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GUSTAVO PETRO

Joe Biden quiere Asia pero en Colombia pierde América Latina

Gustavo Petro ha ganado la Presidencia de Colombia, que dejaría de ser el aliado más firme de EE. UU. en América Latina.

En Colombia, el ministro del Interior saliente, Daniel Palacios, desmintió a quien era el candidato presidencial Gustavo Petro, quien aseguró que habría un plan para suspender las elecciones del domingo 29/05. Petro tomaba todos los recaudos posibles, corriendo hacia la Presidencia de Colombia, que acaba de conseguir.

La 3ra. es la vencida. Y lo ha conseguido en nombre del llamado Pacto Histórico, que agrupa a 17 partidos y movimientos de izquierda, incluidos el Partido Comunista, Polo, UP y Colombia Humana.

Aunque él tiene su propia bancada en el Congreso, desde la 1ra. vuelta empezó a aceptar alianzas con partidos (como Comunes, de las antiguas Farc); y con senadores que renunciaron a sus colectividades.

Por ejemplo, Armando Benedetti, ex Partido Liberal, ex ‘la U’ y ahora petrista.

También el senador Roy Barreras, quien se inició en el Nuevo Liberalismo, militó en Cambio Radical y luego en ‘la U’.

Por los lados del Partido Liberal, están apoyando la candidatura de Petro los senadores salientes Luis Fernando Velasco y Andrés Cristo. Ellos aseguran que las bases liberales estarían con Petro.

Volviendo al desmentido del inicio, a través de Twitter, Palacios manifestó en ese momento que las versiones de una supuesta suspensión o aplazamiento de los comicios son “absolutamente falsas” y pidió a los aspirantes a la Casa de Nariño “no generar desinformación”.

“Afirmaciones en las que se habla de aplazamiento o suspensión de las elecciones, son absolutamente falsas. Solicitamos a candidatos y equipos no generar desinformación. Unas elecciones transparentes inician con la responsabilidad de los candidatos de no promover información falsa”, escribió el funcionario.

https://twitter.com/DanielPalam/status/1528199610182795265

Era evidente que en el cierre de campaña en Barranquilla, Petro intentaba marcar agenda y por eso convocó a una reunión urgente a los candidatos Sergio Fajardo y Rodolfo Hernández tras asegurar que “el martes (24/05) tienen pensado darle un golpe a las elecciones del próximo domingo 29 de mayo”.

“Convoco aquí a todas las campañas en competencia, a la campaña de Sergio Fajardo, a la campaña de Rodolfo Hernández, a ponerse en alerta y a reunirse el lunes porque el martes tienen pensado darle un golpe a las elecciones del próximo domingo 29 de mayo. Tienen pensado suspender las elecciones, tienen pensado suspender los órganos que rigen el proceso electoral en Colombia”, dijo Petro.

“Esto no es para actuar con intranquilidad, es para actuar con mucha serenidad, lo que quieren es que estalle la violencia en Colombia para tener la excusa de perpetuar el actual gobierno por encima de la decisión popular. Lo que no debemos hacer nosotros es caer en violencias, caer en la trampa. Solo estar atentos, movilizados. Es la hora de la unidad para defender la democracia”, dijo el líder del Pacto Histórico.

Al final, hubo 1ra. vuelta en la Rodolfo Hernández emergió como la gran sorpresa y se especuló con la derrota de Petro en el balotaje. ¿Podría mantener Petro sus posibilidades?

Gustavo Petro.jpg
Gustavo Petro.

Gustavo Petro.

El cambio imposible

"Cómo las elecciones de Colombia podrían cambiar América Latina" es el informe que realizaron Gideon Long y Michael Stott para Financial Times.

Si Petro gana en Colombia y el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva logra lo que sería una remontada trascendental en octubre, las 7 naciones más pobladas de América Latina: Brasil, México, Colombia, Argentina, Perú, Venezuela y Chile, estarán a la izquierda.

En Colombia, significaría el gobierno más radical en la historia moderna del país.

Petro anunció que una de sus primeras decisiones será suspender la exploración petrolera en Colombia e iniciará la transición energética.

Gustavo Petro es percibido como un gobernante antimercado y se descuenta un aumento en la paridad cambiaria.

Gustavo Petro enfrentaría una de las más duras oposiciones en el Congreso de las que se tenga registro en los últimos años. La centroderecha tiene entre 52 y 55 curules en el Senado, 50%. Y los partidos de centro han tenido ya sus problemas con Petro.

Petro planifica un cambio en el regimen previsional y en el sistema de salud, en ambos casos reduciendo lo privado y aumentando lo público. Cuando él fue alcalde de Bogotá, impuso un régimen en el que el médico iba a los barrios y a las casas.

La idea es que los procedimientos médicos de los niveles 1 y 2 sean atendidos por la red pública de salud y en las intervenciones de mayor complejidad sí se involucre a las clínicas privadas.

Petro aseguró que buscaría un “desmantelamiento pacífico del narcotráfico”, que consiste en “procesos jurídicos de sometimiento colectivo a la justicia de los grupos criminales, lo que implica beneficios jurídicos a cambio de no repetición de la actividad narcotraficante, eso puede usted llamarlo una JEP para el narcotráfico”.

Él está dispuesto a que se revise la figura de la extradición con Estados Unidos.

Petro pretende una reforma tributaria que le permita recaudar dinero adicional, eliminando buena parte de las exenciones tributarias.

También habló de aumentar los impuestos a los dividendos, "independientemente de la manera en que se distribuyan o a quien distribuyan las utilidades de los accionistas”.

En campaña, anunció un robusto paquete de asistencia social. Y una mejora de los créditos de vivienda.

También que el Estado será empleador de última instancia de las personas que no encuentren trabajo en las empresas privadas y públicas, así que les pagará un salario mínimo por sus labores en obras y demás trabajos cerca de sus lugares de residencia.

Él propone restablecer relaciones con el régimen de Nicolás Maduro. La idea es lograr, en el mediano plazo, la apertura total de la frontera con Venezuel.

Se desconoce cómo evolucionaría la relación con el Ejército, fuerza armada a la que criticó y maltrató durante la campaña.

Lo mismo ocurre con la Fiscalía General de la Nación.

Sin embargo, una victoria de Petro podría ser preferible a continuar con el statu quo porque hay riesgo de estallido: “Estamos durmiendo en la cima de un volcán”, dice Alejandro Gaviria, exrector de la Universidad de Los Andes en Bogotá. “Hay mucha insatisfacción. Podría ser mejor tener una explosión controlada con Petro que embotellar el volcán. El país está exigiendo un cambio”.

Vamos a Colombia. Gideon Long y Michael Stott:

En 1980, el movimiento guerrillero M-19 irrumpió en una recepción diplomática en Bogotá y secuestró al enviado estadounidense Diego Asencio, manteniéndolo a él y a varios otros embajadores como rehenes durante dos meses antes de llevarlos a Cuba y liberarlos. Fue uno de varios trucos audaces llevados a cabo por las guerrillas en una cruzada contra el 'establishment' colombiano y los "imperialistas yanquis" que, según ellos, lo estaban apoyando. No es de extrañar que, cuatro décadas después, el gobierno de EE. UU. sea uno de los muchos actores que ven con inquietud las elecciones presidenciales del 29 de mayo en Colombia, su aliado más cercano en América del Sur. Parte de la razón es que Gustavo Petro, quien está en camino de ganar según encuestas recientes, es un exmiembro del M-19. Petro no estuvo involucrado en el secuestro del embajador de EE. UU., en ese momento era un nuevo recluta de 19 años, pero algunas de sus ideas aún reflejan su radicalismo juvenil. En 1980, el movimiento guerrillero M-19 irrumpió en una recepción diplomática en Bogotá y secuestró al enviado estadounidense Diego Asencio, manteniéndolo a él y a varios otros embajadores como rehenes durante dos meses antes de llevarlos a Cuba y liberarlos. Fue uno de varios trucos audaces llevados a cabo por las guerrillas en una cruzada contra el 'establishment' colombiano y los "imperialistas yanquis" que, según ellos, lo estaban apoyando. No es de extrañar que, cuatro décadas después, el gobierno de EE. UU. sea uno de los muchos actores que ven con inquietud las elecciones presidenciales del 29 de mayo en Colombia, su aliado más cercano en América del Sur. Parte de la razón es que Gustavo Petro, quien está en camino de ganar según encuestas recientes, es un exmiembro del M-19. Petro no estuvo involucrado en el secuestro del embajador de EE. UU., en ese momento era un nuevo recluta de 19 años, pero algunas de sus ideas aún reflejan su radicalismo juvenil.

Para EE. UU. y para algunos de sus socios en la OTAN (en expansión), tal como el Reino Unido, Petro es un tema negativo. Sin embargo, la Casa Blanca no ha resuelto el narcotráfico ni la migración interna ni la narcoguerrilla ni los ex paramilitares... pero ¿el tema es Petro?

Suecede que el candidato disruptivo ha prometido no solo cambiar radicalmente el modelo económico favorable a los inversores extranjeros, sino también repensar los principios clave de la alianza estratégica más importante de Washington en América del Sur: Colombia comparte con WDC

  1. la "guerra contra las drogas",
  2. un acuerdo de libre comercio y
  3. la presión sobre Venezuela para derrocar al gobierno de Nicolás Maduro.

Petro y su candidata a la vicepresidencia, Francia Márquez, una activista social candidata negra a altos cargos, dicen que han recibido amenazas de muerte en un país donde está probado que la vida tiene escaso valor -es posible y accesible para algunos conseguir un sicario-.

https://twitter.com/petrogustavo/status/1528238788878688256

En medio de las promesas de sus partidarios de salir a la calle si se niega la victoria a la izquierda e incluso los rumores de un posible golpe militar o el aplazamiento de las elecciones, Colombia se pregunta:

  • ¿Otro AMLO? (por Andrés Manuel López Obrador).
  • ¿Y por qué no? (Washington DC hace casi todo mal en Latinoamérica, y luego reclama, dicen).
  • ¿Acaso no fracasaron ya con Álvaro Uribe Vélez? (Cuando se apoya a un extremista hay que estas dispuesto a aceptar que el péndulo traerá a alguien del otro extremo).

Campo de batalla

“Nunca antes los colombianos habían estado tan abiertos a darle una oportunidad de gobernar a la extrema izquierda”, dice Sergio Guzmán, director de Colombia Risk Analysis a Financial Times. “La izquierda ha estado trabajando para este momento durante décadas. Esta es su oportunidad más clara”.

La más reciente encuesta de intención de voto compilada por la consultora de Guzmán muestra a Petro liderando con 35% después de un aumento constante durante la campaña, mientras que su principal rival, el exalcalde de centro-derecha de Medellín, Federico Gutiérrez, se mantiene en 23%. Un populista de la '3ra. vía', Rodolfo Hernández, tiene 6% y ningún otro candidato se acerca a los 2 dígitos.

Si Petro gana, las cálidas relaciones de Washington con Bogotá, que datan de décadas e incluyen US$ 10.000 millones en asistencia militar desde 2000, entrarán en zona de color amarillo.

Hace 5 años, Colombia recibió el statu-quo de "socio global" de la OTAN.

En marzo 2022, el presidente Joe Biden designó a Colombia aliado fuera de la OTAN, lo que le otorga beneficios adicionales de defensa y seguridad. (Argentina conoce del tema porque esa distinción le fue concedida a Carlos Menem, y la Argentina luego fue ingresada al G20 y durante un tiempo gozó de que sus ciudadanos no precisaran de visa para ingresar a EE. UU.).

Cuando América Latina era un campo de batalla clave entre EE. UU. y la URSS, el gobierno de Colombia se mantuvo proestadounidense mientras peleaba batallas militares con las insurgencias marxistas internas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y Ejército de Liberación Nacional (ELN), que intentaban derrocar al Estado por la fuerza.

En cuanto al M-19, renunció a la acción armada en la década de 1980 e ingresó a la política convencional para intentar romper un sistema político cerrado en el que el poder se alternaba entre 2 partidos tradicionales extraídos de una misma élite, los liberales y los conservadores.

En ese contexto, Petro ya ha ganado. Por supuesto que el asunto es más complejo y han sucedido otros acontecimientos.

https://twitter.com/AlexLopezMaya/status/1528230222373572609

Los inversionistas

El sistema urdido por la élite pro estadounidense aseguró la estabilidad política y económica a pesar de los 50 años de guerra civil del país y narcotráfico efervescente.

La izquierda nunca llegó al poder, las poblaciones indígenas y negras continuaron marginadas, los pobres fueron más pobres pero Colombia gozaba de la amistad y proteccion de EE. UU.

En concreto, Colombia nunca ha tenido un gobierno socialista aunque la insatisfacción es tan grande que muchos coquetean con la idea de que sería bueno conocer qué tal les iría con el socialismo.

“El sistema político no entendía el diálogo, entonces usamos la fuerza”, dice Jhon Jairo, exguerrillero de las Farc en Cali, su ciudad natal. “No podía soportar ver a alguien esperando en la puerta del hospital pidiendo ser atendido, solo para ser ignorado”.

FT:

A pesar de las cifras de crecimiento económico relativamente fuertes en las últimas dos décadas, Colombia es uno de los países más desiguales de América Latina, un continente conocido por la desigualdad. Más de la mitad de la población trabaja fuera de la economía formal y el acceso a una educación superior o atención médica de buena calidad es limitado. A pesar de las cifras de crecimiento económico relativamente fuertes en las últimas dos décadas, Colombia es uno de los países más desiguales de América Latina, un continente conocido por la desigualdad. Más de la mitad de la población trabaja fuera de la economía formal y el acceso a una educación superior o atención médica de buena calidad es limitado.

Mientras tanto, a los inversionistas les encantó la estabilidad económica de Colombia, anclada en un Banco Central conservador y gobiernos fiscalmente prudentes, que evitaron los excesos de deuda y los incumplimientos comunes en otras partes de América Latina.

Colombia, Chile y Perú hicieron la diferencia, según multinacionales que invirtieron miles de millones de dólares en petróleo, carbón, servicios públicos y carreteras de peaje, mucho antes de 2016 cuando terminó la guerra con las Farc.

El cambio

Iván Duque, el actual Presidente, personifica el paradigma de los inversores: con una maestría de la Universidad de Georgetown, trabajó durante 12 años en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington.

“Los colombianos están hambrientos, tal vez incluso desesperados, por un cambio que se les ha prometido por mucho tiempo pero que no ha llegado”, dice Guzmán. “No ocurrió con la elección de Duque aunque él prometió que lo haría. Entonces, hay una sensación de estar hartos, de querer un cambio de verdad, pase lo que pase”.

Entre los catalizadores del ascenso de Petro estuvieron las protestas entre 2019 y 2021, cuando decenas de miles salieron a las calles para exigir una sociedad más justa. Petro fue uno de los líderes de las protestas, y los expertos dicen que su larga trayectoria como activista social lo nominaron como candidato presidencial mejor posicionado ante el hambre de cambio.

Petro ha evolucionado desde estudiante militante de la década de 1980 que lideró una breve invasión de tierras de la Iglesia Católica en su natal Zipaquirá y luego fue capturado y condenado por un tribunal militar por posesión ilegal de armas a economista excongresista y exalcalde de la capital, Bogotá, 2 veces senador y 3ra. vez candidato presidencial.

Al igual que el ahora desaparecido M-19, hace tiempo que renunció a la lucha armada y cuando perdió las últimas elecciones presidenciales en 2018, reconoció la derrota rápidamente. Ahora cree que ha llegado su momento:

“La mayoría de la sociedad quiere un cambio porque está harta de la violencia y de la falta de democracia. Está harta de la falta de oportunidades en este sistema económico. Y ve en mí la opción de cambio”.

Su colega, el también senador Iván Cepeda, dice que las ideas de Petro trascienden los límites tradicionales de izquierda y derecha. “Él tiene una sólida base marxista pero también ha leído mucho postestructuralismo francés y otras tradiciones políticas. También es un economista serio... que ha leído a pensadores como Naomi Klein y dialoga con [el economista francés Thomas] Piketty”.

Todo esto es malo para los mercados. Es diferente a todo lo conocido.

Duque y Trump, en un encuentro anterior (Foto: Presidencia Colombia).
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Venezuela

Petro propone

  • educación superior gratuita,
  • trabajos estatales garantizados para los desempleados,
  • finalizar nuevas exploraciones de petróleo y gas (los hidrocarburos representan 50% de todas las exportaciones y la reforma fiscal),
  • 5 puntos porcentuales del PIB para pagar una mejor salud y bienestar públicos;
  • empresas a pagar el 70% de sus ganancias en dividendos,
  • reforzar las pensiones estatales y
  • reformar el Banco Central independiente.

Las propuestas pueden parecer contradictorias pero en cualquier caso resultan un cambio de rumbo importante.

Su política exterior no es menos radical.

  1. Él quiere renegociar el tratado de libre comercio de Colombia con Washington.
  2. Es partidario de legalizar el narcotráfico —aunque dice que esto está fuera de las manos de Colombia y dependerá de las naciones consumidoras— y
  3. restauraría los lazos diplomáticos con Venezuela, donde EE. UU. no reconoce al presidente Nicolás Maduro y mantiene una embajada de Venezuela en el exilio en Bogotá.

El acuerdo comercial de una década permitió crecer 53% las exportaciones no petroleras y mineras de Colombia a EE. UU. pero Petro argumenta que el pacto comercial ha paralizado el sector agrícola de Colombia y ha obligado a los agricultores a recurrir a la producción de coca para llegar a fin de mes.

"EE. UU. no renegociará el acuerdo comercial, no va a suceder”, advierte la Administración Biden.

A pesar de los miles de millones que los sucesivos gobiernos estadounidenses han invertido en la lucha contra el tráfico, se estima que Colombia produce 4 veces más cocaína que a principios de la década de 1990, cuando Pablo Escobar era el jefe de Medellín.

Luego, Bogotá y Caracas rompieron relaciones diplomáticas en 2019 cuando el entonces presidente Donald Trump, con el apoyo de Iván Duque intentó derrocar al presidente Maduro al reconocer al opositor venezolano Juan Guaidó como presidente legítimo. La política de Trump fracasó y Petro quiere restablecer las relaciones diplomáticas con Caracas.

La comunidad empresarial y los terratenientes de Colombia están alarmados por las propuestas económicas de Petro, aunque a medida que se acercan las elecciones y su victoria parece más probable, menos están dispuestos a hablar.

En una intervención pública, José Félix Lafaurie, presidente ejecutivo de la asociación colombiana de ganaderos Fedegán, envió una carta abierta a los miembros diciendo que algunas de las políticas agrícolas de Petro “llevarían a la bancarrota a miles de familias ganaderas en todo el país” y les dijo: “Los ganaderos no pueden permitir estas amenazas se conviertan en una realidad”.

Petro fue alcalde de Bogotá de 2012 a 2015 y fue destituido de su cargo después de que un intento de reestatizar la recolección de basura, que terminó en montones de residuos en las calles. Más tarde fue repuesto por un tribunal y que que su desplazamiento fue ilegal.

Lo cierto es que a Petro no le fue bien durante su alcaldía de Bogotá. La pregunta es si sería capaz de armar un gobierno un poco más serio que el que tuvo como alcalde.

La audacia de las ideas de Petro ha entusiasmado a muchos de los jóvenes colombianos, especialmente a los de grupos marginados.

Petro ha moderado su tono durante la campaña. Hizo una promesa pública de no expropiar activos privados y ha insistido en que no tiene intención de quedarse una vez que termine su único mandato de 4 años: la constitución de Colombia prohíbe la reelección, aunque varios ya la han violentado.

Él estaría limitado por un Legislativo atomizado. Su coalición, el Pacto Histórico, es el grupo más grande pero tiene apenas el 18% de los escaños en el Senado y el 15% en la Cámara Baja.

Todavía tiene que ganarle a otros 6 candidatos, aunque ellos están muy por detrás en las encuestas. Pregunta clave: ¿habrá balotaje o no será necesario?

La seguridad en su campaña se ha reforzado tras las amenazas de muerte y sus apariciones suelen cambiarse o cancelarse en el último momento.

El único rival político serio de Petro parece ser Gutiérrez, el ex alcalde de Medellín, quien enfatiza sus credenciales centristas, pero ha tenido problemas para persuadir a los votantes de que él representa algún cambio respecto de Iván Duque, el hijo político de Álvaro Uribe.

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