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THE WALL STREET JOURNAL

Petróleo: Arabia Saudita trabaja con un escenario de US$180 el barril (para muy pronto)

Los temores por un petróleo que alcance los US$180 por barril llegaron hasta Arabia Saudita, que ya trabaja con este escenario, y anticipa cuándo se dará.

Los ataques iraníes contra refinerías en Arabia Saudita, Kuwait y Qatar dispararon los precios del crudo más de un 60% desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, que entra en su tercera semana sin señales de distensión y con nuevos ataques contra infraestructuras energéticas del Golfo Pérsico, que llevaron a Arabia Saudita a trabajar con un escenario en el que el petróleo alcance incluso los US$180.

Arabia Saudita es el mayor exportador de petróleo del mundo y posee la segunda mayor reserva probada, con unos 267.000 millones de barriles (aprox. 15% del total mundial), según el sitio 'Worldometer'.

La empresa estatal Saudi Aramco domina la producción (12-12.5 millones b/d), siendo el yacimiento de Ghawar el más grande, y su economía depende críticamente de este recurso, que impulsa la mayoría de sus ingresos.

Así más allá del temor por la volatilidad, lo que se tema es la desestabilización macroeconómica. Según publicó 'The Wall Street Journal', "Arabia Saudí está trabajando con escenarios en los que el crudo podría escalar rápidamente hacia los 150, 165 e incluso 180 dólares por barril si las interrupciones actuales en el suministro no se resuelven".

Los precios a ese nivel podrían desencadenar una recesión o cambios en los consumidores que aplasten la demanda Los precios a ese nivel podrían desencadenar una recesión o cambios en los consumidores que aplasten la demanda

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Hablan de fines de abril...

Y son varios los funcionarios petroleros del mayor productor del Golfo, creen que el escenario más probable es que los precios se disparen por encima de los 180 dólares por barril si las interrupciones persisten hasta finales de abril.

"Si bien esto podría parecer una bonanza para un reino que aún depende en gran medida de los ingresos petroleros, resulta profundamente preocupante. Unos precios tan elevados podrían llevar a los consumidores a reducir drásticamente su consumo de petróleo —posiblemente a largo plazo— o desencadenar una recesión que también perjudique la demanda. Además, se correría el riesgo de que Arabia Saudita se viera como un especulador en una guerra que no inició".

Los economistas citados por el medio sitúan en torno a los 138 dólares por barril el punto en el que la probabilidad de recesión global supera el 50%. Es decir, el petróleo deja de ser solo un problema de inflación para convertirse en un detonante directo de contracción económica.

Históricamente, episodios de encarecimiento prolongado del crudo han terminado erosionando la demanda. El mecanismo es simple: suben los costes energéticos, se reduce el poder adquisitivo y las empresas ven comprimidos sus márgenes, lo que acaba frenando inversión, producción y consumo.

No es solo inflación. A estos niveles, el petróleo actúa como un impuesto global que drena crecimiento y acelera el endurecimiento de las condiciones financieras.

Umer Karim, analista de política exterior y geopolítica saudí del Centro Rey Faisal para la Investigación y los Estudios Islámicos, explicó que "a Arabia Saudita generalmente no le gustan los aumentos demasiado rápidos del precio del petróleo, porque eso genera inestabilidad en el mercado a largo plazo".

Para los saudíes, la ecuación ideal es un aumento relativamente moderado de los precios mientras su cuota de mercado se mantiene estable Para los saudíes, la ecuación ideal es un aumento relativamente moderado de los precios mientras su cuota de mercado se mantiene estable

El estrecho de Ormuz

Estrecho de Ormuz

El foco sigue estando en el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Los ataques a infraestructuras energéticas en el Golfo y las interrupciones en el tráfico marítimo están generando una escasez real en el mercado físico, con referencias como el crudo de Omán disparándose por encima de los 160 dólares.

Este desequilibrio ya se está reflejando en los mercados financieros. Las opciones sobre petróleo muestran un aumento claro en las apuestas por precios más altos, lo que indica que los inversores empiezan a contemplar escenarios extremos como plausibles.

El mercado está reprecificando en tiempo real. Cada día que Ormuz sigue tensionado aumenta la probabilidad de un ajuste violento al alza en el resto de referencias globales.

Impacto directo en la economía real

El efecto ya empieza a trasladarse a la economía real. El encarecimiento de gasolina, diésel y transporte está presionando tanto a los hogares como a las empresas. En la práctica, supone una reducción del ingreso disponible y un aumento generalizado de costes a lo largo de toda la cadena productiva.

Si el shock se prolonga, es probable que veamos ajustes en el comportamiento: menor consumo, recortes de producción industrial y un enfriamiento progresivo de la actividad económica global.

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" Un precio de 200 dólares por barril no es algo descabellado en 2026", vienen afirmaron en las últimas horas varios analistas.

"El mercado ya no se comporta como si esto fuera algo que solo ocurrirá a finales de marzo", dijo Rebecca Babin, operadora sénior de energía de CIBC Private Wealth, refiriéndose al fin de la guerra. "No creo que sea descabellado pensar en 150 dólares dentro de un mes… Si empiezas a hablar de junio, te doy 180 dólares".

Analistas saudíes

Mientras, los analistas de Saudi Aramco deben evaluar la dirección del mercado a tiempo para publicar los precios oficiales de venta de su crudo antes del 2 de abril. Para ello, utilizan diversos datos, entre ellos, sondeos sobre la demanda de los clientes realizados por el personal encargado de las ventas de petróleo.

El crudo ligero saudí ya se vende a compradores asiáticos a través de su puerto en el Mar Rojo a unos 125 dólares el barril. A medida que se agoten las reservas de petróleo —parte de las cuales se enviaron fuera del Golfo antes de la guerra—, la escasez física se agravará la próxima semana, lo que provocará que los precios se acerquen a los 138 o 140 dólares, según informaron las autoridades.

En la segunda semana de abril, sin que disminuyeran las interrupciones en el suministro y con el estrecho de Ormuz aún cerrado, los funcionarios saudíes dijeron que esperaban que los precios pudieran alcanzar los 150 dólares antes de subir a 165 y 180 dólares en las semanas siguientes

¿Es posible frenar esta carrera alcista?

Algunas variables podrían impedir que los precios alcancen niveles tan elevados, tal como el cese de los combates o la liberación de barriles procedentes de productores sancionados, como Rusia, que contribuirían a la oferta mundial.

La demanda también podría disminuir, lo que provocaría una bajada de los precios, pero posiblemente solo en el contexto de una recesión.

Los productores de energía están intentando averiguar hasta qué punto pueden subir los precios antes de que los compradores empiecen a reducir su consumo, un fenómeno conocido como destrucción de la demanda.

"Por lo general, cuando el precio del Brent alcanza los 150 dólares, es cuando la gente empieza a ponerse a hacer cálculos", dijo Babin.

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El precio más relevante para la mayoría de los consumidores es el del surtidor. La demanda de gasolina tiende a disminuir una vez que los precios superan los 3,50 dólares por galón, según James West de 'Melius Research'.

Pero además, afecta a las empresas que necesitan transportar sus productos:

"El aumento del precio del combustible actúa como un impuesto para los consumidores y las empresas, obligando a los hogares a gastar más en energía y menos en otros ámbitos", afirmó Philip Blancato, director ejecutivo de Ladenburg Asset Management.

Otro gran riesgo para la demanda proviene de la reducción del consumo por parte de los usuarios industriales y de la amplia contracción económica que puede acompañar a las crisis petroleras, según Wood Mackenzie.

Es probable que ese retroceso de la demanda afecte inicialmente a los países con escasez de energía de Asia y Europa, donde los precios del combustible para aviones, el diésel y otros productos básicos ya se están disparando.

Un asesor que trabaja con Saudi Aramco dijo que la compañía está sopesando un escenario en el que el rápido aumento del costo de las importaciones de petróleo en Europa, Japón y Corea ejerce presión a la baja sobre sus monedas, elevando su costo efectivo de la energía, impulsando la inflación y las tasas de interés al alza y, finalmente, ralentizando sus economías y la demanda.

Incluso advierten que una subida continuada de los precios en Estados Unidos podría acabar afectando a este país.

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