Los mercados globales de bonos recuperaron algo de oxígeno este miércoles 03/09 tras semanas de tensión y ventas masivas, en medio de crecientes señales de desaceleración en la economía de Estados Unidos y especulaciones sobre una política monetaria más flexible por parte de la Reserva Federal.
INESTABILIDAD GLOBAL
Los datos de empleo de Estados Unidos presionan a la Fed
La caída en vacantes laborales refuerza apuestas de baja en la tasa de interés, mientras crecen las dudas sobre la deuda de Estados Unidos.
Nuevos datos de empleo fueron clave para la baja en rendimientos de los bonos
El punto de inflexión vino de la mano de los datos del informe JOLTS (Job Openings and Labor Turnover Survey), que mostraron una caída inesperada en las vacantes laborales: solo 7,18 millones en julio, por debajo de las 7,38 millones estimadas y las 7,44 millones del mes anterior. La cifra, interpretada como una señal de enfriamiento del mercado laboral, alimentó las expectativas de que la Fed podría recortar las tasas de interés más rápido de lo previsto.
Shaun Osborne, estratega jefe de divisas en Scotiabank, advirtió al Financial Times:
Como reacción inmediata, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años retrocedieron 0,06 puntos porcentuales, ubicándose en 4,90 %. A nivel global, la noticia alivió la presión sobre bonos soberanos de otros países, cuyos rendimientos habían alcanzado máximos históricos. En el Reino Unido, por ejemplo, el rendimiento de los bonos a 30 años bajó del 5,75 % al 5,60 % tras tocar su nivel más alto desde 1998.
El repunte llega en un contexto de gran incertidumbre financiera, agravado por una combinación de factores: emisiones masivas de deuda post-verano, inflación persistente y un retroceso de compradores institucionales tradicionales como fondos de pensiones y aseguradoras, ante el retiro de los bancos centrales de sus políticas de compras de emergencia iniciadas tras la pandemia.
Roger Hallam, director de tasas globales de Vanguard, explicó que la reciente debilidad del mercado de bonos refleja el aumento repentino en la oferta, y la desaparición de un “contexto técnico favorable” que sostenía los precios.
Las internas entre el ejecutivo y la Fed
En paralelo, el panorama político en Estados Unidos añade más presión. Las críticas del presidente Donald Trump hacia la Reserva Federal y sus intentos de influir en la política monetaria reactivaron el temor a un escenario de “dominancia fiscal”, donde las tasas se mantienen artificialmente bajas para contener el costo del servicio de la deuda. La preocupación es que esto alimente la inflación a largo plazo.
La diferencia entre los rendimientos de los bonos a 30 y 10 años en Estados Unidos alcanzó 0,7 puntos porcentuales, la mayor brecha desde 2021. Esto refleja una creciente presión sobre la deuda a largo plazo, percibida como más vulnerable ante los desequilibrios fiscales y el deterioro de las expectativas de crecimiento.
En este clima, los analistas coinciden en que los próximos movimientos de la Fed —y la forma en que se preserve su independencia— serán claves para contener el nerviosismo de los mercados y evitar que la volatilidad de los bonos se traduzca en una crisis de mayor envergadura.
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