ROSARIO. Desde la semana pasada, la policía provincial inició protestas en reclamo de aumentos salariales y mejoras en las condiciones laborales. Este martes (10/02), la bomba estalló por completo en la ciudad. La respuesta del gobierno de Maximiliano Pullaro no logró calmar la situación y el conflicto escaló por completo, con más repercusión a nivel nacional que local.
FUERA DE CONTROL
Estalló la bomba en Rosario: Escala la tensión con la policía y Pullaro sigue sin dar la cara
El conflicto con la policía continúa y las protestas frente a la Jefatura de Rosario se mantienen. Semana intensa para Pullaro, que envía intermediarios.
La disputa subió a un escalón donde no hay decretos, anuncios parciales ni amenazas disciplinarias que alcance para frenar el enojo que hay en la calle. En ese sentido, la administración de Pullaro enfrenta uno de los desafíos más delicados desde que asumió.
Tensión frente a la Jefatura
El panorama se agravó el lunes por la noche con una nueva protesta frente a la Jefatura de la Unidad Regional II que incluyó la paralización de móviles policiales y episodios de abandono de servicio.
Ante este marco, el Gobierno de Santa Fe comunicó, a través de una conferencia de prensa por medio del ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, que al menos 20 efectivos fueron pasados a disponibilidad con retiro de arma y chaleco antibala por los hechos ocurridos en las últimas horas, lo que generó fuertes réplicas.
La permanencia de efectivos y familiares frente a la Jefatura, incluso después de las sanciones, dejó en evidencia que la estrategia disciplinaria no logró recuperar legitimidad ni autoridad interna.
Dicho enojo es el resultado de una acumulación de malestar que atraviesa la fuerza desde el comienzo de la gestión del radical: salarios pobres, sobrecarga horaria, problemas de salud mental.
"No quiero ver más compañeros muertos", lamentó una familiar de efectivo de la fuerza.
Sin acuerdo con el gobierno de Maximiliano Pullaro
Por su parte, durante toda la jornada de martes hubo intentos informales de acercar posiciones entre la Provincia y aquellos efectivos que expresaron su malestar, tanto en Rosario como en Santa Fe Capital.
No obstante, el secretario de Análisis Criminal, Esteban Santantino, dialogó con la prensa asegurando que no existen "interlocutores válidos" para encauzar el diálogo. Según explicó, quienes se presentan como voceros del reclamo no logran representar ni transmitir de manera clara las demandas del conjunto de la fuerza.
Si bien respaldó el pedido salarial de la policía, se diferenció sobre las acciones ilegales.
Ante el silencio del gobernador santafesino, Santantino aclaró que Pullaro tiene "la firme decisión de resolver el conflicto". A su vez, desde la Provincia cuestionaron la legitimidad de quienes se presentan como voceros de la solicitud.
"No tenemos un canal de comunicación claro y asertivo. Quienes dicen representar a la policía no transmiten al personal nuestro planteo", sostuvo Santantino y agregó que el gobierno provincial no logra identificar con precisión cuál es el reclamo central.
Rosario, sin seguridad
Como cierre, el funcionario reconoció que la situación "es más compleja en Rosario", pese a que subrayó que la operatividad policial se mantiene en niveles aceptables.
"No estamos en total normalidad, hay dificultades, pero hoy tenemos mejores niveles de operatividad que años atrás", expresó. Asimismo, reafirmó las sanciones y confirmó que la Fiscalía ya interviene para determinar si hubo incumplimiento del deber, al tiempo que expresó su confianza en poder destrabar el conflicto y superar "una situación crítica" para la Provincia.
Nuevo sirenazo
Tras la reunión mantenida con autoridades provinciales durante la noche del martes, los efectivos que impulsan el pedido reivindicativo informaron que no se logró alcanzar un acuerdo que permita desactivar la medida. Por ende, durante las primeras horas del miércoles el escenario sigue siendo incierto y los sirenazos continúan activos. Cada vez llegan más vehículos.
Policías santafesinos, acompañados por familiares, permanecen apostados en la puerta de la Jefatura de Policía de Rosario, a la espera de novedades que puedan surgir tanto del ámbito administrativo como judicial.
En paralelo, bomberos limpian la calle para sacar los neumáticos ubicados frente a Jefatura. Sin embargo, policías volvieron a prender más gomas para visibilizar la bronca. Mientras tanto, se aguarda información oficial.
Situación actual: Diálogo complejo e inflación en la mira
"Estuvo garantizado en todo momento el patrullaje en la ciudad en conjunto con los Federales", con dicha declaración comenzó el ministro de Seguridad provincial, Pablo Cococcioni, la conferencia de prensa para detallar cómo continúa el panorama.
"En ningún momento nos negamos a sentarnos a dialogar".
En ese sentido, agregó que "Para dialogar pedimos que se reestablezcan niveles de patrullaje lógico y se cumplió". Pese a ello, reconoció que "es complejo el diálogo porque no hay canales formal y cuesta encontrar interlocutores". Asimismo, subrayó: "A los policías les hemos exigido mucho estos dos años e hicieron un esfuerzo muy grande".
Por otra parte, Cococcioni remarcó: "Pedimos que de inmediato se reintegren al servicio y serán sacados de pase a disponibilidad".
"El fondo de los reclamos lo entendemos y lo consideramos muy aceptable", insistió. Posterior a ello sostuvo: "Vamos a estar atentos a los datos de inflación para el salario provincial".
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