Los líderes de Europa se reunieron este miércoles en Berlín con el mandatario de Ucrania, para presionar en conjunto al presidente estadounidense Donald Trump a que salvaguarde los intereses de Kiev en el encuentro del viernes con Putin en Alaska, y en un contexto en el que Washington anticipa que ambas partes del conflicto deberán hacer “concesiones territoriales”.
PUJA DE PODER
Europa y Ucrania presionan a Trump pre-Alaska: "Nadie debe ser engañado por Rusia"
El presidente de Ucrania se reúne en Berlín con los líderes de Europa para presionar a Trump, quien evalúa concederle a Putin, tras el encuentro en Alaska, ciertas garantías territoriales sobre lo ganado en la guerra.
Los jefes de Estado de Reino Unido, Francia, y Alemania, entre otros, mantuvieron junto al presidente Zelensky una reunión virtual con Trump, al que le exigieron que en la cumbre de Alaska —en la que se verá a solas con Putin—, el territorio ucraniano no sea negociado con el invasor.
“Nadie puede ser engañado por Rusia, necesitamos más presión para lograr la paz, necesitamos más sanciones no solo de EE. UU., sino también de Europa”, sostuvo Zelensky en la rueda de prensa junto al canciller alemán, Friedrich Merz, en Berlín.
Freno de mano a la cesión territorial de Trump (sobre Ucrania) para Rusia
El canciller alemán, Friedrich Merz, instó al líder de la Casa Blanca a defender los intereses de seguridad de Europa en la reunión en Alaska, así como manifestó que, aunque Ucrania está dispuesta a negociar sobre cuestiones territoriales, "el reconocimiento legal de la ocupación rusa no está en debate".
"Ucrania debe ser incluida en todas las discusiones sobre temas territoriales", dijo el canciller alemán tras culminar la videoconferencia entre Zelenky, Trump y líderes europeos, haciendo referencia a la ausencia de Kiev las negociaciones en Alaska entre el republicano y el líder del Kremlin.
Al igual de Merz, el mandatario galo, Emmanuel Macron, en paralelo, afirmó que los aliados europeos reclaman la presencia de Ucrania en la mesa de negociaciones del viernes en Alaska.
"Las cuestiones territoriales que competen a Ucrania no pueden ser negociadas y solo serán negociadas por el presidente ucraniano. Esa es la posición que defendemos y que ha sido expresada muy claramente por el presidente Trump (...) Las cuestiones territoriales que competen a Ucrania solo serán negociadas por el presidente ucraniano, esa es la postura que defendemos", sentenció el líder del Elíseo.
Trump con amenazas públicas contra Rusia, y encuentros fraternos puertas adentro
Alaska, territorio estadounidense desde 1867 cuando Washington se lo compró a Rusia por el valor de 7.2 millones de dólares, será anfitriona este viernes del encuentro cara a cara entre el presidente Donald Trump y su homólogo ruso, Vladímir Putin.
Dicho estado, que alguna vez fue jurisdicción de Rusia, demuestra que las fronteras nacionales no son inamovibles y que, de hecho, pueden ser una moneda de cambio para el arte de gobernar y ejercer influencia geopolítica. Es que, comprarle parcelas a otros estados o iniciar guerras para ganar territorio, es legítimo en la política, la cual definitivamente no entiende de moral ni de derechos humanos.
Ahora bien, en la previa de la cumbre, los líderes europeos se reunieron en Berlín con Zelensky, bajo el ala protectora de la Unión Europea (UE), para conectarse por videollamada con el presidente Donald Trump, al que le han pedido que arrincone a Rusia con más sanciones —más allá del embargo petrólero y de las reprimendas contra socios comerciales que compran hidrocarburosrusos—, así como que les jure que no pactará con Putin ningún tipo de cesión territorial.
Es que el republicano ha dicho que “Rusia ha ocupado una gran parte de Ucrania. Han ocupado algunos territorios muy importantes. Vamos a intentar recuperar parte de ese territorio para Ucrania”, en la rueda de prensa del lunes en la Casa Blanca, anticipando la línea del encuentro con Vladímir Putin del viernes.
Asimismo, el mandatario estadounidense sostuvo que Moscú controla “gran parte del mar” y señaló que Ucrania “tenía 1.000 millas de mar que han desaparecido, excepto una pequeña zona, Odesa”, por lo que revisará “los parámetros” en la negociación.
A pesar de que evalúa la cesión territorial, también intenta mostrarse amenazante con Putin, a sabiendas de los cuestionamientos internacionales, y para mantenerse como legítimo veedor de la paz en el Cáucaso.
Al ser cuestionado por la prensa, el presidente estadounidense advirtió, en una rueda de prensa en esta jornada, que habrá "consecuencias severas" si Rusia no acepta poner fin a la guerra, aunque el viernes pasado se haya cumplido la fecha límite del ultimátum para el cese de hostilidades, sin que pasará absolutamente nada en el día después.
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