Este martes 23/2, la oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunció una donación de miles de vacunas (la cifra concreta no ha sido revelada) a la Autoridad Palestina, así como a otros países, entre los que se encuentran Honduras, Guatemala y la República Checa.
NO LOS UNE EL AMOR
Tras negociar vacunas por prisioneros con Siria, Israel dona antídotos a su archienemigo palestino
Las enemistades históricas del Medio Oriente deberán esperar: cuando las poblaciones están unidas de manera inextricable, las campañas de vacunación que abarquen a una sola de las partes están destinadas a fracasar.
Mientras que Israel no ha registrado todavía ninguna vacuna propia contra el Covid-19 (el fármaco está en fase de desarrollo), es el país del mundo que más avanzado está en la campaña de vacunación de su población.
Y si bien el comunicado de la oficina del primer ministro especifica que las dosis adquiridas por el país seguirán estando destinadas a su propia población, estratégicamente ha decidido destinar una porción para la donación, ya sea con fines diplomáticos o, como en el caso palestino, con motivación pragmáticamente sanitaria.
La donación parece estar motivada por la diplomacia el caso de Guatemala, que tiene una embajada en Jerusalén, o de la República Checa, que planea abrir una sede diplomática en esa ciudad la semana entrante.
Esta semana, la radio del Ejército israelí reportó que Netanyahu estaba contemplando donar vacunas a un país con el que aún no tiene relaciones diplomáticas a cambio de la normalización.
En el caso palestino, con el contacto permanente que hay entre cisjordanos e israelíes, pensar en que una campaña de vacunación que contemple a uno solo de los 2 grupos puede funcionar, es una ilusión.
Cuando Israel comenzó su campaña de vacunación, algunos activistas y medios extranjeros criticaron al país por no haber incluido a los palestinos, argumentando que como "poder ocupante", es responsable. Israel respondió en ese entonces que según los Acuerdos de Oslo, la Autoridad Palestina es responsable por la salud de su población, incluida la vacunación.
La explicación de por qué se decidió ayudar a los palestinos probablemente sea puramente pragmática y se halle en una declaración de Netanyahu la semana pasada, cuando dio cuenta de esta realidad: Israel y los palestinos están "en el mismo rango epidemiológico". Es por lo tanto imposible lograr inmunidad colectiva vacunando solo a uno de ambos grupos.
"Tenemos un interés claro en que no queremos que ingresen enfermedades y personas enfermas a través de nuestras fronteras desde la Autoridad Palestina y Gaza", dijo Netanyahu.
"Durante el último mes, una cantidad limitada de vacunas no estaban siendo utilizadas y se estaban acumulando, y por lo tanto se decidió ayudar con una cantidad simbólica de vacunas al personal médico de la Autoridad Palestina y a otros países que le pidieron a Israel", explicó la oficina del primer ministro.
El viernes pasado, la Autoridad Palestina anunció un acuerdo con Israel para vacunar a unos 100.000 palestinos que trabajan en territorio israelí.
Pero no terminan con la diplomacia y el pragmatismo epidemiológico los fines que Israel está otorgando a las vacunas contra el Covid-19: la semana pasada, el país negoció con Siria la liberación de 2 prisioneros sirios a cambio de la de una joven judía que había entrado en territorio sirio por voluntad propia. Se conoció que una cláusula secreta del intercambio de prisioneros, con la mediación de Rusia, obliga a Israel a costear el envío de cientos de miles de dosis de Sputnik V a Damasco.









