Desde el retorno de la Democracia, Uruguay no ha vivido un atentado de la magnitud del que vivió este lunes la máxima autoridad del Ministerio Público, la fiscal Mónica Ferrero, cuando dos hombres armados atacaron su casa lanzando una granada, un ataque que la Justicia está investigando como uno direccionado por Sebastián Marset, el capo narco que opera desde las sombras en al menos tres países de Latinoamérica.
SOSPECHAS DE MARSET
No fue el Pequeño J: Atentado narco con granada a una fiscal de Uruguay
Un atentado con una granada casi le cuesta la vida a una fiscal uruguaya que investiga al capo narco Sebastián Marset, con presencia en tres países limítrofes. El narcotráfico, más allá del Pequeño J.
Alrededor de las cinco de la mañana del domingo, unos hombres lanzaron un artefacto explosivo y abrieron fuego contra las paredes de la vivienda de la fiscal de la Corte, Ferrero, que investiga las causas más sensibles del tráfico de drogas nacional y transnacional.
A pesar de tener una garita de seguridad de 24 horas en su domicilio de Jacinto Vera, típica zona de clase media trabajadora de Montevideo, los atacantes treparon por los techos aledaños, desde donde lanzaron la granada y ejecutaron disparos, de acuerdo con la información proporcionada por el diario uruguayo El Observador.
Los delincuentes habrían llegado en un auto y en una camioneta, que apareció incinerada un rato después, cerca del arroyo Miguelete de Uruguay. En cuanto al auto, también fue encontrado y sus dos ocupantes, detenidos.
Al respecto del atentado, los investigadores lo vinculan con el caso de los 2.200 kilos de cocaína encontrados en Punta Espinillo, con el cártel de Los Albín y con Sebastián Marset, el capo narco que está prófugo de la Justicia de Uruguay, Paraguay, Brasil y Estados Unidos, acusado del asesinato de un fiscal y de delitos relacionados con el narcotráfico y el crimen organizado.
El ataque a Ferro, interpretando como una acción para ameredentarla, fue condenado por toda la dirigencia política. En ese sentido, el expresidente Luis Lacalle Pou fue uno de los primeros en expresarse en la red social X y reveló que llamó al actual mandatario Yamandú Orsi.
"Me comuniqué con el presidente Yamandú Orsi a raíz del atentado contra Mónica Ferrero. En este tema no puede haber diferencias, ni dos opiniones...Del lado de la institucionalidad, del lado del orden, del lado de la protección. Mi solidaridad con Mónica Ferrero y su familia", dijo el exmandatario uruguayo.
En tanto, el presidente Yamandú Orsi lanzó un posteo a través del cual condenó el atentado contra la jefa de fiscales e informó la existencia de "indagados y pistas firmes sobre los posibles responsables”.
Sebastián Marset y el cártel de los Albín detrás del atentado a la fiscal de Uruguay
La fiscal uruguaya Mónica Ferrero, cuyo domicilio fue atentado con una granada y balas, investigó las actividades de la organización criminal de Sebastián Marset, en Uruguay.
Sebastián Marset es por estos días el narcotraficante charrúa más buscado en el Cono Sur. Este capo narco llegó a ser futbolista profesional en la B paraguaya (Deportivo Capiatá) mientras era buscado por la Interpol, y hasta burló megaoperativos y allanamientos en Bolivia, Uruguay y Paraguay. Sus chanchullos, incluso, salpicaron al exmandatario paraguayo Horacio Cartes. Y su figura también enchastró al gobierno de Lacalle Pou, cuando funcionarios de la Cancillería le entregaron un pasaporte mientras estaba prófugo.
Este capo narco, quien opera desde las sombras, había mandado un mensaje de amenaza a la fiscal Ferrero.
"Estamos un poquito enojados, como ve, con la parte de narcóticos. Ya le dimos un pequeño susto para que vean que no les tenemos miedo. Queremos que nos respeten ustedes para que nosotros los podamos respetar. A partir de ahí, no va a haber atentados ni contra las entidades a cargo de usted, ni contra usted. Si siguen haciendo las cosas difíciles para nosotros, vamos a ser un poquito más duros. Si ustedes flexibilizan, nosotros también lo haremos”, fue el mensaje recibido por la fiscal que publicó el portal Infobae.
Del mismo modo, hace cinco años, en aquel entonces la fiscal especializada en Estupefacientes de primer turno, recibió personalmente una amenaza en su celular, al día siguiente de un atentado contra la Brigada Antidrogas.
El mensaje del 9 de marzo de 2020, fue enviado desde un teléfono perteneciente al contratista de fútbol Gerardo Arias y era utilizado por su hijo, estaba firmado con las siglas PCU, correspondientes al Primer Cártel Uruguayo. La firma apareció en varios ladrillos de cocaína incautados en varios países de la región; además de estar tatuadas en la muñeca derecha del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset.
Sobre las sospechas de un ataque pergeñado desde las filas de Marset, el ministro de Interior uruguayo, Carlos Negro, recordó el lunes que en 2024 Luis Mendoza (director del Instituto Nacional de Rehabilitación de Uruguay) sufrió “un atentado en su contra en las dependencias del INR”. Por este ataque resultó condenado el narcotraficante Luis Fernando Fernández Albín, líder del grupo que opera en Cerro Norte.
“Hay que destacar que estos hechos reconocen patrones comunes con otros que han ocurrido en el pasado en nuestro país”, afirmó Negro, en referencia tanto a “las armas utilizadas” como “los objetivos”.
“Esta forma de cometer estas advertencias, amenazas, atentados, contra la vida y las instalaciones de las instituciones que están vinculadas a la represión del tráfico de drogas tienen diferentes formatos y se adaptan a diferentes modalidades, pero reconocen patrones comunes”, resaltó.
El ministro uruguayo aseveró que se han detectado “patrones comunes entre este episodio" de Ferro y otros que "son protagonizados, quizás, por algunas personas que pueden llegar a repetirse”. Dijo que hay “algunos nombres que se repiten y, fundamentalmente, el modus operandi, es decir, el tipo de armamento utilizado en otras ocasiones, con respecto a objetivos, que están todos vinculados a la represión del narcotráfico”.
Negro aseguró que el narcotráfico “reacciona frente al trabajo y a los resultados de las investigaciones de la Policía Nacional”. En tal sentido, rememoró que a principios de agosto de 2025 la Policía uruguaya incautó 2.200 kilos de cocaína en Punta Espinillo, un cargamento “equivalente a casi 15 millones de dólares en Uruguay y quizás a más de 70 millones de dólares en los destinos adonde estaban destinados a viajar”.
En ese operativo se detuvo a seis personas que estarían vinculadas al grupo criminal Los Albín, que opera en Villa Española, Cerro y Cerro Norte. Esta organización opera en coordinación con Marset, quien sigue prófugo.
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