El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) resolvió la prohibición definitiva del uso de la Somatotropina Bovina recombinante (rBST) en ganado vacuno. Se trata de una hormona de crecimiento (anabólico) utilizada para aumentar y acelerar la producción de leche.
RBST
Senasa prohibió un anabólico vacuno usado para acelerar la producción de leche
Senasa eliminó definitivamente la utilización de un anabólico en ganado vacuno. Se usa para aumentar la producción láctea.
La resolución llegó para poner punto final a una polémica en el sector lácteo, donde algunos productores habían instalado la posibilidad de aceptar de manera legal el uso del mencionado fármaco en favor de aumentar sus niveles de productividad. Si bien el anabólico no estaba autorizado, la normativa vigente mantenía un “gris” que fue señalado por ciertos sectores como una ventana potencial para su habilitación.
Según lo resuelto por el Senasa, todo el sector lácteo cuenta con un plazo de 30 días para adaptar su producción a las nuevas exigencias. Una vez expirado ese tiempo, los productos que se detecten con ese compuesto quedarían automáticamente fuera del mercado nacional, aunque no así aquellos destinados para la exportación.
Senasa y una adaptación de mercado
La Somatotropina Bovina recombinante (rBST) es un anabólico capaz de aumentar la producción de leche vacuna entre el 10% y el 15%. Popularizado en Estados Unidos desde 1993, su utilización permaneció prohibida en la Unión Europea, Canadá y Australia, sumando a ese grupo de manera formal a Argentina.
Según estudios de larga duración, los efectos adversos en animales son múltiples. Entre los registrados está la mastitis clínica de las vacas fruto del aumento exagerado en la producción de leche, cojera, problemas reproductivos, inflamación generalizada y otros que afectan directamente la calidad de vida del ganado.
En el plano de la salud humana, existen dos posturas. La oficial, encabezada por la FDA estadounidense, la American Cáncer Society y la OMS coincidieron históricamente en la inocuidad de la utilización de la hormona para la producción de leche consumida por personas y la falta de evidencia concluyente sobre potenciales daños a los consumidores.
Sin embargo, hay otras versiones que indican posibles efectos negativos. El más señalado es el potencial crecimiento de la molécula IGF-1, que tanto vacas como humanos comparten.
La presencia excesiva de IGF-1 en el organismo humano ha sido asociado con mayor riesgo de cáncer de mama, próstata y colon debido al estímulo sobre el crecimiento celular.
Ahora bien, la comunidad científica global no ha podido comprobar el aumento de riesgo asociado al consumo de leche producida a partir del uso de Somatotropina Bovina recombinante (rBST).
Bienestar animal
De esa manera, la maniobra de Senasa respondería principalmente a una contención de las condiciones de explotación de los animales y la apertura de mercados de alta exigencia para la leche argentina. Algo que se suma a las demandas de la legislación interna, que descarta de plano la utilización de productos anabolizantes en la producción proteica animal como estándar internacional.
La Somatotropina Bovina recombinante (rBST) se sumó a una lista de productos prohibidos como la testosterona, progesterona, zeranol, trembolona y MGA.
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