Festejen brokers: Facebook ahora sí va a la Bolsa pero...
La red social más potente del mundo internet planea solicitar este miércoles a la SEC (1/02) autorización para emitir acciones al público. Con el objetivo de recaudar entre US$ 5.000 y 10.000, es sin duda la salida a bolsa más esperada del mundo de la tecnología en los últimos años. Pero...
01 de febrero de 2012 - 08:13
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Facebook, cara-libro, o libro de caras. Como sea, los inversores del mundo podrán finalmente estar cara a cara con los libros (contables) del Gigante de Internet.
Con Morgan Stanley como principal colocador, Facebook estaba presentando este miércoles (1/02) a la SEC (la Comisión de Valores de USA) la documentación preliminar para una Oferta Pública de Valores (OPV) por unos US$ 5.000 millones. Otras 4 firmas secundarán a Morgan Stanley para gestionar la oferta.
La compañía que fundase Mark Zuckerberg durante su estadía en Harvard University eligió a Morgan Stanley para ser la principal colocadora de la que se espera sea la mayor OPV de la historia de Silicon Valley. La firma ya tiene experiencia similar con otras OPV de Internet, como las de Groupon y Zynga.
Su papel será clave, ya que deberá convencer a los inversores de que no se producirá un crash similar al que vivieron firmas como Terra hace una década. Un sentimiento que ha provocado que el mercado se muestre muy cauto con este tipo de empresas. Sobre todo, cuando se trata de invertir en ellas.
Los US$ 5.000 millones es un objetivo preliminar y podría incrementarse en los próximos meses en respuesta a la demanda de los inversores. Incluso se habla de un objetivo de máxima de US$ 10.000.
Pero por el momento, mucho rumor y poca certeza. Así, mientras la mayoría de los medios apuntan a una valoración inicial de hasta US$ 100.000 millones, con hasta 10.000 millones en inversiones nuevas, otros señalan que la empresa podría reducir esa cifra a la mitad, jugando a la baja en un intento de aumentar el interés de los accionistas. Aunque sea más que doblando los US$ 2.000 millones que recaudó Google en su día.
Goldman Sachs, Bank of America Merrill Lynch, Barclays Capital y JP Morgan completan la lista inicial de agentes colocadores, aunque podrían sumarse otras firmas. Facebook por el momento declinó hacer todo tipo de comentarios.
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El cronograma de presentación parece establecer un marco temporal para que Facebook finalice el proceso de la OPV para mayo.
Como el precio de las acciones de Facebook probablemente no se establezca hasta dentro de 3 meses, aún es incierto qué valoración persigue la compañía con su OPV. Durante ese lapso, el tamaño de la oferta podría incrementarse si la demanda de los inversores lo requiere.
Las últimas transacciones con acciones de Facebook en operaciones privadas han apuntado a una valoración por encima de los US$ 80.000 millones.
Según The Wall Street Journal, la red social pretende recaudar alrededor de US$ 10.000 millones, una cifra que la convertiría en la mayor operación de una tecnológica de la historia.
¿La prueba? Ese dinero es casi 6 veces el que consiguió ingresar el buscador Google en 2004 (cuando captó US$ 1.700 millones), y casi duplica el que recaudó Infineon Technologies en el año 2000, en plena fiebre de las puntocom.
Sin embargo, la agencia Reuters anunció anoche (31/01) que la oferta que presentará hoy (1/02) la red social prevé recaudar en US$ 5.000 millones. De ser así, el estreno de Facebook estaría un paso por detrás del de Infineon Technologies, que se llevó al bolsillo nada menos que 5.900 millones.
La eventual OPV ha alimentado un frenesí de especulaciones por parte de inversores y medios este mes, beneficiando a acciones de otras redes sociales, desde la china RenRen a la comunidad de profesionales LinkedIn, y encendiendo una feroz competencia en Wall Street.
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Compañías de Silicon Valley como Zynga, LinkedIn, Groupon o Pandora Media comenzaron el año pasado a poner a prueba el apetito de los inversores por una nueva ola de "puntocoms", con resultados variados.
Los inversores habían advertido el año pasado sobre una segunda burbuja "puntocom" que se estaría gestando después de que el precio de las acciones de LinkedIn se duplicara en su estreno. Pero el entusiasmo se ha desvanecido en las últimas semanas.
La última "puntocom" en salir a bolsa, Zynga, cerró un 5% por debajo de su precio de OPV en su primer día de operaciones el pasado diciembre.
Mas que Zynga, Groupon o LinkedIn, la de Facebook es sin duda la salida a bolsa más esperada del mundo de la tecnología en los últimos años. Y al igual que los resultados de Apple parecen provenir de un planeta donde nadie ha oído hablar de la palabra "crisis" en años, el rendimiento en bolsa de la red social más grande del mundo podría ser de lejos más saludable que el de los mercados en los últimos 3 años.
Pero ojo, que la bolsa está hecho para que unos ganen, y otros pierdan. Los casos de RenRen y Linkedin deberían ser paradigmáticos: ambos sufrieron grandes descensos en sus cotizaciones tras su salida a bolsa.
“Casi la mitad de estas compañías cotizan por debajo de su precio de estreno”, asegura Rick Kline, socio de Goodwin Procter, a MarketWatch. “Sin embargo, la salida a bolsa de Facebook podría ser la clave para los inversores al frenar en seco los rumores”, continúa el experto.
Al menos, las cifras de la red social cuentan con argumentos para conseguirlo: cuenta con 800 millones de usuarios en todo el mundo y unos ingresos que podrían rondar los US$ 4.000 millones. Un escenario suficiente como para que, antes de cotiza, tenga un valor de mercado de entre US$ 75.000 y 100.000 millones, lo que sitúa a Facebook a la misma altura que la tienda online Amazon.
Sin embargo el debut de Facebook podría generar cuotas menores de las que se ven en las emisiones normales. Analistas de Freeman & Company calcularon que los costos de la emisión serían de apenas 2.5 por ciento a 2.8 por ciento, aproximadamente lo que Google y Visa pagaron al emitir sus acciones al público.
La ansiada entrega de documentos por parte de Facebook ante la SEC revelarán cuándo intenta obtener en el mercado accionario, qué piensa hacer con el dinero y detalles sobre el desempeño de la empresa y sus proyecciones de crecimiento a futuro.
Por lo general, las acciones comienzan a intercambiarse de tres a 4 meses después de la entrega de documentos a los reguladores.
Inversionistas y observadores de ofertas públicas están anticipando una especie de giro: tal vez una disposición por los 800 millones de usuarios de Facebook, una empresa que asegura que todo está conectado con las relaciones personales para entrar en acción.
Para mayo los inversores podrán tener en su cartera acciones de Facebook. Para ese entonces, se habrá podido revisar los estados contables del gigante de internet por primera vez en su historia.
Pero...
Para equilibrar un poco el entusiasmo, en la web CNN Expansión se publicó lo siguiente, con la firma de JP Mangalindan:
Cuando Facebook finalmente se vuelva una empresa pública será un gran momento para Silicon Valley, no sólo porque podría ser la mayor oferta pública inicial de una empresa tecnológica en la historia, sino también porque validaría el asombroso crecimiento de la red social hasta la fecha. Cuando me uní a ella, era una comunidad en línea sólo para universitarios que contaba únicamente con lo esencial y donde se podía hablar de cursos, de la vida en los dormitorios, y acechar a esa guapa compañera de clase de Historia de Asia del Este. Ahora, es el sitio de Internet en el que la gente pasa más tiempo, con 800 millones de usuarios de 13 años en adelante, que suben 250 millones de fotos al día.
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En Estados Unidos, el usuario promedio pasa 8 horas al mes en Facebook. Yo, como el adicto confeso que soy, cumplo esas horas probablemente en una semana. Para citarme a mí mismo, Facebook eventualmente se convirtió en "una forma de vida: un camino embriagador y sin descanso que he transitado durante años, donde las señales de tránsito son reemplazadas por hilos de noticias dinámicos en tiempo real, y mi frágil ego puede ser aplastado o hincharse de orgullo en función del número de personas que se dignen a poner 'Me gusta' o, mejor aún, a comentar mis publicaciones". Para muchos, Facebook prácticamente es el Internet.
Yo solía poner 'Me gusta' en las actualizaciones de estado de mis amigos con la esperanza de que ellos me devolvieran el favor, retocaba 'Fotos de mí' antes de que subieran, deseleccionaba aquellas que no me retrataban en una luz suave embadurnada de vaselina (todavía hago eso en la mayoría). Lo peor de todo es que pasaba horas revisando 'Personas que quizá conozcas', creando una legión de 1.325 amigos y 11.370 suscriptores. Algunas de estas personas son realmente amigos. Algunas son personas con las que me he cruzado en el trabajo, con quienes he ido a la escuela, con quienes he salido en citas o deseado salir en citas. Otros son probablemente lectores de Fortune, a quienes estoy agradecido. Por lo tanto, ciertamente puedo decir que Facebook despertó y construyó una bestia narcisista en mí.
Luego, hace unos meses, mi relación con Facebook tocó fondo. La compulsión por iniciar sesión alcanzó un punto en el que revisaba Facebook incesantemente en casa, en el tren y en el trabajo. Cuando por alguna razón no podía entrar, me frustraba. Fue sólo cuando me encontré refrescando el hilo de noticias en mi teléfono entre cada abdominal en el gimnasio que me di cuenta de la magnitud de mi adicción. ¿Sería un gran problema si esperaba hasta después para revisarlo? Bueno, por supuesto que no. Pero trata de decirme eso mientras maldecía la recepción de mi celular sobre el banco de abdominales.
Me gusta pensar que existe una razón para ese incidente más allá de un caso leve de 'rabia en el gimnasio'. Por la forma en que Facebook está estructurado ahora, sientes que si no haces contacto con el flujo de información de la red social durante un segundo aquí, o un minuto allá, quedarás perdido. El panel de control (dashboard), que alguna vez fue ejemplo de una relativa simplicidad, semeja vagamente a una pantalla retacada de World of Warcraft. El hilo de noticias divide las actualizaciones en noticias importantes y noticias recientes, una distinción que nunca he necesitado. Y el teletipo (ticker) en tiempo real hace una crónica por minuto de los movimientos de los amigos a medida que ocurren, lo que suena bien en teoría, pero es más bien una distracción visual en la práctica.
La privacidad no era un problema (para mí) hasta hace poco. El encanto de Facebook alguna vez residió en la sensación de exclusividad que proyectaba: un parque cerrado virtual, abierto sólo a un grupo más pequeño de amigos donde podía comunicarme sin pensarlo dos veces. Ahora, cuando lo hago, me edito a mí mismo. Hasta cierto punto, mi perfil y actualizaciones son visibles para mi familia extendida, colegas, contactos profesionales, y un gran número de otras personas, así que publico mensajes, imágenes y enlaces bastante benignos dirigidos al mayor denominador común. Claro, podría crear diferentes grupos de amigos en Facebook y seleccionar quién puede y quién no puede ver mis actualizaciones, pero organizar y mantener esos grupos es demasiado trabajo.
Las crecientes asociaciones de Facebook significan que tengo que tener cuidado con el contenido que consumo. Porque si ingenuamente hago clic en un artículo del Washington Post en línea que un amigo de Facebook leyó, todas las historias que leí de ese medio son transmitidas automáticamente. Con otras aplicaciones como Spotify, la integración con Facebook es obligatoria, es decir que la mitad del tiempo entro en una 'sesión privada' para que los otros no puedan ver las canciones que estoy escuchando. Y aunque la publicidad dirigida puede ser un acuerdo ganar-ganar para los vendedores y los consumidores, no sé si sentirme divertido o incómodo con las recurrentes 'Historias patrocinadas' a la derecha. (Por cierto, Facebook, no me gustan los hombres con tatuajes ni los baños de enzimas de cedro).
Facebook también ha dado lugar a una etiqueta de usuario única para la red social; y no es completamente buena. Del mismo modo en que el comportamiento en el cine ha decaído -con celulares sonando y gente hablando a mitad de una escena-, estoy notando que algunos usuarios cada vez son menos amables. La gente me fastidia si no pongo 'Me gusta' en algo que publicaron. ("Amigo, dale 'Me Gusta'"). Otros esperan que yo sepa todo acerca de sus vidas porque somos amigos en Facebook. ("Bueno, lo viste en Facebook... ¿verdad?"). Y debido a que Facebook nutre nuestra propensión a la gratificación inmediata, esperamos que las cosas sucedan de forma más rápida que en la vida real. Un amigo escribió, de forma no irónica, en otro muro: "¿Por qué no me has respondido? ¡Ya pasaron 20 minutos!"
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Quizá por eso muchos usuarios actuales y anteriores con los que he hablado seguirán alejándose de Facebook, desactivando sus cuentas, o reduciendo su uso. La evolución de la experiencia en Facebook los ha decepcionado o la red social los ha alejado cada vez más de la vida real, creando una falsa sensación de intimidad donde seguir a amigos y familiares en Facebook desplaza las interacciones más profundas y de calidad con ellos.
Por supuesto, todo esto es el resultado del ingenio de Facebook y no voy a desactivar mi perfil en el corto plazo. Pero voy a tratar de usarlo menos. He invertido mucho en mi perfil de Facebook, he pasado incontables horas construyéndolo con amigos, fotos, ligas y actualizaciones de estado, que la idea de simplemente desconectarlo me parece la opción menos atractiva. Mientras trato de encontrar un término medio entre las revisiones en el gimnasio y desactivar la cuenta, me recuerdo a mí mismo las virtudes de Facebook. Me conecta con viejos amigos. Me expone, a través de partes iguales de recomendaciones sociales y casualidades, a información nueva. Y en lo profundo, aunque no lo diga, todavía quiero gustarle a los demás, sea cual sea el fugaz equivalente en línea de ello.









