ROSARIO. Mientras la protesta con la policía de Santa Fe escala y el silencio del gobernador, Maximiliano Pullaro, es cada vez más ensordecedor, quien sí salió a hablar (aunque desde Buenos Aires) fue la vicegobernadora, Gisela Scaglia. Sin embargo, no hubo anuncio que valga: aún no hay acuerdo y aumenta la tensión en las afueras de Jefatura.
NO HAY ANUNCIO QUE VALGA
Policías versus policías: Se suman efectivos y hay cortocircuito con el jefe de la fuerza
Mientras el silencio de Pullaro es cada vez más ensordecedor, sigue el reclamo de la policía de Santa Fe. Aún no hay acuerdo y sube la temperatura en la calle.
La Jefatura es el epicentro de los petitorios de decenas de uniformados que piden mejoras laborales y un sueldo acorde al valor de la canasta básica, que en Rosario promedia el $1.800.000. Como señal de descontento, las sirenas de unos 60 patrulleros, varias camionetas y motos no dejan de sonar.
La palabra de Gisela Scaglia
La diputada nacional sostuvo que el conflicto no se explica únicamente por cuestiones salariales o de salud mental, sino que, según considera, también hay actores internos con intereses que complican la resolución.
En diálogo con LN+, Scaglia planteó que existen influencias de generaciones anteriores dentro de la fuerza que no comparten la visión de cambio en materia de organización y gestión, y que estos grupos podrían estar “aprovechando” la situación actual para sostener reclamos propios. Además, resaltó la importancia de que los efectivos regresen a sus funciones habituales para garantizar la seguridad de la población.
La disputa no se limita a las calles: desde la administración provincial se insistió en que las mejoras propuestas anteriormente que contemplaban ajustes salariales y apoyo para quienes enfrentan problemas de salud mental fueron ampliadas, pero que determinados grupos movilizados siguen sin conformarse con lo planteado. El gobierno provincial también enfatizó que el reclamo se debe encauzar a través de mecanismos institucionales y legales para evitar afectaciones al servicio de seguridad pública.
Ni Luis Maldonado logra frenar la protesta: Más policías se suman al reclamo
Mientras tanto, las protestas continúan consolidándose frente a la sede policial en Rosario, más policías se suman al reclamo y las autoridades mantienen abierta la posibilidad de nuevas instancias de diálogo, aunque con el objetivo declarado de garantizar el funcionamiento normal de la fuerza y evitar que el conflicto implique deserciones de servicio o cortes prolongados que afecten la operatividad de la seguridad en la ciudad y la región.
El propio jefe de la Policía de Santa Fe, Luis Maldonado cruzó la avenida para intentar una conversación con la tropa: salió a exigir que cesen la manifestación, suban a sus patrulleros y normalicen el trabajo.
No obstante, los manifestantes están firmes y se mostraron en contra del vocero, a quien empujaron y escupieron cuando quiso dar novedades. "No estamos de acuerdo porque exigimos un sueldo digno para todo el personal policial de la provincia de Santa Fe. Vino un representante a hablar y pidió que apaguemos las sirenas. Pero no llegamos a ningún acuerdo, la protesta sigue. Se suma personal de la Motorizada, y más familiares. El jefe vino a apretarnos para que salgamos y amenaza con sanciones y medidas disciplinarias, pero nuestro reclamo es justo", expresó una mujer de uniforme.
La postura del Gobierno de Santa Fe contra la lucha policial
Luego del fracaso de la reunión del martes a la noche, que culminó cerca de la 1.30, los ministros de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, y de Economía, Pablo Olivares, brindaron este miércoles una actualización sobre la situación derivada del conflicto policial y anunciaron decisiones orientadas a normalizar el servicio, recomponer el vínculo con la fuerza y atender reclamos salariales considerados legítimos.
Cococcioni subrayó que, pese a la protesta, “la seguridad pública nunca se resintió” en ningún punto de la Provincia.
En ese marco, una de las policías suspendidas, a la que le sacaron el arma y el chaleco, remarcó que "El Gobierno no quiere el aumento de sueldo", mientras que otro policía declaró: "Miedo ya no tengo".
Al respecto, Nahir Moreno, abogada de los policías pasados a disponibilidad, indicó que "son 20 puestos que están en riesgo".
La muerte que hizo estallar la bomba
El detonante de lo que ocurre en las calles de Rosario fue la muerte de Oscar Eduardo Valdéz, alias "Chimi", oriundo de la ciudad de Vera, quien se encontraba internado en grave estado en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez de Rosario, tras haberse efectuado un disparo en la cabeza con un arma reglamentaria, en la sede de la Jefatura de la Unidad Regional II de dicho departamento.
El hecho ocurrió el pasado lunes, frente al edificio del Cuerpo Guardia de Infantería (CGI), donde Valdéz cumplía funciones, aunque se encontraba con "carpeta médica" desde hacía aproximadamente un año.
Audiencia clave
Once policías fueron citados para este jueves a la mañana a una fiscalía de Rosario para una audiencia de imputación en la que el fiscal le informara que tienen una investigación penal en curso y les detallará la calificación legal.
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