CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- El gran tema de la oposición en estas elecciones no pasa por el acuerdo legislativo que puedan o no sellar el PRO de Mauricio Macri y el Frente Renovador de Sergio Massa, como pretenden instalar los medios paraoficialistas del Gobierno nacional. Lo que en verdad importa es si esta vez habrá acuerdo entre los partidos opositores con representación parlamentaria para quitarle el control de la Cámara de Diputados al Frente para la Victoria, de confirmarse las estimaciones actuales sobre el resultado de los comicios de octubre.
No se trata de PRO-Massa, sino de quitarle al FpV el control en Diputados
Una de las lecciones que le dejó a la oposición el fracaso que protagonizó en el Congreso a pesar de haber logrado imponerse en las legislativas de 2009, es no haber podido acordar entre ellos para quedarse con la presidencia de la Cámara de Diputados, a pesar de contar con la mayoría necesaria para hacerlo. Su negligencia terminó encumbrando un período más a Eduardo Fellner y preservando la línea de sucesión presidencial para el kirchnerismo. Ese es el dilema central de la oposición en estas elecciones, pero también lo es para el Frente para la Victoria. No se trata de la posibilidad o no de un acuerdo legislativo entre Sergio Massa y el PRO como intenta distraer el kirchnerismo, sino que esta vez los partidos de la oposición -que se calcula que podrían tener mayoría como en 2009-, aprendan de los errores de 4 años atrás y acuerden el manejo del cuerpo.
Más allá de la buena voluntad que tengan o hayan tenido tanto el actual titular de la Cámara baja, Julián Domínguez, como antes el jujeño Eduardo Fellner, lo cierto es que ambos responden –y respondieron- a los caprichos presidenciales que suelen exceder las reglamentaciones y prácticas parlamentarias.
Fellner supo sobrevivir a una cámara con mayoría opositora desde 2009 y hasta 2011, tuvo momentos de tensión y de fuertes cuestionamientos pero finalmente la oposición se descargó con la ex vicepresidenta 2da de cuerpo, Patricia Fadel, por una recordada sesión que dio por levantada en pleno debate. De hecho Fellner fue reelecto tras los escándalos.
A Domínguez le pasa algo similar, la oposición se quejó mucho de la falta de cumplimiento del reglamento, el manejo discrecional que hace el bloque oficialista de las sesiones y temarios, y el vaciamiento o inacción de las comisiones. Pero no pidieron el sillón de Domínguez porque hasta ahora no habían tenido número para hacerlo, eso podría cambiar desde el 27 de octubre, mucho tiene que ver lo que ocurra en territorio bonaerense y si la oposición aprendió de la lección de 2009 y podrá articular para reclamar la Presidencia de la Cámara baja, para eso solo necesitan mayoría simple (la mitad más uno).
La idea de aspirar a la Presidencia de la Cámara de Diputados surgió en octubre de 2010, con la integración del pleno con mayoría opositoras tras el recambio por los comicios del 2009 donde Néstor Kirchner perdió frente a Francisco De Narváez.
El cuerpo reflejaba la nueva integración mayoritaria de la oposición en lo numérico, porque que no lograba articularse. Pero si bien en diciembre de 2009 había ratificado a Eduardo Fellner en la presidencia y por añadidura en la línea se sucesión presidencial, el kirchnerismo en minoría logró paralizar al Congreso gracias a la impericia opositora en buena parte, muchas veces con maniobras cuestionables.
En octubre de 2010 la oposición volvió a pensar seriamente en quitarle la presidencia del cuerpo al kirchnerismo. Lo haría en diciembre y contaría con el apoyo de la Coalición Cívica y Proyecto Sur, de Pino Solanas, que se habían opuesto anteriormente.
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Todo surgió cuando se intentó debatir un proyecto para subir el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias, otro sobre la coparticipación de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y un tercero que buscaba crear una comisión investigadora sobre el accionar de ya extinta Oficina Nacional de Control de Comercio Agropecuario (ONCCA).
Fellner estaba ausente y lo reemplazó la diputada Patricia Fadel, ya que Ricardo Alfonsín -a quien el correspondía reemplazar al jujeño, optó por dejarle el lugar a Fadel o que generó también una discusión interna en la UCR con el ala de Oscar Aguad, que presidía el bloque radical- cedió ese lugar.
Apenas la oposición perdió el quórum porque algunos diputados se habían retirado del recinto, Fadel levantó la sesión en pleno debate.
La decisión provocó un escándalo y reavivó la idea de tomar la presidencia, algo que siempre intentó hacer el peronismo federal pero sin acompañamiento. En 2009 junto con el radicalismo intentaron remover a Fellner pero la Coalición Cívica de Carrió y la centroizquierda no quisieron romper la tradición de dejarle el cargo al partido de Gobierno.
El radicalismo estaba bajo el ala dura Aguad, pero a fines de 2010 dejaría su lugar en un enroque con Alfonsín que pasaría a la jefatura del bloque radical. Agua ocuparía la vicepresidencia.
Llegó diciembre de 2010 y no hubo acuerdo opositor.
En la votación donde fue reelegido Fellner, la CC se abstuvo, el demócrata-progresista Carlos Alberto Favario fue el único que explícitamente se opuso a la designación de Fellner por considerar que el legislador jujeño actuó más "como diputado oficialista que como presidente de todos".
La mayoría solo se opuso a la elección de la kirchnerista mendocina Patricia Fadel, protagonista del escándalo de la sesión levantada.
Ahora, en la elección de Julián Domínguez el 6 de diciembre de 2012 se repitieron cuestionamientos, pero todos los opositores aprobaron su designación.
Tuvo el apoyo del interbloque del Frente Amplio Progresista, la UCR, el peronismo disidente, etc.
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Solo el PRO, en palabras por entonces de su jefe de bancada, Federico Pinedo fue crítico de la labor de Domínguez en cuanto a los horarios de sesiones, vaciamiento de las comisiones y otras cuestiones. “Eextraño el funcionamiento que tenía la Cámara de Diputados que yo conocí cuando ingresé a ella, hace diez años” sentenció Pinedo pero justificó el voto favorable del PRO “caso por una cuestión de respeto y afecto personal”. La Coalición Cívica expuso también sus reparos: “Por supuesto que en más de una ocasión no he compartido algunas de las decisiones que tomó el presidente Domínguez, pero debo remarcar que siempre estuvo abierto a escuchar otra opinión y al diálogo”.
Pino Solanas también apoyó a Domínguez, pero alcaró “en primer lugar –y se lo dije al señor diputado Julián Domínguez‑, nos parece lamentable que, incluso con mayoría parlamentaria, no se cumpla el reglamento de la Honorable Cámara”.
El clima para el recambio está latente, solo depende de que la oposición haya aprendido algo de la victoria de 2009.








