OMNI vacuna > inmunidad > infección

DISTINTAS POSTURAS

Infección + vacuna: ¿Por qué la inmunidad natural no cuenta?

Algunos países tienen en cuenta los antecedentes de infección por SARS-coV-2 antes de la segunda dosis. Otros solo se enfocan en la inmunidad de la vacuna.

La enorme cantidad de infecciones por COVID-19 a nivel global, junto a la creciente evidencia científica sobre el funcionamiento de la inmunidad, lleva a algunos a preguntarse por qué la inmunidad natural no es un factor en las decisiones acerca de la vacuna.

Mucho se ha dicho sobre el tema: que los anticuerpos tras la enfermedad son suficiente protección por algunos meses, que se necesita solo una dosis, que la inmunidad natural decae inmediatamente y se necesita el esquema completo y hasta se aboga por dosis de refuerzo para todos.

La intención inicial de muchos médicos de aplicar solo una inyección a personas con antecedentes de coronavirus fue que las vacunas lleguen a la mayor población en el menor tiempo posible.

“Muchos de nosotros decíamos que usemos [la vacuna] para salvar vidas, no para vacunar a personas que ya son inmunes”, dijo Marty Makary, profesor de política y gestión de la salud en la Universidad Johns Hopkins, a The British Medical Journal (BMJ).

Aun así, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y sus entes análogos en países de todo el mundo instruyeron a que todos, independientemente de la infección previa, se vacunen por completo tan pronto como fueran elegibles.

La postura se ha basado en que la inmunidad natural varía de persona a persona y a que los expertos aún no saben por cuánto tiempo alguien está protegido.

A medida que más empleadores, gobiernos locales e instituciones educativas se adhieren a la obligatoriedad de la vacuna, quedan algunas preguntas científicas y éticas de considerar al grupo con antecedentes de infección como igualmente vulnerables al virus.

image.png
De las más de cuatro mil millones de dosis de la vacuna COVID-19 que se han administrado en todo el mundo, más del 80% se han utilizado en países de ingresos altos y medianos altos, que representan menos de la mitad de la población mundial, según la OMS.

De las más de cuatro mil millones de dosis de la vacuna COVID-19 que se han administrado en todo el mundo, más del 80% se han utilizado en países de ingresos altos y medianos altos, que representan menos de la mitad de la población mundial, según la OMS.

La evidencia

Algunos estudios importantes mostraron que las células B de memoria y las células T de memoria se estaban formando en respuesta a una infección natural.

Un estudio financiado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Reino Unido encontró "respuestas inmunes duraderas" en el 95% de los 200 participantes hasta ocho meses después de la infección.

Uno de los estudios más grandes hasta la fecha, publicado en Science en febrero de 2021, encontró que, aunque los anticuerpos disminuyeron durante 8 meses, las células B de memoria aumentaron con el tiempo y la vida media de las células T de memoria sugieren una presencia constante.

Los datos del mundo real también han apoyado la postura de la inmunidad natural. Investigaciones en Qatar, Inglaterra, Israel y Estados Unidos han encontrado tasas de infección en niveles igualmente bajos entre las personas que están completamente vacunadas y las que han tenido COVID-19.

En centro médico estadounidense Cleveland Clinic encuestó a sus más de 50.000 empleados y encontró que ninguno de los más de 1.300 no vacunados que habían sido previamente infectados, dio positivo durante los cinco meses que duró el estudio.

A medida que aumentaron los casos en Israel este verano, el Ministerio de Salud informó las cifras por estado de inmunidad. Entre el 5 de julio y el 3 de agosto, solo el 1% de los casos nuevos semanales se produjeron en personas que previamente habían tenido COVID-19. Dado que el 6% de la población estaba previamente infectada y no vacunada, las cifras parecen muy bajas.

Diferentes posturas

En este contexto de diversidad de posturas, algunos países dan cierta vigencia inmunológica a infecciones previas.

Israel recomienda que las personas que han tenido COVID-19 esperen tres meses antes de recibir una dosis de la vacuna de ARNm y ofrece un pasaporte vacunal a aquellos con un resultado serológico positivo independientemente de la vacunación.

En la Unión Europea, las personas son elegibles para un certificado covid digital de la UE después de una dosis única de una vacuna de ARNm si han tenido un resultado positivo en los últimos seis meses, lo que les permite viajar entre 27 estados miembros.

En el Reino Unido, las personas con un resultado positivo en la prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) pueden obtener el pase covid del NHS hasta 180 días después de la infección.

Es demasiado pronto para decir si estos sistemas están funcionando sin problemas o mitigando la propagación. Por eso, la Argentina como decenas de países más, recomiendan la vacunación completa para todos.

Gran parte de esta postura se basa en que la respuesta inmunitaria de la vacunación es más predecible y que, según la evidencia actual, las respuestas de anticuerpos después de la infección varían ampliamente entre personas.

A pesar que no todo el mundo esté de acuerdo, la literatura científica disponible sugiere que la infección natural proporciona inmunidad, pero aparentemente no es tan fuerte y puede no ser tan duradera como la proporcionada por la vacuna.

De hecho, la vacunación universal es una forma más cuantificable, predecible, confiable y factible de proteger a la población.

Enterate de todas las últimas noticias desde donde estés, gratis.

Suscribite para recibir nuestro newsletter.

REGISTRATE

Dejá tu comentario