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Reforma laboral: Milei mueve fichas en el Senado y negocia con los bloques no kirchneristas

El gobierno no para de negociar en el Senado para poder conseguir aprobar el proyecto de la reforma laboral. Algunos gobernadores ponen sus reglas.

Con el inicio de las sesiones extraordinarias cada vez más cerca, el Gobierno de Javier Milei volvió a poner en marcha la maquinaria política en el Senado con un objetivo central: avanzar con la reforma laboral. Para lograrlo, La Libertad Avanza abrió una nueva ronda de conversaciones con los bloques dialoguistas, clave para reunir los votos necesarios en la Cámara alta.

La estrategia del oficialismo se puso en marcha este miércoles con una reunión encabezada por la titular del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, quien convocó a los presidentes de las bancadas opositoras no kirchneristas. En total, el encuentro reúne a representantes de los 44 senadores que no integran el espacio de Unión por la Patria, un número decisivo para destrabar el tratamiento del proyecto.

Reforma laboral y negociaciones

Según fuentes parlamentarias, la intención del Gobierno es llevar la reforma laboral al recinto a mediados de febrero, con una fecha tentativa alrededor del día 12. El texto ya cuenta con dictamen desde diciembre del año pasado, pero su complejidad y el impacto fiscal que implica para las provincias llevaron a postergar el debate.

La iniciativa no solo propone cambios en el régimen laboral, sino que también introduce modificaciones en el esquema impositivo, en particular en el impuesto a las Ganancias. Ese punto encendió alertas entre los gobernadores, que temen una caída en la recaudación provincial si se avanza con la reducción de la alícuota prevista en el proyecto.

En ese contexto, los senadores que responden directamente a los mandatarios provinciales se convirtieron en actores centrales de la negociación. Legisladores de la Patagonia y del norte del país ya hicieron llegar sus reclamos a la Casa Rosada y condicionan su apoyo a la inclusión de mecanismos de compensación para las arcas provinciales.

Además de la reforma laboral, en la mesa de discusión aparece la Ley de Glaciares y otros proyectos impulsados por las provincias, como la declaración de la Emergencia Ígnea, una demanda reiterada por los gobernadores patagónicos tras los incendios forestales. En el oficialismo admiten que esos temas podrían funcionar como parte del intercambio político para asegurar respaldos.

Gestiones en el Senado

En paralelo a las gestiones en el Senado, el Poder Ejecutivo también activó el frente territorial. El ministro del Interior mantiene conversaciones con gobernadores y tiene previsto viajar en los próximos días a distintas provincias para reforzar el diálogo político y despejar resistencias.

Del otro lado del recinto, el bloque kirchnerista ya adelantó su rechazo al proyecto y se alineó con la postura de la CGT, que cuestiona la reforma laboral por considerar que avanza sobre derechos adquiridos. Desde ese espacio anticipan una oposición cerrada durante el debate parlamentario.

Con un escenario ajustado y negociaciones abiertas, el oficialismo apuesta a febrero como el mes clave para avanzar con su agenda legislativa. Además de la reforma laboral, el Gobierno busca tratar en extraordinarias otros proyectos de peso, como la modificación de la Ley de Glaciares, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea y la iniciativa para bajar la edad de imputabilidad penal.

La pulseada en el Senado será determinante para medir la capacidad del Ejecutivo de construir consensos en un Congreso fragmentado, en una etapa en la que cada voto se vuelve decisivo para el futuro de las reformas impulsadas por la administración libertaria.

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