En una entrevista de 2 horas con la presentadora estadounidense, Oprah Winfrey, transmitida en la noche del domingo 7/2, los Duques de Sussex -el príncipe Harry y su esposa Meghan Markle- finalmente dieron su viersión de los hechos que llevaron a consumar su renuncia a seguir perteneciendo a la realeza.
ESCÁNDALO
Harry y Meghan arrojan un dardo incendiado que podría ser el fin de la monarquía británica
Ni el romance del príncipe Carlos con Camila Parker Bowles le hizo tanto daño a la reputación de la familia real británica.
La entrevista contuvo declaraciones explosivas que cayeron como una bomba de estruendo en Gran Bretaña.
Meghan relató que formar parte de la realeza la llevó a perder las ganas de vivir. Especialmente el racismo que sufrieron ella y su hijo Archie.
Según la duquesa, cuando ella estaba embarazada, hubo conversaciones y preocupación entre miembros reales sobre cuán oscura podría llegar a ser la piel del bebé que estaba en camino.
La raíz del conflicto es que a diferencia de su primo George, Harry no ha recibido el título de príncipe. Aunque se había dicho que esto fue por decisión de sus padres, Meghan aseguró que hubiese preferido que su hijo tenga el título de príncipe "por seguridad" pero sugirió que se lo negaron por el presunto racismo.
No quiso especificar quiénes pronunciaron los supuestos dichos racistas.
Cuando Oprah le preguntó si el hecho de que Archie fuera príncipe era importante para ella, respondió: “Si significaba que iba a estar a salvo, entonces por supuesto”.
Agregó que el Palacio de Buckingham se negó a otorgar protección al niño, a pesar de que esa es la tradición, y que se sintió abrumada por la idea de que su hijo “no fuera a estar seguro, y que al primer miembro de color de esta familia no se le diera un título de la misma forma que a otros nietos se les daría”.
Harry, por otro lado, reveló que hace mucho tiempo que no habla con su padre (Carlos no le atiende las llamadas), que la familia real les ha cortado todo apoyo económico e infraestructura de seguridad.
"Tengo todo lo que me dejó mi mamá. Sin eso, no hubiésemos podido hacer esto", dijo el príncipe en referencia a la salida de la realeza.
Es importante a destacar: la entrevista llegó luego de que la semana pasada, el Palacio de Buckingham anunciara el inicio de una investigación sobre las acusaciones de que Meghan, la duquesa de Sussex, intimidaba a 3 empleados dentro de la casa real.
La medida se produjo después de que The Times en el Reino Unido publicara un informe que citaba fuentes que dijeron que Meghan expulsó a 2 asistentes de su casa en el Palacio de Kensington y socavó la confianza de un tercer miembro del personal.
Markle aseguró a Oprah que "La Firma" (una de las formas de referirse a la realeza británica) estaba perpetuando falsedades contra ella.
Es decir, hay que leer la entrevista y la acusación de Buckingham dentro del marco de una guerra que parece recién estar comenzando.
En la entrevista con Oprah, Meghan aprovechó para desmentir otra de las historias que había aparecido en los medios, que decía que ella había hecho llorar a Kate Middleton, su concuñada.
Desencuentros entre ambas han trascendido de manera prolífica en los medios británicos.
"Fue al revés", dijo Markle. "Unos días antes de mi boda, ella estaba molesta por un tema de los vestidos de las damas de honor y me hizo llorar, me lastimó", dijo. Aunque luego, aclaró, Middleton se disculpó con ella.
"Ahora tenemos a nuestra familia", dijo Harry a Oprah.
Megah está embarazada y los duques adelantaron que será una niña.
"Nos tenemos los 4 y tenemos a nuestros perros."
"Estaba atrapado y no sabía que estaba atrapado", dijo Harry. "Pero el momento en que conocí a Meg y nuestros mundos se encontraron de la manera más estupenda... Mi padre y mi hermano: ellos están atrapados. No pueden irse. Y los compadezco."
Gran parte de la prensa británica pinta a Meghan como una escaladora social sin escrúpulos.
Entre ellos, el presentador de televisión Piers Morgan:
"Meghan Markle es una de las escaladoras sociales más despiadadas que conocí en mi vida. Y cualquiera que piense que de lo que quiere escapar es de la fama, está equivocado. Lo que quiere hacer es ser una estrella global montada sobre la fama estratosférica que ha adquirido casándose con un miembro de la familia real británica."
Morgan plantea que la Reina no debería haberlos dejado hacer esto. "Si les permitís hacer esto, y ganar plata de manera comercial y despiadada sobre su fama real, ese es el principio del fin de la monarquía."









