Los mercados de metales preciosos vivieron días de extrema volatilidad luego de que un repunte histórico en el precio de la plata se revirtiera en una fuerte caída. En tres jornadas, la plata perdió más del 40% desde de US$120 por onza, para luego repuntar y ahora cotizar a US$84,9. En metales, no hay nada seguro.
METALES VOLÁTILES
La plata, un refugio no tan seguro
El metal blanco pasó de euforia a pánico en días. El derrumbe de la plata golpeó a inversores minoristas y recordó al furor de las acciones meme.
La volatilidad de los metales preciosos
El derrumbe, que evocó comparaciones con el auge y colapso de las llamadas “acciones meme” durante la pandemia, continuó con bruscos movimientos: tras tocar mínimos, la plata rebotó un 5% hoy, 03/02, en otra sesión marcada por la volatilidad extrema.
El oro, por su parte, también sufrió un fuerte ajuste, con una caída del 21% desde su máximo hasta su mínimo reciente, antes de recuperar un 6% en la última rueda.
Si bien la nominación de Kevin Warsh por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como candidato a presidir la Reserva Federal actuó como detonante inicial —al reducir los temores sobre una pérdida de independencia del banco central—, según Financial Times los operadores coinciden en que la magnitud del colapso respondió principalmente al estallido de un frenesí especulativo que se había acumulado durante semanas.
Según datos de Vanda Research, los inversores minoristas canalizaron una cifra récord de US$1.000 millones hacia fondos cotizados en bolsa (ETF) de plata solo en enero, con una participación especialmente fuerte desde Asia. Esa exposición dejó a muchos pequeños ahorristas en el segmento más vulnerable cuando el mercado giró de manera abrupta. Rhona O’Connell, analista de StoneX, advirtió a Financial Times:
El impacto en los ETF
El impacto se reflejó con fuerza en los ETF vinculados a metales preciosos, que perdieron alrededor de US$150.000 millones en valor desde el pico de la semana pasada. El fondo SLV, el ETF de plata más popular entre los minoristas, registró volúmenes récord: el 26/01 se negociaron US$39.400 millones, una cifra casi comparable con el volumen del ETF del S&P 500 (SPY), algo impensado un año atrás.
Los productos apalancados amplificaron las pérdidas. El ETF AGQ, que replica con doble apalancamiento los movimientos de la plata, se desplomó un 60% en una sola jornada y acumuló nuevas caídas en los días siguientes. En foros como Reddit, usuarios relataron pérdidas de decenas de miles de dólares, con testimonios de inversores que aseguraron haber perdido el equivalente a un año entero de ingresos en cuestión de horas.
El fenómeno tuvo también un fuerte componente social: según JPMorgan, las menciones de la plata en redes sociales durante enero fueron 20 veces superiores a su promedio de los últimos cinco años. Analistas coincidieron en que el mercado, relativamente pequeño en comparación con el del oro, no estaba preparado para absorber semejante flujo de capital especulativo.
Pese al violento ajuste, algunos inversores sostienen que se trata de una corrección dentro de una tendencia alcista más amplia. Los precios, aun después de la caída, regresaron apenas a niveles de mediados de enero y mantienen fuertes ganancias interanuales. Lo que queda claro es que la volatilidad de la plata no responde a lo que se espera de un activo refugio.
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