CÓRDOBA. Desde la década de los 70’ Córdoba no registraba muertos en actos sindicales a raíz de siputas referidas al poder gremial y a la puja con sectores políticos. Durante más de 40 años, y gracias a la reconstrucción democrática, el ámbito gremial se mantuvo “limpio”, aunque siempre sospechado de conexiones con el bajo mundo.
CRIMEN
Córdoba: Guerra sindical amenaza paz de 40 años
En Córdoba, una guerra sindical desatada terminó con una trabajadora muerta en un acto. Salpica a políticos.
Todo ese tejido se volvió a romper el pasado sábado 9 de septiembre cuando la trabajadora de limpieza Gabriela Pérez, afiliada al Soelsac, fue asesinada en medio de una balacera. Los disparos se dirigían al Club Yapeyú, donde se llevaba a cabo un acto sindical liderado por Sergio Fittipaldi, responsable del sindicato mencionado (Sindicato de Obreros y Empleados de Empresas de Limpieza, Servicios y Afines de Córdoba).
La mujer, de apenas 24 años, fue receptora de al menos uno de 10 disparos que se produjeron contra las instalaciones del club. La bala atravesó su cuello y la mató casi de inmediato.
Atrás, Pérez dejó a un pequeño hijo y a toda una familia por la cual trabajaba realizando tareas de limpieza. La mujer se desempeñaba en el Palacio Municipal 6 de Julio.
Según declaraciones de la familia, la joven asistió al evento por pedido expreso de sus superiores. En caso de no hacerlo, los 110 mil pesos de remuneración que cobraba no llegarían a fin de mes.
Así, atada a sus obligaciones, la mujer concurrió. Y se encontró con una muerte dantesca.
Sin embargo, Pérez no habría sido el objetivo de las balas. Proyectiles que salieron de un arma empuñada para servir de golpe en una verdadera guerra sindical entre el Soelsac y el Surrbac (Sindicato Único de Recolección de Residuos y Barrido de Córdoba).
Según Fittipaldi, referente del Soelsac y presente en el acto que terminó en asesinato, él mismo era el destino final de los balazos. “El atentado estaba dirigido a mi persona y trágicamente acabó con la vida de nuestra compañera Gabriela”, destacó en declaraciones recientes.
Además, el titular del sindicato apuntó contra Franco Saillén, ex diputado K y dirigente del Surrbac, sino el gremio más “pesado” de Córdoba. “Franco Saillén tiene el objetivo de sembrar un escenario de pánico y caos entre los trabajadores que nuclea el Soelsac”, aseguró.
El poder en disputa
El enfrentamiento entre ambos dirigentes tiene larga data. El centro de las tensiones yace en la afiliación de los trabajadores de la limpieza, que actualmente se concentran bajo los dos sindicatos mencionados.
De hecho, el incremento de la violencia en la disputa se produjo días antes de la Asamblea General del Soelsac, que va a determinar la Junta Electoral para los comicios internos que definan la continuidad o no de Fittipaldi en la conducción. “Este jueves llevaremos a cabo la asamblea para demostrar que el camino es la palabra, y no la violencia. Y que los afiliados puedan de manera democrática, elegir con libertad a sus autoridades. No más represiones y sometimientos en base al amedrentamiento, la coerción, las amenazas o la violencia. Nunca más”, finalizó.
En la misma línea, Saillén descargó. "Mis respetos a la familia. La conocía a la compañera. Llama mucho la atención que sea a cuatro días de la elección de junta electoral. La organización tenía casi el 95% de chances de ganar", describió sobre Más Soelsac, la lista con 70 por ciento de mujeres que Saillén apoya explícitamente y que le compite el espacio a Sergio Fittipaldi.
En medio de esa disputa, tanto Saillén como Fittipaldi han sido protagonistas de numerosas denuncias cruzadas. En los descargos, se apunta la presencia de personas vinculadas al narcotráfico y delincuentes pesados como actores de reparto.
Además de las conexiones con el bajo mundo que orbitan la pelea, también hay nexos políticos. Tanto con el oficialismo nacional, como así también con el provincial.
De hecho, ambos sindicalistas fueron parte de la campaña del PJ provincial. Campaña que derivó en victorias tanto en Córdoba, como en Córdoba Capital.
Al respecto, algunos medios locales intentaron exponer dichas conexiones en medio de una tensión por la redistribución de la pauta oficial. Concretamente, apuntaron contra Martín Llaryora por algunas fotos en las que el gobernador electo aparece junto a Fittipaldi y Saillén.
Prontuario
Para ninguna de las partes es la primera vez. Con años frente a sus respectivos gremios, tanto Saillén como Fittipaldi conocen a la perfección el submundo sindical.
Al respecto, quien más exposición pública ha tenido en los últimos años fue el referente del Surrbac. Un sindicato que se le supo plantar a nada menos que Camioneros para sostener su existencia en Córdoba.
En el caso de Saillén, los roces con la Justicia fueron varios y de gran escala. En ese orden, su padre, Mauricio Saillén, pasó varios periodos en la cárcel por un presunto caso de asociación ilícita dedicada a la usura, lavado de activos y administración fraudulenta, algo que también le cabió a su socio Miguel Catrambone.
Para su hijo Franco, la causa tocó de cerca. En su momento, y como diputado del kirchnerismo, acusó al por entonces Gobierno de Mauricio Macri de persecución política contra su familia.
Por su parte, Fittipaldi sostuvo conexiones con el mundo barra. Además de ser el conductor del Club Argentino Peñarol, su sindicato está fuertemente relacionado con La Fiel, barra brava de Talleres.
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