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INVESTIGACIÓN

Infección + vacuna: ¿La mejor inmunidad contra la Delta?

Un estudio sugirió que la vacuna en personas previamente infectadas induce anticuerpos más potentes y menos susceptibles a ser evadidos por nuevas variantes.

Incluso después de implementar varias medidas, como la vacuna y las restricciones de circulación, la COVID-19 en todas sus nuevas variantes sigue dejando a los sistemas de salud pública y a las economías del mundo en crisis.

La enfermedad se ha cobrado más de 4,3 millones de vidas en todo el mundo, mientras las campañas de inoculación se centran principalmente en países desarrollados.

Como resultado, se ha observado una disminución en la tasa de hospitalización y mortalidad. Sin embargo, la vacuna no ha logrado controlar la propagación de la COVID-19 y el surgimiento de nuevas variantes más trasmisibles.

Algunos estudios previos han correlacionado la protección contra la enfermedad con la producción de anticuerpos neutralizantes contra la proteína de pico (Spike) del virus.

Esta proteína es la que media la entrada del virus a la célula humana y contiene dos dominios: el S1 y S2.

Variante genética

Las nuevas variantes son subtipos del virus que son genéticamente distintos a la cepa original detectada por primera vez en Wuhan, pero no lo suficientemente diferentes como para constituirse en un virus distinto.

Con la pandemia de COVID-19 ya avanzada, se comenzó a informar la aparición de versiones del SARS-CoV-2 que podrían escapar a los anticuerpos neutralizantes.

Algunas de estas nuevas variantes, como B.1.1.7 (alfa), B.1.351 (beta), B.1.1.248 (gamma) y B.1.617.2 (delta), han sido clasificadas como “variantes de preocupación” por el Organización Mundial de la Salud (OMS).

Actualmente, la Delta está circulando a nivel mundial y ocasionando dificultades a la población con la vacuna. Debido a que es más infecciosa y podría evadir los anticuerpos neutralizantes, algunos países optan por colocar una tercera dosis de refuerzo.

Inmunidad

Estudios previos han indicado que la vacunación de individuos que tuvieron COVID-19 puede producir anticuerpos neutralizantes mil veces más altos que los inducidos por solo por infección o vacunación.

Estos resultados devinieron en una de las medidas para contener la pandemia, que es inducir la respuesta a través de una tercera dosis de refuerzo.

En este contexto, un nuevo estudio publicado en bioRxiv, una plataforma de investigaciones no revisadas por pares, se centró en comparar la respuesta de anticuerpos neutralizantes contra la cepa original que causa COVID-19 y las variantes en participantes vacunados, con y sin previa infección.

Los resultados demostraron que la inmunización de individuos que ya son seropositivos al virus aumenta la frecuencia, la potencia y la amplitud de los anticuerpos neutralizantes. Por tanto, esta estrategia podría resultar eficaz frente a variantes emergentes.

Además, el estudio reveló que la mayoría de los anticuerpos podrían neutralizar la variante original del SARS-CoV-2 de Wuhan, pero no necesariamente a las variantes beta y gamma. El porcentaje de anticuerpos que neutralizan las variantes alfa y delta es incluso menor.

Nuestros datos sugieren que las personas que son seropositivas después de la infección o la vacunación primaria producirán anticuerpos con mayor potencia y amplitud y podrán controlar mejor las variantes emergentes del SARS-CoV-2. Nuestros datos sugieren que las personas que son seropositivas después de la infección o la vacunación primaria producirán anticuerpos con mayor potencia y amplitud y podrán controlar mejor las variantes emergentes del SARS-CoV-2.

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