadoras en las legislativas de marzo.

Además, parte de su éxito se debe a las derrotas del actual presidente, Iván Duque: una desaprobación de más del 70% en seguridad, la difícil recuperación económica, la corrupción que envuelve a su partido, el Centro Democrático, y el desencanto hacia su líder y mentor de Duque, el expresidente Álvaro Uribe.

Sin embargo, si Gustavo Petro llega al poder, tampoco le resultará sencillo. En frente tendrá una oposición dispuesta a frenar cualquier protesta sobre todo económica, que se salga del statu quo. Un gobierno de izquierda estaría limitado por contrapesos democráticos, pero también por un posible aumento de la violencia entre quienes ven en Gustavo Petro una amenaza al sistema de poder tradicional.

Todo Colombia y la región se encuentra en vilo para ver en que terminara la historia de Gustavo Petro: si este llegara vivo al domingo, si ganara la primera vuelta, e inclusive que pasara si se logra convertir en el primer presidente de izquierda de Colombia. Con 3 días para las elecciones, nadie sabe bien qué esperar.

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