El equipo económico del ministro Sergio Massa continúa desfilando por los pasillos del Congreso tratando de convencer a los burócratas que aman el gasto público, el cepo y la maquinita del BCRA para cortar cintas aunque sea en una plazoleta. El secretario de Programación Económica, Gabriel Rubinstein, se plantó frente a los senadores y advirtió la importancia de la votación para evitar la espiralización inflacionaria.
LOS INFLACIONARIOS SON UN PROBLEMA
Bien Gabriel Rubinstein contra La Banda del Cepo y Maquinita
El secretario de Programación Económica, Gabriel Rubinstein, se plantó frente a senadores y pidió autocrítica a los dirigentes por el desastre que ocasionaron.
"De los supuestos macroeconómicos, el que despierta más dudas es el de la inflación de 60%. Uno pregunta si eso es realista cuando venimos de una inflación más alta, hay pendientes subas de tarifas y cuando las consultoras locales e internacionales están previendo una inflación del 90% o 100% e, incluso, más", comenzó luego de graficar los supuestos sobre los que está montado el presupuesto 2023.
Gabriel Rubinstein contra el cepo, el gasto público y la maquinita del BCRA
Ya metido en la discusión sobre la impronta macroeconómica que el Palacio de Hacienda quiere darle a la Argentina, el economista y consultor fue al hueso:
"El orden fiscal es diferente para cada país y en cada situación dentro de un mismo país. Esto tiene que ver con la capacidad de financiamiento. En el caso de Uruguay, acaba de anunciar una tasa de 1,20 por encima del Tesoro. Nosotros no podemos ni siquiera acceder porque estamos con bonos que rinden 30% con un riesgo país de 2.600.
Entonces, lo que queda es la emisión monetaria pero se puede acompañar con el crecimiento del 2%; no se crece un 50% y hay que ver la demanda de dinero. A veces aumenta como en 2008 cuando los bancos demandaban sin límites o en la pandemia porque la gente no la gastaba.
"El ideal es tener 0% de déficit fiscal e ir hacia el superávit fiscal", insistió.
A su vez, habló de la inflación como un impuesto y dio por teminada la discusión sobre si la emisión monetaria genera o no inflación, algo que el FDT y JXC intenta permantemente instalar para correr de eje responsabilidades:
"¿A qué llamaría desorden fiscal? A financiar el déficit fiscal con el impuesto inflacionario. Eso es muy desordenado; es el peor de los impuestos. En esencia, es la permanente desvalorización del dinero. Hace mucho tiempo atrás, salíamos a la calle con un billete de $100, después con $300, después con $800, $1.000, $1.500, $3.000 y ahora uno no sabe cuánto tiene en el bolsillo o en la mesita de luz. Siente que en cualquier momento se quede sin plata. Toda esa reposición de dinero hace que deje de gastar. Se genera como una especie de ahorro pero que no sirve porque no aumenta su poder de compra; es como si fuera que saca más dinero para pagar un impuesto; no tiene contrapartida en un aumento de la demanda real de dinero.
Lo que sí admite discusión es qué tipo de gastos o impuestos baja o sube en función de objetivos. Eso sí es una discusión ideológica. Tradicionalmente, en la Izquierda hay una voluntad para aumentar más gastos para satisfacer necesidades sociales y en la Derecha hay una idea de bajar impuesto para favorecer la inversión, etcétera.
Pero si uno tiene 1,9% de déficit fiscal, base monetaria de 4,5% del PIB, no hay financiamiento externo ni con reservas y el financiamiento interno es más que nada para rollover de la deuda, la inflación va a ser del 50%; no va a ser del 10%. Y si uno quisiera reemplazar eso con controles, no va a funcionar.
Por supuesto, las políticas de ingresos -precios, salarios y tipo de cambio- sí pueden ayudar para acomodar las cosas a una inflación que dé fundamento macroeconómico.
Tenemos que pensar en la macroeconomía que teníamos y logramos hace 20 años atrás: superávit fiscal primario de 3% del PIB, una cuenta corriente externa superavitaria del 2% del PIB, un tipo de cambio sin brecha y las personas podía comprar US$2 millones por mes. Ahora se puede US$200 por mes y con limitaciones. Teníamos US$40.000 millones de reservas netas. Hoy tenemos US$6.000 millones a duras penas, después del operativo del dólar soja y demás. En esos momentos logramos tener inflación del 5% anual con tasa de leliq del 3% al 6% anual
Este presupuesto nace como una transición hacia esa macroeconomía para que floresca el ahorro y la inversión".
Presupuesto 2023
Sentado junto al secretario de Hacienda, Raúl Rigo, Rubinstein defendió: "Es suficientemente realista y da un buen marco de lo que pueda llegar a ser la situación macroeconómica, que este año lleva un arrastre positivo por el año pasado pero estimamos un arrastre negativo para el año que viene por la situación de este año.
- El presupuesto contempla una inflación del 95% para este año y del 60% para el año que viene.
- En términos generales, un nivel de ingresos del PBI que baja un poco: del 17,6% a 16,8%
- Una baja de gastos desde el 20% al 18,7% del PIB".
Estafa electoral: FMI fiscalista pero diputados despilfarran
A esta altura de las crisis económica y social que transita la Argentina desde hace 10 años ininterrumpidos, cabe la duda si las coaliciones Frente de Todos y Juntos por el Cambio realmente quieren bajar la inflación o están fascinados con ese impuesto para financiarse. El FMI volvió a reclamar el equilibrio fiscal pero se aumentó el gasto otro 0,4%.
De acuerdo al último informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso, los diputados que dieron quórum y aprobaron el presupuesto 2023 por 180 votos en la Cámara baja -tanto del FDT como de JXC-, sumaron $567.700 millones al proyecto de ley que envió el Ministerio de Economía de Sergio Massa, que ya era deficitario pero, al menos, el secretario de Programación Económica, Gabriel Rubinstein, se había encargado de aclarar en comisión que la inflación podía llegar a ser del 40% si se proponían reducir más gastos e, incluso, aumentar otros impuestos para bajar el inflacionario.
El punto es que los Diputados solo reclamaron modificaciones en el recorte presupuestario pero no se enfocaron en cómo financiar sus gastos.
"Teniendo en cuenta que no se prevé un aumento del total del gasto, se espera que estas adecuaciones impliquen o bien una reducción en otros gastos o bien un incremento del gasto posterior a la sanción de la Ley con el incremento del financiamiento respectivo", advierte el informe.
FMI reclama mayor equilibrio fiscal
El FMI volvió a insistir sobre la necesidad de asistir a los más vulnerables pero compensarlo con políticas equilibradas sobre los sectores altos, algo que Massa comenzó a hacer con las tarifas en el área metropolitana:
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